Opinión: Sostenibilidad, compromiso y supervivencia
El presidente del Colegio de Médicos de Huelva, Juan Luis González Fernández, nos recuerda en este artículo que “en situaciones difíciles la obediencia ciega es algo que sólo es útil cuando las órdenes que se desea ver obedecidas son el fruto del trabajo en común previo, del consenso y del acuerdo. Exactamente lo que nuestro Sistema Sanitario Público necesita para sostenerse, para sobrevivir: la fuerza que solo procede de la unión”
El presidente del Colegio de Médicos de Huelva, Juan Luis González Fernández, nos recuerda en este artículo que “en situaciones difíciles la obediencia ciega es algo que sólo es útil cuando las órdenes que se desea ver obedecidas son el fruto del trabajo en común previo, del consenso y del acuerdo. Exactamente lo que nuestro Sistema Sanitario Público necesita para sostenerse, para sobrevivir: la fuerza que solo procede de la unión”
Madrid, 30 de diciembre 2010 (medicosypacientes.com)
Sobre la sostenibilidad de nuestro Sistema sanitario y el compromiso asumido por los médicos nos habla en este artículo recogido en el periódico del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos, el presidente del Colegio de Médicos de Huelva, Juan Luis González Fernández
Sostenibilidad, compromiso y supervivencia
A estas alturas son cada vez más numerosas las voces que se elevan reclamando un debate profundo y sincero, con propósito constructivo, que sirva para dar solución a las repercusiones de la crisis económica sobre nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS). De hecho, son varias las reuniones de alto nivel que se han producido, y ya existen documentos sobre el tema, que incluyen propuestas concretas de actuación para evitar su quiebra.
Dr. Juan Luis González Fernández
Que nuestro calvario económico iba a modificar nuestro SNS estaba claro. Lo que ahora se pretende es que los cambios que se produzcan no impliquen la desaparición de las cualidades actuales del mismo, y que ello no de lugar ni a modificaciones en el acceso a sus prestaciones, ni a la aparición de situaciones de injusticia que perjudiquen a los más necesitados. La clara conciencia de que ¡por fin! hay que establecer drásticas medidas que acaben con los abusos y la mala utilización de los recursos asistenciales no impide ver claro que ello no debe conducir al establecimiento de inequidades como consecuencia de las cuales los pacientes más vulnerables del Sistema se vean perjudicados y su atención pierda la calidad que su realidad exige. Es un equilibrio que es imprescindible encontrar.
En todo este debate hay algo sobre lo que a nadie razonable le queda ya la menor duda: el éxito pasa por un amplio pacto, una amplia y profunda colaboración entre los muchos agentes implicados en el SNS. Y lo primero debe ser, desde luego, devolver al ministerio de Sanidad y al Consejo Interterritorial del SNS en concreto, el protagonismo que jamás debieron perder. No tiene lógica un sistema formado por diecisiete reinos de taifa, cada cual de su padre y de su madre, conformando una realidad caleidoscópica cuya consecuencia más grave es la ineficiencia. Ni siquiera el Real Decreto 1030/2006, que establecía la cartera de servicios común del SNS y su procedimiento de actualización, pudo contribuir a poner un poco de orden y coherencia en esa jaula de grillos que nuestras Autonomías han decidido componer. Algo que cualquier manual de gestión describe como una práctica a evitar. Nada que no se supiera.
Y en ese pacto, en esa colaboración necesaria donde nadie sobra y todos cuentan, tendremos que jugar un papel fundamental los profesionales de este maltrecho Sistema, los de medicina como los que más. No debemos llamarnos a engaño: sin nuestro compromiso, no ya la sostenibilidad, la propia supervivencia del SNS tiene ante sí un sombrío pronóstico. Como profesionales, nuestras decisiones implican uno de los mayores costes del sistema; es nuestra actuación la que implica el consumo de recursos asistenciales: pruebas diagnósticas, estancias en régimen de hospitalización, prescripción de medicamentos, etc. Es decir, nuestras decisiones profesionales son el origen de una parte muy importante del gasto sanitario. A nadie debe escapársele, pues, que nuestro papel activo, nuestro compromiso, es imprescindible para la salvaguarda de nuestra sanidad pública.
Nuestra sociedad y quienes administran sus intereses pueden estar seguros de que, como siempre, sus médicos estarán a la altura de lo que de ellos se espera. A través de nuestras organizaciones, de nuestras sociedades y asociaciones de todo tipo, nuestro trabajo y nuestra entrega, como siempre ha sucedido, serán, una vez más, demostración de nuestro compromiso social. Y en esta entrega, daremos lo mejor de nosotros: nuestra labor constructiva y crítica, el fruto de nuestros años de experiencia en el sistema, con nuestros análisis, nuestras conclusiones y nuestras propuestas. Y lo haremos no sólo a través de nuestros representantes estructurados de todo tipo, sino también profesional a profesional, persona a persona, en cada puesto de trabajo, en cada escenario laboral, en cada situación concreta.
En situaciones difíciles la obediencia ciega es algo que sólo es útil cuando las órdenes que se desea ver obedecidas son el fruto del trabajo en común previo, del consenso y del acuerdo. Exactamente lo que nuestro Sistema Sanitario Público necesita para sostenerse, para sobrevivir: la fuerza que solo procede de la unión.
Juan Luis González Fernández
Presidente del Colegio de Médicos de Huelva





