Martes, 24 Abril 2018

Dr. Garrote: “La falta de acceso a medicamentos básicos está creando una alarma social hasta ahora desconocida”

Dr. Garrote: “La falta de acceso a medicamentos básicos está creando una alarma social hasta ahora desconocida”

Blog "Otras Miradas"

Una de cada tres personas en el mundo no tiene acceso a medicamentos esenciales debido a que su precio lo hace inaccesible, según recuerda el Dr. Juan Manuel Garrote, secretario gral. de la OMC en este post publicado en el Blog "Otras Miradas" del Diario Público en el que analiza las consecuencias del entramado de interés económico que puede poner en riesgo la salud de los pacientes

Madrid 04/04/2017 medicosypacientes.com

Dr. Juan Manuel Garrote.

La industria farmacéutica ha ido creciendo, junto a la mejora de los diagnósticos médicos, y el medicamento se ha convertido en un bien tangible para la humanidad. Desde aquel medicamento primigenio que ya sintetizó un laboratorio farmacéutico y a partir de elementos orgánicos hasta hoy, como todas las industrias, la evolución ha sido portentosa. Ya no se fabrican medicamentos específicos en las boticas, con los matraces y las balanzas de precisión, sino que ya hay fábricas de medicamentos que ajustan las dosis perfectamente, y evitan cualquier tipo de contaminación por otros productos. (...)
 
Esta nueva forma de encontrar medicamentos ha hecho que también se modifique la estructura conceptual de la industria farmacéutica, aproximándola más al mundo del negocio, de la compraventa, y alejándola del mundo de la investigación. Este cambio de estructura ha hecho posible que cada vez se sea más capaz de conocer los costes y los beneficios y ha posibilitado que el mundo del medicamento y las empresas que negocian en este sector, sea la tercera fuente de riqueza económica en el mundo.
 
Todo este desarrollo que a primera vista pudiera parecer muy tecnológico, tiene un componente social enorme. En un reciente informe, Farmamundi afirma que una de cada tres personas en el mundo no tiene acceso a medicamentos esenciales, y es así porque su precio lo hace inaccesible a ese grupo de personas desfavorecidas. Últimamente, un medicamento contra la hepatitis C, el sofosbuvir, ha conmocionado al mundo por un afán mercantilista, de tal forma que el laboratorio farmacéutico que compró la patente, en escasos meses había cubierto el coste del fármaco y a partir de este momento todo eran ganancias. Los estados, para evitar que la industria farmacéutica pierda, establecen una serie de años de propiedad de la patente para que compensen gastos y adquieran ganancias, pero en este caso, un medicamento que se podría vender con una ganancia para la empresa de 300 €, se vende por 40.000 euros, dejando a la economía dedicada a sanidad de muchos países tambaleándose. Es paradójico que el hecho de diagnosticar una enfermedad, sumado el sueldo de médicos, enfermeras, técnicos de laboratorio, edificios de atención al paciente, pruebas complementarias, etc.,  se acerque a los 100 euros y su tratamiento sea de 40.000 €. La especulación sobre la vida humana se hace insoportable.
 
Pero no es este el único argumento de lo que parece un abuso del poder económico sobre los estados y los países, la industria farmacéutica gasta más del 30% de su presupuesto en publicidad, marketing e influencia sobre el sector, de tal forma que el marketing ejercido sobre medicamentos es mayor que el que se hace sobre automóviles. ¿Y por qué es esto? Pues porque no todos los medicamentos son esenciales, algunos aportan innovación y mejora para la salud y otros en cambio son novedades, modifican alguna característica que no aporta nada sustancial, pero si permite aumentar el tiempo de propiedad de la patente, no poder fabricar un medicamento genérico y conservar un precio elevado.
 
Todo este entramado de interés económico que atenta sobre la salud de los pacientes y la equidad del sistema sanitario, ha tenido como consecuencia que movimientos ciudadanos intenten hacer oír su voz, como defensa de la vida, y es así como en torno al movimiento No es Sano diversas organizaciones y ONG se han agrupado para intentar ser oídos por las fuerzas políticas y económicas e intentar dar la vuelta a este sin sentido que provoca que los pueblos conozcan el remedio a sus enfermedades y no tengan acceso a ellos.