Domingo, 20 Octubre 2019

Dr. Antonio Ares Camerino: “Las vacunas y los derechos de la infancia”

Dr. Antonio Ares Camerino: “Las vacunas y los derechos de la infancia”

Artículo

El Dr. Antonio Ares, delegado territorial de Bahía de Cádiz del Colegio de Médicos gaditano, reflexiona en este artículo sobre la situación a la que está expuesta, actualmente, la vacunación que, a su juicio, constituye la medida de salud pública que más eficiencia ha mostrado en la prevención de las enfermedades infecciosas, pero al mismo tiempo es la que mayor controversia genera en la sociedad. 

Madrid 13/02/2019 medicosypacientes.com

Dr. Antonio Ares.

La verdad es que la tarde estaba siendo tranquila. No era de esas tediosas en las que los minutos se paralizan, pero tampoco de las del frenesí que te lleva a dudar de tus decisiones.
 
La consulta transcurría con toda normalidad. Para los tiempos que corren era para sentirse satisfecho por la vocación cumplida. Varias revisiones de control de niño sano, algunos que otros catarros de todas de las vías, propios de la época invernal, y alguna que otra madre reivindicativa de los antibióticos. Ellas, las versadas en temas de medicina basada en la evidencia, sabían de sobra que lo mejor para la fiebre era tomar amoxicilina desde la primera décima febril. 
 
A punto de apagar el ordenador entró el celador en la consulta. Doctor, Doctor,… ahí hay unos padres que quieren hablar con usted. Rápidamente y descolgando la cazadora del perchero le pregunté.
 
- ¿Tienen cita? Él, avezado en salas de espera, me contesto que no. 
 
Pero lo raro… es que vienen sin niños. 
 
- Bueno. Accedí a regañadientes. A sabiendas que los embolados de última hora son los más peligrosos.
 
- Diles que pasen. Tendrían alrededor de treinta y pocos años, de aspecto normal.
 
Me presenté y les pregunté que se les ofrecía. Rápidamente… ella tomó la palabra. 
 
-Doctor, ante todo manifestarle que no tenemos nada contra el Sistema Público de Salud. Pero…. nosotros hemos decido que a nuestra hija no la vamos a vacunar. Pensamos que los riesgos son muy elevados y que nadie nos ha demostrado que sirvan para algo.
 
Rápidamente adopte la postura de la persona que tiene la verdad en su poder. Después de 35 minutos, mi poder de convicción estaba maltratado. No conseguí convencerles. Seguían en sus treces. Nada de vacunas.
 
Despedí a los progenitores con semblante serio, como el que ha fracasado en sus argumentos. Durante toda la tarde sólo pude pensar en qué algo no funcionaba. Qué después de tantos años y tantos esfuerzos no habíamos conseguido convencer de lo evidente. Volvíamos a la casilla de salida.
 
Una sentencia judicial “obliga” a vacunar a un niño para poder ser admitido en una guardería pública. En España vacunar no es obligatorio, salvo en caso de epidemia. Los efectos de la inmunidad de grupo trascienden de lo que puede ser un mero interés personal o ideológico.
 
La planteada duda ideológica de las vacunas queda más que refutada. Con Edward Jenner la humanidad aún está en deuda. No vacunar a nuestras crianzas es un mero acto de temeridad, sin apelativos! Renegar de los beneficios de las vacunas es como no querer ver el sol cada amanecer, como si la luna no fuera nuestro satélite. Vacunar o no, no es una decisión intemporal. Va más allá del ahora y de la persona. Trasciende lo que pudo ser una decisión por otros en momentos de desconcierto. ¿Alguien decide por mí de enfermedades futuras que por derecho pueden ser evitadas? Si algo se puede prevenir, ¿estoy en mi derecho de poder elegir qué es lo más adecuado para mi salud? Todo lo que pueda ser evitado me ha de ser ofrecido. Después será demasiado tarde. Tengo la opción de elegir.
 
La Organización Mundial de la Salud incluye el rechazo a las vacunas entre las diez amenazas para la salud del año 2019. La Organización insiste en el riesgo de que llegue, sin fecha o gravedad conocida, otra pandemia de gripe que puede ser letal para millones de habitantes del planeta. Al mismo nivel se encuentra el calentamiento global y la contaminación. La debilidad de los sistemas de atención primaria, el VIH, el dengue, el aumento de las enfermedades no contagiosa como la diabetes o el cáncer, el ébola y otros virus emergentes y la resistencia a los antibióticos, completan la lista de los riesgos que amenazan a la humanidad.
 
El Comité de Bioética de España ha aclarado las cuestiones ético-legales del rechazo a las vacunas conforme al artículo 78 de la Ley 14/2007 de 3 de julio de Investigación Biomédica.
 
La vacunación constituye la medida de salud pública que más eficiencia ha mostrado en la prevención de las enfermedades infecciosas, pero al mismo tiempo es también la que mayor controversia genera en la sociedad. En aquellos países en los que las tasas de vacunación han obtenido los mayores logros es donde precisamente las vacunas son vistas con mayor sospecha. En otros países como EE UU el movimiento antivacunas ha conseguido tasas de vacunación por debajo de 90%.
 
La Constitución y la Ley General de Sanidad establecen que la ciudadanía tiene el deber de cumplir las prescripciones generales de naturaleza sanitaria comunes a toda la población, así como las específicas determinadas por los Servicios Sanitarios. Independientemente del carácter voluntario de las vacunas, nuestro Sistema Jurídico  establece únicamente  un calendario vacunal infantil recomendado, que elabora el Consejo Interterritorial del Sistema nacional de Salud y que  determina cuales son las vacunas que de recibir la infancia y la adolescencia desde el nacimiento hasta los 16 años de edad.
 
La Ley de Autonomía del Paciente, Ley/2002, de 14 de noviembre, reguladora de la Autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, reconoce los Derechos de los Niños en cuanto a su Salud. Esa Ley fomenta la Autonomía de los menores y les hace actores principales a la hora de tomar decisiones y adquirir su independencia personal.
 
El consentimiento por representación sólo es sustituible cuando el paciente no es capaz de tomar decisiones, cuando es incapacitado o cuando es menor no capaz. En menores de 12 años el consentimiento lo dará el representante legal. Entre 12 y 16 dependerá de su madurez suficiente, y a partir de los 16 el menor es autónomo para decidir. Mayoría de edad Sanitaria. 
 
El Decreto 246/2005 de 8 de noviembre, por el que se regula el ejercicio del derecho de las personas menores de edad a recibir atención sanitaria en condiciones adaptadas a las necesidades propias de la edad y desarrollo, crea el Consejo de Salud de los Menores.
 
Por parte de los poderes públicos y con el apoyo de la comunidad científica y grupos profesionales se deben determinar cuáles son las vacunas indispensables para comunidad, valorando con criterios objetivos los riesgos y beneficios con exclusión de intereses meramente comerciales.
 
Definir e implantar un calendario vacunal único, sin diferencias territoriales, serviría para apoyar el rigor científico y de evidencia contrastada de este instrumento, de esta medida fundamental para la prevención de las enfermedades infecciosas más prevalentes.
 
No es cuestión de edad, sólo es cuestión de derechos.  Discernir entre lo adecuado y lo óptimo está a un clic.
 
Dejemos a nuestros pequeños y adolescentes que  puedan decidir, pero no les impongamos nuestras ideologías, y menos aún nuestras dudas y ambigüedades.