Campaña medicina rural

Viernes, 30 Septiembre 2022

“De cómo Don Quijote cayó malo y del testamento que hizo y su muerte”

“De cómo Don Quijote cayó malo y del testamento que hizo y su muerte”

Día de la Atención Primaria

El Dr. Blas González, presidente del Colegio de Médicos de Albacete, hace una reflexión sobre el estado del primer nivel asistencial sanitario con motivo del Día Nacional de Atención Primaria, que se celebró el pasado 12 de abril

Albacete 20/04/2022 medicosypacientes.com/COM Albacete
“En un lugar de la Mancha …” comienza en 1605 don Miguel su afamado homenaje a don Alonso Quijano, un hidalgo manchego leído, cabal y compasivo, y lo convierte seguidamente a la locura en Caballero don Quijote. Y no es sino después de recuperar la cordura cuando, haciéndole caer en la cuenta de la triste realidad, le deja morir en 1615, dejando escritos 136 capítulos, el último de los cuales da título a este editorial. Y con el esperanzador ánimo de evitar que la Atención Primaria siga su mismo horizonte, proponemos este nuevo número de nuestra revista. Desde el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Albacete aceptamos con ilusión el desafío común de construir un nuevo modelo de atención primaria, capaz de asumir retos y necesidades futuras.
 
Seguramente Cervantes poseía ciertos conocimientos de medicina, pues su padre fue educado para ser cirujano, oficio más parecido al antiguo título de practicante que a nuestra idea de médico. Aventurar sobre cómo hubiera escrito Cervantes las aventuras del hidalgo en el contexto del actual Sistema Nacional de Salud sería demasiado arriesgado, pero si fuera fiel a su estilo, seguramente pondría en su boca palabras de irónica sabiduría y elevados ideales.
 
Cumplidos ya dos años de pandemia de COVID-19 su gestión ha agudizado los problemas ya crónicos.  Baste decir, como pincelada, que, según un estudio del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, en 2021 todos los días algún médico sufrió una agresión y más de la mitad de los médicos han acudido a los servicios de salud mental durante la pandemia. Nueve de cada diez médicos rurales asumen los gastos de desplazamiento por su trabajo y el 45% de los encuestados realiza más de 50 Km para acudir a diario a sus poblaciones de trabajo. Por ello, deseamos fijar nuestro punto de mira sobre sus consecuencias en la ATENCIÓN PRIMARIA, tanto RURAL como URBANA. 
 
Un reciente documento “Propuestas para la mejora de la Atención Primaria tras el inicio de la pandemia COVID-19” de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) propone en octubre de 2021 una serie de medidas básicas e indemorables. Ese mismo mes, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) presentó su documento “La Medicina de Familia en la reconstrucción del SNS: propuestas para un nuevo modelo de Atención Primaria”, con objeto de conseguir una atención primaria mejor organizada y valorada. El anuncio del “Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria”  del Ministerio de Sanidad dos meses después, esbozada la sexta oleada, fija en abril el plazo para que las Comunidades Autónomas presenten sus respectivas 'hojas de ruta' para 2022 y 2023. Nos confirma todo ello que hoy y no mañana es el momento de acabar el periodo de análisis y pasar a la acción. 
 
Concretas y urgentes se hacen imprescindibles algunas propuestas de mejora de la Atención Primaria. Centros de Salud con plantillas adecuadas facilitan la sustitución de bajas y la realización de actividades formativas y permiten una consulta de patología no demorable, para lo que necesitamos contratar a más médicos.
 
Huyendo de pretensiones desproporcionadas, sería preciso una subida mínima anual del presupuesto del 2,5%, hasta llegar al 25 % del gasto sanitario antes de 2025, porcentaje que recomienda la Organización Mundial de la Salud. ¿Por qué lo recomienda? Seguramente, tendrá que ver el hecho de que su labor ha sido “esencial” durante la pandemia, con la contención de casi el 90% de los casos, a pesar de que el nivel de burnout entre los médicos de familia se multiplicó por 10 durante la pandemia y un 37% ha pensado en algún momento en dejar la profesión.
 
Ampliar la cartera de solicitudes es otra reivindicación histórica. Necesitamos extender la ecografía en los centros de salud y es importante que las pruebas de imagen como la TAC o la RMN lleguen en tiempo y forma adecuados para disminuir las derivaciones al nivel hospitalario. Desburocratizar la Atención Primaria para aumentar el tiempo de dedicación a los pacientes puede conseguirse contratando administrativos (y dotándolos de la capacidad de copiar los informes que el paciente requiera), limitando los motivos que requieran un informe médico, o evitando los visados de las recetas.
 
Represtigiar la especialidad se hace imprescindible para atraer a sus profesionales y permitir el   relevo generacional. Es necesario reducir la presión asistencial y las precarias condiciones de trabajo para dignificar la profesión y estabilizar las plazas, favoreciendo la conciliación familiar y el desarrollo profesional. Además, se hace preciso revisar el modelo docente y fomentar la atracción de recién graduados por la especialidad de Medicina de Familia. 
 
Tecnología previa, red de comunicación, densidad de población, dispersión geográfica, sistema de urgencias rurales, concienciación de la población sobre los recursos disponibles y su buen uso son factores que deben tenerse en cuenta en cada comunidad autónoma, toda vez que algunos campanarios “tocan a muerto” cuando se refieren a este primer nivel asistencial debido sin duda a la falta de reformas e inversiones desde hace décadas, la tensión generada en la población y el desgaste en los profesionales sanitarios.
 
Es tan necesario finalizar el debate como hacerlo por consenso. Es verdad que durante esta pandemia hemos salvado a muchos enfermos. Una adecuada relación médico-enfermo en este nivel asistencial supone una de las más completas, satisfactorias y bonitas ofertas que el Sistema de Salud puede brindar. Pero también hemos aprendido a llorar y despedir a otros por falta de medios. Y volviendo a don Quijote, tres días más después de hacer el testamento le dejó vivir don Miguel, entre frecuentes desmayos. Sirvan estas letras no como testamento, sino como carta de amor a nuestra particular Dulcinea del Toboso, que no es otra que nuestro primer amor profesional: nuestros pacientes. 
 
“Como las cosas humanas no sean eternas… y como la de don Quijote no tuviese privilegio del cielo para detener el curso de la suya, llegó su fin y acabamiento cuando él menos lo pensaba…  –Yo, señores, siento que me voy muriendo a toda priesa: déjense burlas aparte–dijo don Quijote”.