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Domingo, 14 Agosto 2022

Una radiografía puede determinar el riesgo de osteoporosis grave de forma rápida y económica

04/11/2008

“Si queremos evitar que muchas pacientes con riesgo elevado de fractura osteoporótica queden sin diagnosticar, es preciso realizar radiografías de perfil de columna lumbar y dorsal para descartar la presencia de fracturas vertebrales”

Madrid, 4 noviembre 2008 (Redacción)

En pacientes con osteopenia -disminución en la densidad mineral ósea- puede resultar coste-efectivo solicitar radiografías laterales de raquis dorsal y lumbar para descartar la presencia de fracturas vertebrales (FV) y, por tanto, de una posible osteoporosis. Ésta es una de las conclusiones principales del estudio “Osteoxpress, prevalencia de fracturas vertebrales en mujeres con osteopenia lumbar mediante MorphoXpress”, realizado en una serie de hospitales españoles y coordinado por el doctor Luis Arboleya, de la Sección de Reumatología del Hospital San Agustín (Avilés, Asturias), y que ha sido presentado en la International Conference on Osteoporosis and Bone Research, celebrada recientemente en Pekín.

El estudio, que ha sido premiado por la organización del congreso, partía de la idea de que la presencia de una o varias fracturas vertebrales, un subgrupo de pacientes con el grado más severo de osteoporosis, es un hallazgo muy relevante que no se detecta en la densitometría ósea, siendo preciso realizar radiografías de columna lumbar y dorsal. “Si éstas no se realizan, muchas pacientes con un grado muy avanzado de osteoporosis quedarán sin diagnosticar y sin recibir tratamiento adecuado”, afirma el doctor Arboleya.

“La osteoporosis postmenopáusica ocasiona un elevado riesgo de fracturas. El objetivo del tratamiento es la reducción del riesgo de estas fracturas, que van a ocasionar una considerable repercusión en términos de morbilidad y mortalidad. Tratar a la población de mayor riesgo supondría una reducción del 50% en la incidencia de fracturas, lo que implicaría una notable reducción de las consecuencias de esta epidemia silenciosa”.

En Estados Unidos –añade- se producen al año más de 50.000 ingresos por fractura vertebral, que suponen un coste médico total de 1.300 millones de dólares. En concreto, y según su presentación, estudios han demostrado en una muestra de 500 radiografías de tórax (mayores de 60 años) que el 16% tenía al menos una fractura vertebral moderada-severa, y de este 16%, menos de la mitad –sólo el 40%- había sido reconocido por el radiólogo, cuando el riesgo de nuevas fracturas, vertebrales o no vertebrales aumenta en presencia de fractura vertebral de forma independiente a la densidad mineral ósea y a la edad.

Un comportamiento clínico actualmente insuficiente

Para conocer si una paciente padece una osteoporosis, se realiza una densitometría ósea y cuando los valores de esta prueba muestran un masa ósea por debajo de -2.5 DS, se prescribe un tratamiento. Sin embargo, en pacientes con osteopenia (niveles de masa ósea que no alcanzan aún el grado de osteoporosis) no se prescribe habitualmente ningún tratamiento.

“En nuestro estudio hemos demostrado que este comportamiento clínico podría ser insuficiente, ya que muchas pacientes con osteopenia van a sufrir una o más fracturas vertebrales (sin diagnosticar previamente porque suelen provocar muy pocos síntomas al producirse) y que su presencia implica un riesgo muy elevado de nuevas fracturas, estando indicada la prescripción de tratamiento”.

“Si queremos evitar que muchas pacientes con riesgo elevado de fractura osteoporótica queden sin diagnosticar, es preciso realizar radiografías de perfil de columna lumbar y dorsal para descartar la presencia de fracturas vertebrales”.

Por todo ello, el doctor Arboleya concluye en su estudio que los factores que se deben tener en cuenta en mujeres posmenopáusicas con osteopenia para decidir si es necesario prescribir un tratamiento, deben ser la edad; la densidad mineral ósea, ya que, afirma el experto, “no es lo mismo un valor de -1.2 DS que un valor de -2.4 DS”; los factores de riesgo independientes de MO; los antecedentes de fractura periférica; los antecedentes de fractura vertebral clínica, y, sobre todo, la presencia de fractura vertebral prevalente.

Y es que la mitad de las pacientes posmenopáusicas con osteopenia lumbar densitométrica -48,8%- presentan fracturas vertebrales, según ha determinado el estudio del doctor Arboleya, realizado en 289 pacientes posmenopáusicas con al menos un año de amenorrea, un diagnóstico de osteopenia lumbar menor a 6 meses de antigüedad, y de las que se disponía de una radiografía lateral de columna dorsal y lumbar de hacía menos de 6 meses.

El estudio, que se ha llevado a cabo a través de la realización de morfometría vertebral a partir de radiografías simples de columna digitalizadas utilizando el software MorphoXpress, también ha determinado que el 7,9% de las pacientes con osteopenia lumbar tenía osteoporosis en cuello, trocánter o cadera total y que en la subpoblación con osteoporosis, la más frecuente era la osteoporosis en cuello femoral (73,7%). Asimismo, concluye el estudio, la presencia de cifosis está estadísticamente asociada a tener fractura vertebral, pero el dolor dorsolumbar no.

Entre las implicaciones para la práctica clínica más llamativas del estudio, se puede destacar que la presencia de dolor dorsolumbar no se puede utilizar como factor de decisión para valorar la solicitud de radiografías en pacientes con ostopenia, ya que una gran parte de las fracturas vertebrales son asintomáticas, y que el examen morfométrico debe acompañarse de una valoración de las causas de deformidad vertebral ajenas a la osteoporosis.