Martes, 11 Agosto 2020

Dr. Fernando Vizcarro Bosch: “Resiliencia”

Dr. Fernando Vizcarro Bosch: “Resiliencia”

Coronavirus

Dr. Fernando Vizcarro Bosch, presidente del Colegio de Médicos de Tarragona, analiza en este artículo de opinión la situación del COVID-19 en España y Cataluña y asegura que se vencerá a la pandemia “porque tenemos capacidad de resiliencia pero, más importante aún, tenemos un sistema sanitario que tenemos que cuidar y mimar”

Tarragona 07/04/2020 medicosypacientes.com/ COM Tarragona

Dr. Fernando Vizcarro Bosch

Dr. Fernando Vizcarro Bosch, presidente del Colegio de Médicos de Tarragona
 
Desde hace tres semanas que nada en nuestro día a día es igual. El impacto del virus Covid-19 ha supuesto un antes y un después en la vida de todas las personas. Los profesionales de la sanidad, pero también la ciudadanía en general hemos visto, sin excepción, como nuestras rutinas han cambiado, como nos hemos adaptado a una realidad completamente desconocida y lo más importante; como la combatimos.
 
Asistimos a un momento excepcional que ha provocado el colapso de nuestro sistema sanitario. Sí, el sistema no está diseñado para poder absorber una situación como la que vive el país y doy un ejemplo bien simple. Si en períodos donde la gripe común tiene más afectación en la población, muchos de los centros sanitarios tienen problemas para poder hacer frente a la población afectada, como el sistema podría hacer frente a un virus como el del COVID19? Se podría pensar que todo esto se habría podido prever y así evitar situaciones como las que se viven estos días. Quizás sí pero, a menudo, los datos que nos llegaban eran discutibles o incluso confusos. Buscar responsables de la falta de previsión o que no se ha hecho bien no está dentro de los objetivos a corto plazo, ya habrá tiempo para analizar esto cuando la situación cambie.
 
24 horas durante los siete días de la semana. Este es el horario que el profesional médico tiene ahora mismo. La lucha comienza en el hospital, en el centro sanitario o la residencia y sigue en casa, porque me consta que nadie descansa. No nos sacamos de la cabeza este virus pero para hacer bien el trabajo, para luchar, necesitamos material adecuado y sirva el símil con las fuerzas de seguridad. ¿A un policía se le puede dejar sin chaleco cuando está de servicio? No. Y me consta que ha sido una reivindicación de los cuerpos policiales desde siempre. Pues la misma pregunta para los sanitarios: ¿podemos ir a trabajar sin los Equipos de Protección Personales o no disponer de test de diagnóstico? La respuesta es la misma: no. No podemos combatir un problema si no tenemos las garantías suficientes que no nos vamos a contagiar o que no contagiaremos a nuestras familias al llegar a casa.
 
Hacía pocos días que el Colegio de Médicos y el Colegio de Enfermería de Tarragona, de forma conjunta, denunciábamos que el 16% de los afectados por COVID19 en Catalunya son sanitarios. Una cifra inadmisible cuando somos los que estamos en primera línea, jugándonos la vida cada día al entrar a trabajar. Estos dos colegios representan en la actualidad a 7.500 profesionales de la salud en la provincia de Tarragona y es nuestro deber exigir la llegada de este material que permite, a médicos y enfermeras del territorio, trabajar con garantías reales y minimizando el riesgo de contagio.
 
El COVID19 ha generado cambios en muchos aspectos de nuestras vidas y también ha traído tanto para los medios de comunicación como laa ciudadanía una serie de retos éticos y deontológicos. Uno de ellos es el de la priorización de recursos escasos y, en consecuencia, aparece la pregunta de ¿Quién es el que mejor se puede beneficiar de estos recursos? La Presidenta de la Comisión de Deontología del Consejo de Colegios de Médicos de Catalunya, la doctora Montse Esquerda, hablaba de los criterios a tener en cuenta destacando la evaluación individualizada de la persona. Es decir, hay una valoración de cada paciente y su estado de salud para saber si es adecuado o no un tratamiento de intensivos donde intervendrán numerosos factores, no sólo la edad de la persona. Esta evaluación quien la realiza es un clínico y no un protocolo, que no olvidemos, son guías orientativas. Además, en este tipo de situaciones y, si hay posibilidad, sería bueno poder conocer la voluntad del paciente, por ejemplo, con unas voluntades anticipadas. Debemos humanizar la asistencia sanitaria y ahorrar sufrimientos a la gente, dejando que puedan morir con dignidad si lo desean, pero no olvidemos que nunca un profesional dejará de atender a nadie.
 
Las muestras de apoyo que el colectivo sanitario está recibiendo desde el principio son admirables. Es la fuerza que necesitan los profesionales para seguir al frente en esta lucha. Es la motivación necesaria para levantarse cada mañana e ir a trabajar con la convicción de que las cosas irán bien y que vamos a salir. Asimismo, la ciudadanía está teniendo un comportamiento ejemplar. Al virus le combate desde el hospital, desde la UCI o del Centro de Asistencia Primaria, pero también desde casa. Son tiempos difíciles y la población ha entendido que confinarse es una forma de lucha en un momento excepcional donde el médico, la enfermera, auxiliar o el camillero trabajan; pero el ciudadano,  quedándose en casa y evitando el contagio, también. Y no quisiera olvidar tampoco toda aquella gente que va a trabajar para que los demás podamos tener los servicios mínimos. Desde los que trabajan en los comercios a los equipos de limpieza, pasando por los agricultores o los trabajadores de las químicas, a todas y todos, gracias.
 
El COVID19 será un punto de inflexión en la vida de las personas y, por supuesto, en la sanidad. Se pone de manifiesto que necesitamos más recursos, una mayor financiación y que la privatización de este servicio no es una fórmula de éxito. Venceremos al COVID19 porque tenemos capacidad de resiliencia pero, más importante aún, tenemos un sistema sanitario que tenemos que cuidar y mimar y cuando todo esto haya pasado, habrá que depurar responsabilidades, analizar todos los pormenores de una crisis sin precedentes y quizás así, estaremos preparados para otra eventualidad de la misma magnitud.