Martes, 16 Enero 2018

Dr. José Ramón Huerta: “El cambio climático y los desafíos para la salud"

Dr. José Ramón Huerta: “El cambio climático y los desafíos para la salud"

Artículo

Las modificaciones del clima y el aumento de la temperatura en el mundo complican la supervivencia de millones de personas,  según advierte el Dr. José Ramón Huerta, presidente del Colegio de Médicos de Soria, en este artículo, basado en una conferencia que pronunció, recientemente, en la Real Academia de Medicina de Zaragoza 

Madrid 28/11/2017 medicosypacientes.com

Dr. José Ramón Huerta.

Dr. José Ramón Huerta, presidente del Colegio de Médicos de Soria y coordinador del Área Internacional de la OMC
 
Los determinantes sociales de la salud son las circunstancias en las que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, incluido el sistema de salud. Estos determinantes explican las diferencias ente la situación sanitaria de los países. El medio ambiente es uno de los más importantes determinantes sociales de la salud ya que las condiciones medioambientales condicionan la salud de los individuos. El clima es un determinante de la salud conocido desde la antigüedad. La organización Mundial de la Salud (OMS) y la ciencia, basándose en pruebas abrumadoras que no dejan de crecer, afirman que los seres humanos están afectando el clima de nuestro planeta con graves consecuencias que pueden acentuarse en los próximos años, con efectos perjudiciales sobre los seres vivos e impacto directo sobre la salud humana y animal. 
 
La Salud sostenible de la población precisa de “los servicios” de la biosfera que sustenta la vida. Todas las especies animales dependen del suministro de alimentos y agua, de que no haya exceso de enfermedades infecciosas y de la seguridad física y el confort que ofrece un clima estable. El sistema climático mundial es fundamental para el mantenimiento de la vida. El Cambio Climático representa uno de los mayores retos a los que enfrenta la humanidad en lo que a salud pública se refiere. A medida que las temperaturas sigan aumentando y el ciclo del agua se intensifique, dando lugar a tormentas y sequias más severas, muchos de los pilares de la salud pública serán presionados hasta su punto de ruptura. La Dra. Margaret Chan que fue Directora General de la OMS, dijo que “el calentamiento del planeta será gradual, pero que los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos serán abruptos y se percibirán de forma aguda. Estas tendencias pueden afectar a algunas de las determinantes más importantes de la salud, como son el aire, el agua, los alimentos, el techo en el que cobijarse y la ausencia de enfermedades”. El Cambio Climático, a través de la inseguridad alimentaria, con aumento del hambre y la malnutrición, y de mayores riesgos para la salud de la población, puede llegar a disminuir la esperanza de vida de la humanidad.
 
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC) dejó claro que el calentamiento global es una realidad inequívoca de la que es responsable la actividad humana y la OMS lo califica de una amenaza muy directa para la salud. El Cambio Climático y el calentamiento global son preocupaciones centrales para el mundo en la actualidad, un problema que la humanidad tiene que aceptar y resolver. Desde hace varias decenios también se reconoce que la emisión de clorofluorocarbono y otros contaminantes atmosféricos agotan el ozono estratosférico, lo que a su vez aumenta la exposición humana a la radiación ultravioleta y causa cáncer de piel y cataratas. Estos efectos fueron un estímulo muy importante para suscribir el Acuerdo de Montreal, que tiene por objeto reducir la emisión de contaminantes que debilitan la capa de ozono.
 
Entre los Datos y cifras tenemos los datos de Naciones Unidas que nos dicen que una de cada cuatro muertes en el mundo se debe a factores medioambientales y que las muertes anuales por vivir o trabajar en entornos insalubres, se estiman en 12,6 millones. En el uno de los últimos informes del IPCC se dice que el calentamiento global podría ser de más de 5º C en el año 2100, por lo que a pesar de los sonados fracasos de algunas cumbres sobre el clima a la que se suma  últimamente la postura del Presidente de los EEUU que decidió la retirada de su país del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático y que lo “renegociará” para que sea “más justo”, ya que según su criterio, el tratado no versa sobre el clima, sino sobre la distribución de la riqueza de América a otros países. La UE y China han confirmado que seguirán adelante con sus compromisos climáticos, mientras que la decisión del Presidente Trump ha sido calificada de “error de dimensiones históricas” y supone abandonar el compromiso de reducir un 26% las emisiones de gases de efectos invernadero antes de 2025, para conducirlos a niveles inferiores a los registrados el año 2005, esto podría suponer la emisión de más de 3000 millones de toneladas de dióxido de carbono extra cada año, lo que se podría traducir en un aumento de la temperatura global entre 0,1 y 0,3 grados centrígrados antes del final de siglo. “Incumplir el acuerdo de París llevará al exilio a 250 millones de refugiados climáticos” de aquí a 2025, según la Comisión Europea que se ha comprometido a reducir un 30% sus emisiones en 2030 con respecto a las emisiones de 2005.  
 
El Acuerdo de París destaca por ser un nuevo modelo de colaboración mundial para abordar al Cambio Climático y es una oportunidad para que el sector de la salud contribuya a la lucha contra el Cambio Climático. Si cambiamos el clima, la vida también cambiará. Se prevé que entre 2030 y 2050 el Cambio Climático causará unas 250.000 defunciones adicionales cada año, debido a la malnutrición, el paludismo y la diarrea. Se estima que el coste de los daños directos para la salud (excluyendo los costes en sectores, como la agricultura, el agua y el saneamiento) se sitúa entre 2000 y 4000 millones de dólares de aquí a 2030. Las zonas con malas infraestructuras sanitarias,  que se hallan en su mayoría en los países en desarrollo, serán las menos capacitadas para prepararse ante esos cambios y responder a ellos si no reciben ayuda. 
 
Las enfermedades sensibles al clima se encuentran entre las más mortales del mundo, como lo demuestran las cifras de la OMS: Cada año se producen en el mundo más de 3,3 millones de muertes por diarrea, malaria y malnutrición, un pequeño aumento de la temperatura de la tierra puede traducirse en un incremento dramático de muertes ya que el 24% de la morbilidad y el 23% de la mortalidad están determinados por factores medioambientes. Cada año mueren 150.000 personas y 5 millones enferman a causa del Cambio Climático en todo el mundo, pero con un mayor impacto entre los más pobres, el mundo en desarrollo, Africa y la India especialmente, pero el Cambio Climático influye también en nuestro entorno, sin lugar a dudas.  El impacto del Cambio Climático sobre la biodiversidad puede ser también terrible, con la desaparición y reducción de miles de especies de animales y plantas. Hasta el 25% de los mamíferos y el 12% de las aves pueden extinguirse en las próximas décadas, según estimaciones de biólogos y ecologistas. El calentamiento global altera el ecosistema y el desafío humano impide que las especies amenazadas migren.  
 
Según la OMS el impacto del Cambio Climático será especialmente sensible en cinco ámbitos:  
 
1.- La agricultura, sobre la que el Cambio Climático influirá  desfavorablemente en la alimentación, aumentando el hambre y la malnutrición. El aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de sequias e inundaciones pueden comprometer la seguridad alimentaria con un incremento de la malnutrición, que ya provoca 3,5 millones de defunciones anuales, situación que será especialmente grave en grandes poblaciones que dependen de la agricultura. 
 
2.- Las Catástrofes naturales, aumentando el riesgo de muertes por tormentas e inundaciones, que además se asocian a enfermedades transmisibles de carácter digestivo. La mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, como tormentas e inundaciones conllevan un gran riesgo de mortalidad por tratarse de fenómenos naturales mortíferas. Además las inundaciones provocarán a menudo brotes de enfermedades infecciosas como el cólera, acentuadas por la destrucción o deterioro de los servicios de abastecimiento de agua. Las inundaciones provocan ahogamientos, pero también infecciones gastrointestinales con riesgo de diarreas y también enfermedades respiratorias producidas por hongos que aumentan en las paredes de las casas tras la bajada del nivel del agua, como se demostró en Nueva Orleans tras el huracán Katrina, en donde aumentaron los casos de aspergilosis, neumonitis y asma alérgica por contaminación biológica y química. 
 
3.- El agua, con mayor impacto y extensión de las enfermedades diarreicas. Habrá escasez de agua con más enfermedades y menos desarrollo. Las situaciones de escasez de agua o de exceso por precipitaciones más frecuentes y torrenciales, aumentarán la carga de enfermedades diarreicas que son la segunda causa de mortalidad en la infancia y acarrean 1,8 millones de defunciones al año. En definitiva, aumento de las infecciones gastrointestinales. 
 
4.- Las Olas de Calor que causan más muertes, sobre todo en ancianos y en las grandes ciudades. Aumentará la frecuencia de las olas de calor, como uno de los grandes efectos del Cambio Climático, para cuyo abordaje es fundamental la prevención, la preparación y la intervención, pero que tiene sobre todo gran impacto en los países en desarrollo. Las previsiones apuntan a un incremento de las olas de calor, asociadas a una mortalidad  que parece pasar inadvertida, pero que se lleva cada verano en España más de 1.000 vidas,  se calcula que el 30 por ciento de la población mundial está expuesta a olas de calor letales, aunque hay estudios que elevan ese porcentaje hasta el 74 por ciento si se sigue emitiendo CO2 al mismo ritmo que en la actualidad. Si consideramos la magnitud de los impactos potenciales, todavía se presta muy poca atención al Cambio Climático y al calentamiento global que está produciendo la inestabilidad climática. Nuestro planeta arde, sobrepasando los límites razonables y sostenibles y colocándose en zona de peligro. Las temperaturas aumentan y cada vez lo harán más, batiéndose año a año todos los records desde que se tienen registros.
 
5.- Los insectos, que influidos por el aumento del calor modificaran su distribución, ampliándola, incrementando así las enfermedades infecciosas,  Cuya propagación a consecuencia de la variación en las temperaturas y la pluviosidad, alterarán la distribución geográfica de los insectos vectores que las propagan. Los más preocupantes son el dengue y la malaria que ya provoca cada año la muerte de cerca de un millón de personas en el mundo, la mayoría niños. El aumento del calor facilitará la transmisión de la malaria porque el periodo infeccioso se acorta y la capacidad de infectar aumenta. Hay zonas de África en las que debido a la altitud no había malaria y ahora ya la hay. 
 
Según ha explicado la OMS, a la hora de enfrentarse a estos problemas, las diferencias entre el mundo rico y el mundo pobre son evidentes y aunque el Cambio Climático es un fenómeno global, las consecuencias no se distribuirán de manera uniforme, los países en desarrollo y los pequeños estados insulares serán las zonas que primero y más gravemente se verán afectados. En los países desarrollados la principal consecuencia del calentamiento global serán las olas de calor cuyos principales afectados serán las personas mayores y los enfermos respiratorios y cardiovasculares. También surgirán enfermedades infecciosas importadas que se convertirán en endémicas. Es importante considerar la influencia del clima en las enfermedades respiratorias y alérgicas, ya que los expertos opinan que debido al Cambio Climático habrá épocas de estancamiento del aire y menos ventilación, y en consecuencia, más contaminación atmosférica. También está variando la contaminación biológica por pólenes, alargando las épocas de polinización, situación que se pone de manifiesto en España y en el sur de Europa en general, con más semanas de polinización que en el pasado y con consecuencias directas sobre las personas alérgicas. Un grupo de trabajo de la Sociedad Europea de Patología Respiratoria ha observado un aumento de los problemas alérgicos en Europa, fundamentalmente asma y rinitis, debido a una mayor concentración de pólenes. 
 
Aunque el Acuerdo del Clima de París no signifique nada para algunos gobiernos, ha servido para estimular la conciencia mundial sobre el problema. El Acuerdo de París contra el Cambio Climático, suscrito en 2015 por 195 países, es la iniciativa más ambiciosa jamás acometida por la comunidad internacional para evitar las peores consecuencias del aumento global de la temperatura. Para algunos expertos del clima, lo que propone el Acuerdo de París es una revolución, para otros son cambios insuficientes y demasiado débiles. Sin embargo, la ONU recuerda que el tiempo apremia para frenar el calentamiento global y urge a actuar contra el Cambio Climático. Cuanto más tiempo tardemos en actuar, más difícil y costoso resultará limitar el aumento de la temperatura. Expertos mundiales sobre el clima dicen que “el panorama es francamente preocupante porque habrá mucha gente que sufrirá las consecuencias de un clima en el que será imposible sobrevivir”. 
 
El acuerdo de la Cumbre del Clima de París tiene el objetivo de mantener el aumento de las temperaturas por debajo de 2º C con respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar el aumento a 1,5º C. Para lograr este objetivo hay que rebajar las emisiones del 70% al 95% a mediados de este siglo. El Calentamiento causado por las actividades humanas se está acercando ya a 1ºC y con la tendencia actual es muy posible que llegue a 1,2º centígrados en 2030. El pacto será revisado cada cinco años para que los países pongan al día sus compromisos. En cualquier caso, señalan los expertos, el gran defecto de este acuerdo mundial, es que no especifica cómo se logrará limitar el aumento de la temperatura. 
 
Las modificaciones del clima y el aumento de la temperatura en el mundo complican la supervivencia de millones de personas. Seguimos ejerciendo sobre el planeta una gran presión mediante la explotación indiscriminada de recursos hídricos y forestales, la contaminación de la tierra, el agua y el aire, el uso de energías sucias y la emisión cada vez mayor de gases de efecto invernadero. La dirigente de Manos Unidas Fidele Pogda Dikan dijo que  “El Cambio Climático es la consecuencia más grave de una avaricia infinita y de una manera de entender el desarrollo, rompiendo el respeto ancestral por la casa que nos acoge a todos”. 
 
El impacto del Cambio Climático en la salud pública debe ser considerado con la importancia que merece en los debates  sobre el Cambio Climático y el calentamiento global, en lugar de la actual posición marginal, como ha denunciado la OMS. Ese impacto sobre la salud es indiscutible y afectará a los seres vivos en muchos aspectos, desde cambios en la amplitud y distribución de las enfermedades transmisibles, por desplazamiento de los vectores, hasta consecuencias en la alimentación, en los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y digestivas y las consecuencias del hambre, la sequía, las inundaciones y las catástrofes naturales, cada vez más frecuentes, que originaran migraciones y desplazamientos de millones de personas y originan enfermedad, dolor y muerte, especialmente para las poblaciones más pobres, desfavorecidas y vulnerables de la Tierra, que son los menos determinantes de esta situación de la que, sin embargo, serán los principales perjudicados. La comunidad internacional tendrá que enfrentarse a un número cada vez mayor de refugiados climáticos y se prevé también que el Cambio Climático sea detonante de conflictos armados, sobre todo en zonas con difícil acceso al agua, por las sequías y hambrunas que determinan, influyendo notablemente en el desarrollo y la seguridad.
 
Está claro que el Cambio Climático es un fenómeno mundial, pero insisto, los pobres serán los más afectados pues los problemas sanitarios se concentran en gran medida en el mundo en desarrollo. A las catástrofes naturales, se añadirán los desajustes sanitarios y sociales debidos a los cambios en la agricultura y la alimentación, dos de los más impactantes determinantes sociales de la salud. El aire, el agua, la tierra y los alimentos se verán afectados por el Cambio Climático e impactarán sobre la salud de las personas. Además, los sistemas sanitarios verán elevarse sus costes como precio de las consecuencias del Cambio Climático.
 
El Cambio Climático no solo tiene impacto sobre la naturaleza y sobre los sistemas económicos y sociales. Su dimensión es global y uno de sus más importantes impactos es sobre la salud humana y por consiguiente, prevenir, reducir, abordar o neutralizar este impacto debe ser también un compromiso profesional, social y sanitario que los médicos de todo el mundo deben liderar y así lo ha recomendado la Asociación Médica Mundial (AMM) en su Declaración de Nueva Delhi sobre “Cambio Climático y Salud” (2009), sobreponiéndose a la confusión social sobre el Cambio Climático y los médicos, ya que cuando la gente ve a un médico defendiendo el medio ambiente, creen que “los médicos de meten en política” cuando lo que están haciendo es defender la salud que es un deber de todos. 
 
El Cambio Climático influirá en los países industrializados, en los que el 20% de las enfermedades pueden atribuirse a factores medioambientales. Entre nosotros, en España avanzará la desertificación y el cambio en el patrón de precipitaciones influirá desfavorablemente en la agricultura. Además el incremento de temperatura favorece la propagación de nuevas enfermedades transmitidas a través de insectos que hasta ahora encontraban un ambiente hostil en nuestro país, los cuales afectarán especialmente a niños. España será uno de los países europeos más afectados por el cambio climático, pues España es un país muy vulnerable como lo demuestran las cifras de temperaturas, en un imparable incremento y el hecho de que se hayan perdido cerca del 15% de los recursos hídricos en 15 años. Cada verano el calor se lleva más de 1000 vidas en España, en donde el aumento de las temperaturas entre los años 2000 y 2009 ha dejado 13.119 muertos, fundamentalmente por el agravamiento de patologías respiratorias, cardiovasculares, neumológicas, endocrinas y otras como embarazos problemáticos, o trastornos mentales, afectando sobre todo a personas de edad avanzada, como se expuso en un estudio de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto Carlos III. En cualquier caso, los investigadores advierten de que relacionar una defunción con el calor es complicado de demostrar científicamente.
 
Los médicos debemos adquirir directrices y herramientas, basadas en la evidencia científica, para convertir en acciones las propuestas que permitan abordar con competencia las actuaciones que minimicen el impacto del Cambio Climático sobre la salud. Hay que insistir en que el sector de la salud debe comprometerse en la lucha contra el Cambio Climático, e introducir nuevos valores y una nueva dimensión moral y ética para afrontar el problema. En la declaración final del Foro Iberoamericano de Entidades Médicas  (FIEM) celebrado el mes de junio de 2016 en la ciudad portuguesa de Coimbra, se propuso que debía recoger en su carta de Ética Médica el siguiente principio: “El médico tiene el deber ético y profesional de comunicar a las autoridades competentes cualquier forma de alteración o deterioro del medio ambiente que conozca y que sea potencialmente perjudicial para la vida o la salud”.  
 
Las enfermedades emergentes y con tendencia epidémica, que el Cambio Climático introduce o reintroduce, son una amenaza para la seguridad internacional por el trastorno sanitario, social y económico que causan. Sirva como referencia un informe del Banco Mundial que estima que una gripe pandémica podría costar a la economía mundial más de un billón de dólares. 
 
Según la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) entre los efectos más importantes del Cambio Climático en Europa se encuentran las olas de calor y los cambios en la distribución de las enfermedades infecciosas. En países del entorno Mediterráneo, como España, se espera un incremento en la mortalidad relacionada con las temperaturas, la propagación de insectos como las garrapatas y el mosquito tigre asiático, conocidos portadores de enfermedades, lo que incrementará el riesgo de contraer patologías como la encefalitis vírica, el virus del Nilo Occidental, el dengue o el virus Zika.
 
En 2.003, año en que se vivió una de las peores olas de calor en Europa, desde que existen registros. Durante la primera quincena de agosto se registraron temperaturas entre 5 y 10 grados por encima de lo habitual y en Francia murieron 11.435 personas, que algunas fuentes elevan hasta 18.000. Las temperaturas extremas del aire provocaron 70.000 muertes en toda Europa. En España, ese año, el Centro Nacional de Epidemiología atribuyó 6.400 fallecimientos al calor, una cifra que podría haber ido en aumento en los últimos años, debido a los efectos del Cambio Climático. Aunque para los epidemiólogos “culpar” al calor de las muertes no es fácil, con excepción de los diagnósticos directos por “golpes de calor”, la mortalidad asociada al calor en España fue de 1.312 personas al año, en el periodo de 2.000 a 2009. En total se habrían producido 13.119 muertes en estos 10 años, quizás más, si consideramos el especial incremento del año 2003. En estos años el número de decesos por calor fue de 2.291 en Madrid, 1.209 en Barcelona y 533 en Zaragoza.
 
La Organización Mundial de la Salud (OMC) confirma que el calor genera pérdida de vidas por patologías cardiovasculares y respiratorias, sobre todo en ancianos, el grupo más vulnerable. También se ha demostrado una relación entre exceso de calor en enfermos diagnosticados de enfermedad de Parkinson. Sin embargo, si se toman las medidas de adaptación adecuadas, el incremento de las muertes podría reducirse aunque siguieran aumentando las temperaturas, para ello se necesitan medidas de prevención y mejora de infraestructuras que permitan la habituación al calor, que, entre otras medidas, pueden hacer que el incremento de la morbilidad y mortalidad sean muy inferiores a lo que se consideró inicialmente.
 
Para muchos, la gran crisis del planeta es el clima y las amenazas medioambientales. Para los médicos la gran amenaza del Cambio Climático es su impacto sobre la salud y también en otros ámbitos relacionados, como la agricultura, el agua, los incendios, las catástrofes naturales, la desnutrición y los trastornos del desarrollo infantil, además de cambios sociales con importantísimas migraciones, muy superiores a las que tenemos ahora, con cambios en algunos vectores de enfermedades infecciosas, con proliferación de bacterias letales para personas, animales y plantas, con más enfermedades diarreicas, mayor mortalidad y morbilidad por enfermedades cardiorespiratorias y aumento de las desigualdades sociales por impacto sobre la desertificación, la alimentación y el agua. Todo esto nos lleva a recalcar que el Cambio Climático es  un asunto prioritario de salud pública, en el que es fundamental apoyar la adaptación y mitigación de sus consecuencias, especialmente en los países en desarrollo, para abordar “las enfermedades de la pobreza”.  
 
Por otra parte, cada vez hay más presión hacia los políticos para que adopten políticas eficaces sobre el clima.  Para luchar contra el Cambio Climático hay que movilizar a la sociedad civil, incluyendo a la profesión médica, que debe estar informada, formada y sensibilizada sobre el impacto del Cambio Climático en la salud y las consecuencias que acarrea, comprometiéndose con las soluciones para mitigar y controlar el problema y trasladando esta sensibilización y conciencia a los pacientes y a la sociedad en general. También es preciso compartir el esfuerzo para disminuir las emisiones con efecto invernadero y preservar nuestro medio ambiente. Hay que aumentar la voz de la comunidad médica, como un importante actor en los debates sobre el clima y asegurar que el impacto del Cambio Climático sobre la salud pública se considere con la debida importancia. 
 
El año 2012, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentaron en Ginebra el “Altas del Clima y la Salud”, un estudio inédito sobre la influencia de la variabilidad del clima que provoca el Cambio Climático que influye directamente en la salud de la población y que es una hoja de ruta para los políticos sanitarios de los países para abordar las consecuencias del Cambio Climático. El clima tiene una gran influencia en la vida y en la salud y el Cambio Climático puede tener un gran impacto en tres grandes áreas de salud, según la OMS, las infecciones, destacando la malaria, las diarreas, la meningitis y el dengue, a las que hay que añadir últimamente como enfermedades emergentes destacables e influidas por el clima, el virus Zika y el Chikungunya; Por otra parte las emergencias (inundaciones, ciclones, sequías y dispersión de sustancias peligrosas y los Problemas Ambientales Emergentes como los golpes de calor, las radiaciones ultravioletas, alergias y la contaminación atmosférica. 
 
Proteger al medio ambiente, es proteger al ser humano. No hay fronteras que paren las amenazas, y la del clima es imparable. La temperatura, las precipitaciones y la humedad tienen una fuerte influencia en la reproducción del ciclo de la vida y la supervivencia de vectores como los insectos, los mosquitos en primer lugar, transmisores de la malaria, el dengue, el zika o el chinkungunya, con más de 50 millones de afectados cada año en el mundo, que pueden expandirse y aumentar su nefasta incidencia sobre la salud. Es evidente que el clima afecta a la distribución geográfica y temporal de muchas enfermedades. Esa relación clima-salud está influenciada por múltiples factores que van desde el comportamiento psicológico de los individuos a las condiciones medioambientales y socioeconómicas de la población y a la cobertura sanitaria. 
 
Pero incluso en un escenario favorable, con una reducción de emisiones drásticas, el 48% de la población será susceptible de sufrir olas de calor mortales a finales del siglo XXI, según un estudio de la Universidad de Harvard, publicado en “Nature Climate Change”. Los excesos de calor son una seria amenaza para la vida humana. En una revisión de 911 estudios publicados entre 1980 y 2014, con datos de regiones o ciudades donde las muertes se asociaban a altas temperaturas, identificaron 783 casos en donde el aumento de la mortalidad se asociaba al calor en 164 ciudades y 36 paises. En Chicago en 1993 una ola de calor provoco la muerte de 700 personas en 5 días, en París en 2003 murieron más de 2000 personas, en Moscú en 2010 hubo más de 5000 fallecidos. Estos son ejemplos que indican que las olas de calor letales son frecuentes. Además se ha comprobado que existe un umbral más allá del cual la combinación de temperatura y humedad se convierte en mortal. 
 
El Cambio Climático afecta al aire que respiramos y que nos envuelve, por lo que es un importante determinante social de la salud que influye en ésta de forma decisiva. La polución o contaminación atmosférica se ha convertido en “el tabaco del siglo XXI” pasando de ser un problema ambiental a un problema de salud pública que afecta a más de la mitad de la población mundial, especialmente en las ciudades, donde millones de vidas están en riesgo por la mala calidad del aire que contribuye a desarrollar o empeorar las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, con más de 3,3 millones de muertes prematuras al año. Según la OMS una de cada ocho muertes en el mundo puede ser provocada por la mala calidad del aire, más que la malaria y el SIDA juntas, por lo que se está actuando mediante el desarrollo de sistemas eficientes de transporte público y la prohibición para circular de los vehículo diésel. En España el número de afectados por la polución se cifra en 1,6 millones de personas y casi el 94% de la población, esta expuesta a niveles de contaminación que superan las recomendaciones de la OMS, con 24.000 muertes por año y unos costes sanitaros del 3,5 % del PIB. 
 
De acuerdo con un análisis sobre calidad del aire y mortalidad en el mundo elaborado por un equipo internacional de investigadores cuyos resultados se publicaron este año en la revista “Nature”, la producción industrial de bienes y servicios y su transporte a los mercados internacionales están relacionados con más de un millón de muertes cada año. Por lo tanto, un ambiente sano es la base de la salud de la población.
 
El Cambio Climático es un asunto de salud clave que debe ser reconocido e inducir a actuar en consecuencia, para ello hay que mitigar y controlar las emisiones de efecto invernadero para preservar nuestro medio ambiente y aumentar los beneficios para la salud pública. Así mismo hay que aprovechar la oportunidad que ofrece actualmente la preocupación por la salud, para impulsar conductas éticas en favor de la lucha contra el Cambio Climático y provocar que la comunidad internacional se ponga de acuerdo a este respecto, apoyando los procesos de adaptación y mitigación del Cambio Climático en los países en desarrollo, como una oportunidad de abordar “las enfermedades de la pobreza” que el Cambio Climático aumentará, en el marco del esfuerzo para conseguir los Objetivos para el Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas.  
 
Los médicos debemos y podemos intervenir tratando de disminuir las muertes atribuibles al Cambio Climático y otros efectos sobre la salud, haciendo una identificación rápida de las enfermedades infecciosas atribuidas al Cambio Climático para prevenirlas y mitigarlas, promoviendo la seguridad en el agua potable, sobre todo en zonas rurales, controlando las patologías crónicas en enfermedades respiratorias, cardiovasculares, endocrinas, neumológicas y otras de especial riesgo relacionadas con el calentamiento global, promoviendo la seguridad alimentaria y actuando en programas de acción ante las olas de calor o de frio y otros desastres naturales y promoviendo la salud pública como un camino hacia la salud global.
 
Nuestro planeta es el lugar en donde vivimos y es un compromiso de todos hacerlo habitable para nosotros y para las generaciones futuras, con comportamientos responsables en aspectos como el consumo, los alimentos, las energías, los desplazamientos y otros. El problema del Cambio Climático es muy grande, pero también es mucho lo que podemos hacer y lo que necesitamos hacer, por solidaridad y también por egoísmo. Hay que esperar lo mejor, pero debemos estar preparados para lo peor.
 
La Unión Europea (UE) está trabajando sobre los aspectos sanitarios de adaptación al Cambio Climático y consciente de su impacto directo sobre la salud decidió poner en marcha una serie de medidas: 
 
• En primer lugar reconocer la importancia de reducir las emisiones de efecto invernadero y para ello propone medidas de mitigación y adaptación eficaces. 
 
• Recoger y evaluar datos pertinentes sobre los efectos del Cambio Climático en la salud humana. 
 
• Mejorar la preparación ante posibles catástrofes de los servicios de salud pública y del sistema de emergencias. 
 
• Apoyar las medidas del fomento de la salud en todos los sectores. 
 
• Desarrollar la información a la población sobre los riesgos para la salud del Cambio Climático para promover la concienciación ciudadana. 
 
• Promover estrategias que aumenten la resistencia de la salud al Cambio Climático y de la bondad de un medio ambiente saludable, mejorando la gestión de los recursos hídricos y los ecosistemas.
 
• Conservar, desarrollar y aumentar las zonas verdes en las áreas urbanas.
 
• Potenciar la investigación médica y farmacéutica para desarrollar medicamentos y vacunas para enfermedades nuevas, desarrolladas a consecuencia del Cambio Climático, poniéndolos a disposición de todas las poblaciones afectadas. 
 
• Coordinación de sistemas automáticos de observación continua de contaminantes y de alerta temprana sobre las olas de calor, heladas prolongadas e inundaciones. 
 
• Mejorar la recogida sistemática de datos en materia de salud, meteorológica, medio ambiente y estadísticas.
 
• Invertir en una economía de bajas emisiones de carbono, fomentando la eficiencia energética y la generalización de productos ecológicos.
 
• Modernizar las infraestructuras sanitarias para adaptarlas al Cambio Climático.
 
• Construir una base de conocimientos sólida sobre el impacto y las consecuencias del Cambio Climático, a través de un mecanismo de intercambio de información.
 
• Integrar la adaptación en las políticas de la UE en base a análisis científicos y económicos sólidos para conocer los impactos reales del Cambio Climático y sus costes. 
 
• Reforzar la cooperación internacional en materia de adaptación, estableciendo una estrecha cooperación con las autoridades, locales, regionales y nacionales.
 
• Atender la dimensión social del Cambio Climático y especialmente a las personas con menos recursos, las más vulnerables, teniendo en cuenta el impacto sobre al empleo y la calidad de vida.
 
Finalmente la estrategia sanitaria de la UE prevé medidas de adaptación de acuerdo con las estrategias de los Estados miembros y de acuerdo con la OMS, para garantizar una vigilancia y un control adecuados de los impactos sanitarios del Cambio Climático, a saber, vigilancia epidemiológica, control de enfermedades transmisibles y de los efectos de los fenómenos externos. 
 
Por su parte la Asociación Médica Mundial (AMM), en su actualizada Declaración de Nueva Delhi sobre la Salud y el Cambio Climático, considera que el Cambio Climático contribuye en la actualidad a la carga global de enfermedades y muertes prematuras.  Considera probado el efecto del Cambio Climático sobre la salud humana y que modifica la distribución de algunas enfermedades infecciosas, alterando la distribución estacional de algunas especies alergénicas de polen y aumentando las muerte por altas temperaturas. Además el Cambio Climático provoca mayor desnutrición y sus trastornos, incluidos los relacionados con el crecimiento y desarrollo infantil, con mayor cantidad de muertes, enfermos o lesionados por calor, debido a inundaciones, sequías, tormentas, incendios y otras catástrofes naturales, los cambios continuos en algunos vectores de enfermedades infecciosas, efectos mixtos en la malaria, que se expandiría en algunos lugares y en otros se reducirá, con modificaciones en su transmisión. Habrá mayor frecuencia de enfermedades diarreicas, mayor morbilidad y mortalidad cardiorespiratoria asociada con el ozono; Se producirá un aumento de las desigualdades en salud debido a desertificaciones, catástrofes naturales, cambios en la agricultura, la alimentación y el agua, con consecuencias sobre la salud y en los recursos humanos para la salud.
 
La AMM también apunta que el Cambio Climático podría tener ciertos beneficiosos para la salud, incluyendo la disminución de muertes causadas por el frío, si bien destaca que los efectos negativos sobrepasarán en mucho a los positivos, en especial en los países en desarrollo.
 
Según la AMM, abordar el Cambio Climático, ofrece oportunidades de mejorar la salud y el bienestar debido a los efectos colaterales para la salud de las soluciones para lograr bajas emisiones de carbono, porque la mitigación y la adaptación permiten una adaptación en los determinantes sociales de la salud. La transición hacia las energías renovables y los desplazamientos activos y los cambios en la alimentación pueden contribuir a mejorar la salud. La investigación sobre el Cambio Climático y su vigilancia es importante y se deben apoyar los estudios que tratan de describir los patrones de las enfermedades atribuidas al Cambio Climático.
 
La AMM en la renovada Declaración de Nueva Delhi, modificada en el mes de octubre pasado en Chicago, insta a los gobiernos a reconocer las grandes consecuencias del Cambio Climático para la salud y a adoptar estrategias para adaptarse y mitigar sus efectos. Les insta también a asegurar el cumplimento de los acuerdos internacionales sobre el clima y a financiar la prevención, mitigación y adaptación a las consecuencias de Cambio Climático, al tiempo que solicita la participación activa de los representantes del sector de la salud en la creación e implantación de planes de alerta y preparación para el Cambio Climático y para responder a las emergencias que plantea.
 
Las medidas de mitigación están destinadas a reducir la contaminación del aire. La AMM pide a los gobiernos que inviertan en salud pública y en investigación sobre el Cambio Climático y sus consecuencias para la salud  incluyendo el Cambio Climático como tema prioritario en sus agendas, promoviendo iniciativas que disminuyan los efectos del Cambio Climático para la salud, y les recuerda que la salud debe ser considerada en las estrategias de lucha contra el Cambio Climático y por un mundo saludable y sostenible, apoyando el desarrollo de prácticas responsables con el medio ambiente que además beneficiarán a la salud. La AMM insta a un estilo de vida con bajas emisiones de carbono respetuosa con los límites del planeta, incluyendo la producción y el consumo sostenible y propone crear conciencia profesional y pública sobre la importancia del medio ambiente y del  Cambio Climático en la salud personal, social y comunitaria. 
 
La AMM sostiene en su declaración sobre Cambio Climático y Salud que hay que crear conciencia entre los médicos sobre la importancia del medio ambiente y del Cambio Climático global para la salud personal, comunitaria y social, respalda la formación en salud pública sobre los aspectos sanitarios relacionados con el medio ambiente y el Cambio Climático, e insta a la Universidad a incorporarlos.  
 
Como profesión, los médicos y sus asociaciones médicas, defienden la protección medioambiental, la disminución de los gases de efecto invernadero, el desarrollo sostenible y las adaptaciones ecológicas en sus comunidades, países y regiones, especialmente para proteger el derecho al agua potable y alcantarillado para todos. Se insta a los médicos a actuar en sus ambientes profesionales, (Hospitales, clínicas, centros de salud, consultorios, etc.) y a nivel personal, para disminuir el impacto ambiental de las actividades médicas y personales y crear entornos profesionales sostenibles medioambientalmente, y ser ejemplares con sus pacientes y conciudadanos. 
 
Finalmente insta a la colaboración de los profesionales de la salud con los gobiernos e instituciones implicadas en el Cambio Climático para cooperar en la planificación y desarrollo de estrategias de adaptación y mitigación del Cambio Climático para mejorar la salud. 
 
La AMM, reconociendo las consecuencias del Cambio Climático para la salud a nivel mundial, en nombre de las asociaciones médicas nacionales que la integran, respalda y se compromete con las siguientes medidas:
 
• La prevención, basada en la investigación, sugiere que minimizar los efectos del Cambio Climático sobre la salud puede tener importantes beneficios para las personas y las poblaciones y reducir la moralidad y la morbilidad.
 
• Apoyar las resoluciones, medidas y principios estipulados por la ONU y la OMS sobre el Cambio Climático y la Salud.
 
• Establecer políticas de desarrollo sostenible como un pilar en la lucha contra el Cambio Climático.
 
• Trabajar para que los sistemas de Salud Pública y otros proveedores de servicios de salud utilicen toda su capacidad para atender a los que lo necesiten.
 
• Los médicos deben trabajar con las autoridades y la comunidad para asegurar que se hacen los debidos esfuerzos para disminuir el impacto del Cambio Climático sobre la salud.
 
• Mitigar los efectos del Cambio Climático sobre la salud y adaptarse a sus consecuencias inevitables en las mejores condiciones posibles. La adaptación es una estrategia de respuesta clave para asegurar que los efectos potenciales del Cambio Climático sobre la salud se reducen y se mantienen en mínimos. 
 
• Motivar conductas que mejoren la salud en general y apoyar las medidas de fomento de la salud en todos los sectores.
 
• Diseñar programas para abordar problemas específicos. Promover la salud y la educación sobre las enfermedades y problemas relacionados con el clima.
 
• Educar a la población sobre la importancia del medio ambiente en la salud y generar capacidad frente al Cambio Climático.
 
• Crear conciencia profesional y social sobre el medio ambiente y el Cambio Climático para la salud personal, comunitaria y social, especialmente de los riesgos que entraña el calor en los grupos más vulnerable, ancianos, niños, embarazadas y enfermedades crónicas.
 
• Informar al público de los efectos del Cambio Climático en la salud.
 
• Incorporar a su práctica profesional instrumentos de evaluación del impacto ambiental en sus pacientes. 
 
• Instar a las Universidades a desarrollar docencia, investigación y formación en salud pública, adaptada a las enfermedades y problemas introducidos por el Cambio Climático, desarrollando la Medicina del Medio Ambiente para abordar los problemas medioambientales y reforzar esta área de conocimiento en el ámbito de la salud pública.
 
• Planificar medidas concretas destinadas a evitar o disminuir el impacto del Cambio Climático.
 
• Promover la vigilancia e investigación sobre el Cambio Climático y la salud.
 
• Cuantificar la carga de enfermedades producidas por el Cambio Climático.
 
• Evaluar el impacto del Cambio Climático en la salud de poblaciones vulnerables. 
 
• Apoyar y participar en sistemas de vigilancia de las enfermedades causadas por el Cambio Climático.
 
• Intercambiar información a todos los niveles para adoptar las mejores prácticas y las estrategias probadas.
 
• Colaborar con los gobiernos, y con organizaciones e instituciones interesadas y con los profesionales de la salud para mitigar el Cambio Climático y conocer las estrategias de adaptación que mejoren la salud.
 
• Instar a los gobiernos para que cuenten con las organizaciones médicas representativas en la planificación de las respuestas a las emergencias y otros problemas provocados por el Cambio Climático.
 
• Asegurar la integración de los médicos en los planes de la sociedad civil y de las autoridades para abordar el Cambio Climático.
 
• Asegurar que existen respuestas adecuadas de los médicos y otros profesionales sanitarios a las alertas de emergencias provocadas por el Cambio Climático.
 
• Preparar a los médicos, al personal de salud y a las instituciones donde trabajan para planificar, abordar y prestar servicios de emergencia en situaciones graves, derivados de los efectos del Cambio Climático.
 
• Crear un sistema de alertas tempranas de los riesgos relacionados con el clima que permita manejar las situaciones de emergencia.
 
• Alertar a los gobiernos sobre la necesidad de planificar el recibimiento de refugiados ambientales.
 
• Recopilar y compartir información sobre el Cambio Climático y sus efectos sobre la salud.
 
• Promover la financiación de programas de investigación específicos sobre el Cambio Climático y sus consecuencias, especialmente sobre los aspectos de mitigación y adaptación relacionados con la salud, promoviendo el intercambio de información e investigación sobre cualquier aspecto relativo al Cambio Climático y la Salud. Invertir ahora para evitar el calentamiento del planeta nos ahorraría mucho dinero después.
 
También es necesario potenciar los beneficios para la Salud Pública del control del calentamiento global, con los consiguientes ahorros en los costes de los esfuerzos en mitigación y adaptación al Cambio Climático, instando a los Estados a cumplir estrictamente con sus compromisos en la reducción de emisiones a la atmósfera de conformidad con lo firmado en el Acuerdo de París. La Organización Meteorológica Mundial lanzó el 30 de octubre pasado la advertencia de que las futuras generaciones heredarán un planeta mucho más inhóspito; lo hizo tras difundir los datos sobre concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera en el año 2016, en el que el dióxido de carbono alcanzó las cifras más altas de la historia, tras un progresivo y fuerte incremento en los últimos años. 
 
En conclusión, la subida de las temperaturas no se debe a un proceso natural, detrás del Cambio Climático está la mano del hombre, la huella de los humanos, las modificaciones del clima global y el aumento de las temperaturas provocan desertificación, pérdida de la diversidad biológica, cambios en los sistemas hidrológicos y en los recursos de agua dulce, degradación de la tierra, incremento de fenómenos meteorológicos extremos y subida del nivel del mar, entre otras consecuencias, pero entre las peores de estas consecuencias, está sin duda, el impacto negativo sobre la salud, porque todos estos problemas complican la supervivencia de millones de personas. Como dijo hace años el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, “La gran crisis global es la del clima y es posible que la humanidad esté ante el abismo”, pero  para otros, como el influente “ecologista excéptico” el danés Borj Lombord, el Cambio Climático es un problema real, “pero no es el fin del mundo”. 
 
Hay que desterrar esa actitud moderna que el Papa Francisco ha denominado en su encíclica “Laudato Si”  como “globalización de la indiferencia”, llamando a la humanidad al cuidado de la casa común y denunciando el daño que provocamos con el uso irresponsable y el abuso de los bienes que Dios ha puesto en la Tierra. “Hemos crecido pensando que eramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. (…) el desafío urgente de proteger nuestra casa común, incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral”. (La Encíclica ha tenido gran impacto y acogida en todo tipo de ámbitos y medios). 
 
Detener el Cambio Climático implica cambiar nuestra forma de vida y nuestro modelo de desarrollo, dependiente de la energía procedente de combustibles fósiles, un modelo obsesionado por el crecimiento económico sin límites que está esquilmando los recursos naturales y deteriorando el medio ambiente hasta poner en riesgo la propia vida. Las políticas sobre desarrollo sostenible deben ser un pilar en la lucha contra el Cambio Climático. Todo ello sin límites ni principios éticos, al servicio de los intereses económicos y de la tecnología, alimentando la ley del más fuerte y condenando a muchas personas a la enfermedad y a la muerte, creando paradójicamente, pobreza y desigualdad social en el interior de los países y entre el norte y el sur. Todos somos vulnerables al efecto del Cambio Climático, nadie puede escapar a ello, por lo que responsablemente tenemos que comprometernos y contribuir a esa lucha, actuando e implicándonos con hechos. 
 
Frente a todo este panorama es imprescindible transformar nuestro modelo productivo, económico y de consumo hacia un modelo más humano y sostenible, respetuoso al máximo con la naturaleza y el medio ambiente, conscientes de la necesidad de un cambio radical en nuestra manera de usar los bienes de la tierra.
 
En cualquier caso hay esperanza si nos replanteamos el funcionamiento del mundo en relación con el clima y los determinantes sociales de la salud, controlando los aspectos peligrosos para la salud y el medio ambiente que incrementan el calentamiento global. En este ámbito y espacio, la salud merece un papel destacado en pro de los mejores intereses para la humanidad y para la vida, dada su fuerte dimensión moral y los valores sociales que defiende y representa. 
 
La OMS considera que las repercusiones sanitarias del Cambio Climático serán difícilmente  reversibles en años o decenios, no obstante muchas de estas repercusiones son evitables o controlables con medidas definidas por el sector sanitario para reducir la exposición al Cambio Climático y sus efectos, como el control de los vectores de las enfermedades, la reducción de la contaminación producida por el transporte y el uso eficiente de la tierra y el agua. Además muchas de las medidas necesarias para evitar el Cambio Climático tienen efectos positivos para la salud, como por ejemplo, en los países industrializados, el aumento de la utilización de la bicicleta y el transporte público, en vez de utilizar vehículos privados, contribuye a reducir la emisión de gases de efecto invernadero, mejora la calidad del aire y la salud respiratoria y por tanto se reducirán las muertes prematuras; y el aumento de la actividad física producido al caminar o montar en bicicleta, reducen la obesidad y las enfermedades relacionadas con ella.
 
Como conclusión final decir que el Cambio Climático puede influir en problemas sanitarios que son ya de enormes proporciones, que se concentran en gran medida en el mundo en desarrollo y son difíciles de combatir, aunque según las autoridades de la OMS todavía es posible reducir la magnitud de las consecuencias del Cambio Climático  sobe la salud, si se actúa con urgencia y responsablemente. Hay que ayudar a los países más afectados, para afrontar las amenazas de este problema global, mejorando la vigilancia de las consecuencias del Cambio Climático, elaborando previsiones y fortaleciendo los servicios básicos de salud, para proteger más y mejor a las poblaciones que deben ser informadas adecuadamente y sensibilizarlas sobre los aspectos sanitarios del problema  para que su preocupación sea el mejor acicate para exigir con urgencia las medidas oportunas. 
 
Proteger la salud del Cambio Climático exige una gestión a muchos niveles, desde los factores sociales y económicos que impulsan el cambio hasta los peligros y exposiciones resultantes para los grupos humanos. No hay nada más motivador que la salud y el Cambio Climático puede ser una oportunidad para la salud pública, para actuar en el desarrollo de programas de prevención a nivel global y desarrollar los sistemas de salud para hacer frente a los desafías que el Cambio Climático plantea. 
 
En cualquier caso, esperamos que aún no sea tarde para resolver la gran crisis del clima, que lo es también de la salud pública, de la vida misma, una crisis de supervivencia, crucial para el futuro de la humanidad que exige esfuerzo, compromiso y responsabilidad por parte de todos. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) la ignorancia no puede ser un argumento para justificar la inacción, pues no existe un planeta B como alternativa a la vida en la Tierra.
 
Y concluyo con una frase de Victor Hugo que resume lo que pasa en el mundo con el Cambio Climático:
 
“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla, mientras el género humano no escucha”.