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Sábado, 13 Agosto 2022

Rincón del paciente: Parkinson en gente joven

30/01/2009

En España, más de 100.000 personas padecen esta patología, que la convierte en la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en nuestro país entre las personas mayores de 65 años, pero cada vez aparece a edades más tempranas, hasta un 20 por ciento de los pacientes son diagnosticados antes de los 40 años. Tras los temblores y la rigidez, se encuentra la tristeza, la ansiedad, la frustración… Aproximadamente un tercio de los pacientes con Parkinson padece trastornos psiquiátricos, siendo el más frecuente la depresión, ya que este trastorno neurológico es lentamente progresivo, empeorando los síntomas gradualmente con el tiempo

Parkinson en gente joven

Aunque actualmente no existe tratamiento curativo, se tienen nuevos conocimientos acerca de los factores que pueden causarla, incluidos factores genéticos y diversos factores ambientales.

En muchos casos, no se conoce exactamente qué ha motivado el desarrollo de la enfermedad. Se cree que la mayor parte de los síntomas están causados por una reducción significativa de dopamina; un importante neurotransmisor, un compuesto químico que es liberado por una neurona en un espacio fuera de la célula, que cuando es captado por la siguiente neurona genera un impulso nervioso.

Esta sustancia se sintetiza en la zona del cerebro que controla el movimiento, esta disminución en la producción de dopamina hará que el estímulo nervioso que genera el movimiento decrezca y el cuerpo pierda la habilidad de controlarlo, no pudiendo evitar el temblor o la rigidez. Estos síntomas empezarán a ocurrir cuando el nivel de dopamina en el cerebro descienda por debajo del 20%.

Es importante recordar que los síntomas de la enfermedad de Parkinson pueden variar mucho de una persona a otra. Por ejemplo, un paciente puede presentar temblor, mientras que otro puede experimentar intensa rigidez y lentitud sin temblores, aunque en líneas generales aparecen sacudidas o temblores de las manos, brazos, piernas, mandíbula y cara, asimismo, lentitud de movimientos o dificultad para iniciarlos, como levantarse de una silla.

El enlentecimiento muscular es progresivo y especialmente se hace evidente al caminar, al realizar giros y durante tareas en las que se necesite destreza manual. El paciente suele presentar una cara inexpresiva porque va perdiendo la mímica facial.

Cuando la enfermedad avanza aparecen los problemas severos de equilibrio y coordinación, pudiendo aparecer otros síntomas no relacionados con el movimiento como ansiedad, depresión, irritabilidad, lentitud de pensamiento o problemas de memoria, hormigueo, dolor, intranquilidad, fatiga, sudoración, sialorrea, cambios de la temperatura corporal y estreñimiento, entre otros.

En la actualidad se están llevando a cabo nuevas líneas de investigación con la finalidad de desarrollar terapias capaces de ralentizar el proceso neurodegenerativo y, aunque estos tratamientos se encuentran en fase experimental, se está desarrollando una línea paralela de investigación en torno a la terapia celular, que pretende restaurar el daño neuropatológico, implantando células capaces de sintetizar y liberar dopamina y de establecer contactos sinápticos con las células del entorno, también se está investigando en el campo de la terapia génica, ya que uno de los grandes descubrimientos que se han realizado en torno a la enfermedad es, sin duda, el de las bases genéticas ya que en la actualidad se conocen varios genes relacionados con esta enfermedad.

Las terapias complementarias pueden ayudar física y emocionalmente, entre ellas tenemos a la fisioterapia, la logopedia, la terapia ocupacional, el yoga, el tai chi, la musicoterapia y la acupuntura, en definitiva, pueden mejorar la calidad de vida del afectado.

Fuente: Dr. Juan Carlos Moreno
para medicosypacientes.com