Miércoles, 17 Enero 2018

Dr. Altisent: “Las debilidades del informe Belmont al acercarse su 40 cumpleaños”

Dr. Altisent: “Las debilidades del informe Belmont al acercarse su 40 cumpleaños”

Artículo publicado en ‘Diario Médico’

En 1978 se hizo público el Informe Belmont, un encargo del Departamento de Salud de Estados Unidos a un grupo de once expertos para identificar –a raíz del estallido de varios escándalos en la opinión pública- los principios éticos que deben guiar la investigación biomédica con seres humanos. El Dr. Rogelio Altisent, director de la Cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica de la Universidad de Zaragoza, analiza sus efectos en un artículo publicado en Diario Médico 

Madrid 02/10/2017 medicosypacientes.com

Dr. Altisent. 

El impacto que el Informe Belmont (que toma su nombre del centro de conferencias donde se celebró la primera reunión de los expertos) ha ejercido mundialmente ha sido espectacular, diseminando los ahora clásicos principios de la bioética, que Beauchamp y Childress completaron y aplicaron a la práctica médica, con un éxito sin precedentes en la historia de la ética aplicada (autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia). 

Esta tétrada de principios bioéticos se podría definir, utilizando el neologismo de Dawkins, como un “meme” (unidad cultural que se replica y se transmite como un gen) que se ha injertado en la cultura médica internacional, lo cual podría ser un síntoma de “hambre atrasada” de ética en el sector. Cuando se explica la historia de la bioética el Informe Belmont siempre ocupa un lugar preferencial para relatar el nacimiento de los famosos principios que, con sus limitaciones, siguen siendo de utilidad. 

 Se acaba de publicar un importante artículo de Artur Caplan y colaboradores (http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/15265161.2017.1329482) en el American Journal of Bioethics, donde se reflexiona sobre los aspectos del Informe Belmont que, en su opinión, merecen una actualización al acercarse el 40 cumpleaños de este influyente documento.  

Los autores concluyen afirmando que tras 40 años el influyente Informe Belmont se ha quedado corto,  y ha llegado el momento de reformarlo, o incluso de hacer una revisión completa del mismo. 

Con estas líneas me gustaría estimular a la lectura del artículo mencionado. Pienso que las cuestiones planteadas están presentes en muchos comités de ética de la investigación españoles, pero su discusión pública contribuirá a enriquecer la formación ética de estudiantes y profesionales.