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Jueves, 11 Agosto 2022

Tratar la hiperactividad y el déficit de atención precisa de un tratamiento farmacológico

23/07/2008

Madrid, 21 de julio de 2008

Dr. Francisco Montañés

Dr. Francisco Montañés, jefe de
psiquiatría de la Fundación Hospital
Arcorcón

"El tratamiento es individualizado, se hace un ‘traje a medida’ según tipo de síntomas, horarios, etc. Para lograrlo es muy importante la elección de los fármacos por el tiempo de duración de su acción. Desde hace menos de un año tenemos metilfenidato de 8 horas que cubre específicamente la jornada escolar de la mañana, con un rápido inicio de acción", explica el Dr. Francisco Montañés jefe de psiquiatría infantil de la Fundación Hospital de Alcorcón.

El trastorno de déficit de Atención con o sin hiperactividad es una patología neuro-psiquiátrica, muy difícil de diagnosticar cuyo origen se divide en factores genéticos y psicosociales. Se estipula que afecta entre el 5-8% de la población.

“En la gran mayoría de los casos el TDAH precisa de un tratamiento farmacológico para conseguir mejorar tanto el comportamiento del niño como su rendimiento académico evitando así el fracaso escolar y en sus relaciones sociales Se obtiene mejoría con el tratamiento farmacológico en un 80-90% de casos”, explica el Dr. Francisco Montañés jefe de psiquiatría infantil de la Fundación Hospital de Alcorcón.

Con el TDAH se produce una alteración en el sistema nervioso central del niño que se manifiesta mediante un aumento de la actividad, impulsividad y la falta de atención. Además es una de las causas más frecuentes del fracaso escolar y de problemas sociales en la edad infantil. Este trastorno aparece en la infancia y puede persistir en la edad adulta.

Según los expertos en un 60% de los casos no se aplica el tratamiento adecuada en la época infantil. “No dar la medicación durante el tiempo en el que las funciones cognitivas aun no han madurado es como no comprarle gafas a un niño que debe usarlas. Desde los 5 años se puede comenzar la medicación”, apunta el Dr. Montañés.

El tratamiento inicial se basa esencialmente en la administración de metilfenidato, un estimulante del sistema nervioso, que no es un tranquilizante, aunque el efecto observable sea el de un niño más reposado (por estar más concentrado y con más autocontrol). Este principio activo presenta algunos efectos secundarios, muchos de ellos transitorios, como son la falta de apetito, los trastornos del sueño, el dolor de cabeza...

“El tratamiento es individualizado, se hace un ‘traje a medida’ según tipo de síntomas, horarios, etc. Para lograrlo es muy importante la elección de los fármacos por el tiempo de duración de su acción. Hasta ahora teníamos metilfenidato de 4 y de 12 horas. Desde hace menos de un año tenemos metilfenidato de 8 horas (Medikinet) que cubre específicamente la jornada escolar de la mañana, con un rápido inicio de acción y la facilidad de poder verter el contenido de la cápsula en alimentos semisólidos como yogourt”, explica el jefe de psiquiatría de la Fundación Hospital Alcorcón.