Campaña medicina rural

Sábado, 20 Agosto 2022

Rincón del paciente: Osteomielitis

24/02/2011

La osteomielitis es un proceso inflamatorio agudo o crónico del hueso y sus estructuras, secundario a la infección por microorganismos piógenos, patógeno que varía en función de la edad y el mecanismo de infección

Descripción de la imagen

Puede ser localizada o puede extenderse a través del periostio, la corteza, médula y tejido esponjoso, en ocasiones es la vía hematógena la causante con la “siembra” bacteriana en la sangre, que se caracteriza por una infección aguda del hueso causada por bacterias de un origen remoto, condición que se presenta principalmente en niños siendo la localización más frecuente las metáfisis de rápido crecimiento, que están muy vascularizadas.

La denominada como vertebral puede aparecer a cualquier edad siendo a menudo una complicación secundaria de una infección a distancia con la citada “siembra” hematógena; en aproximadamente la mitad de los casos de osteomielitis vertebral la “fuente” puede ser identificada en el tracto urinario o en la piel y, aproximadamente, en una tercera parte puede existir un diagnóstico de endocarditis, pudiendo tener un lento desarrollo clínico pero con un inicio insidioso.

La Inoculación directa u osteomielitis contigua es causada por el contacto directo del tejido y las bacterias durante un traumatismo, lo que originará una infección en el hueso secundario a la inoculación directa, o tras la cirugía por la diseminación de un foco contiguo de infección o sepsis después de la intervención. Las manifestaciones clínicas de este tipo de osteomielitis están más localizadas que las de la osteomielitis hematógena y tienden a involucrar a múltiples organismos.

Otras categorías incluyen la osteomielitis crónica y la osteomielitis secundaria a enfermedad vascular periférica, aunque esta última es en realidad un factor predisponente en lugar de una verdadera causa de la infección.

Entre las enfermedades que predisponen a padecer de osteomielitis están incluidas la diabetes mellitus , la enfermedad de células falciformes , el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, el abuso de drogas, el alcoholismo, el uso crónico de esteroides, la inmunosupresión y las enfermedades crónicas de las articulaciones. Además, la presencia de una prótesis ortopédica es un factor de riesgo, al igual que cualquier cirugía ortopédica reciente o las fracturas abiertas.

La morbilidad puede ser importante y puede incluir propagación de la infección localizada hacia los tejidos blandos asociados o a las articulaciones provocando dolor y discapacidad severa de la extremidad afectada, incluso infección generalizad. Hasta el 10-15% de los pacientes con esta patología desarrollarán hallazgos neurológicos o de la médula espinal por compresión y hasta el 30% de los pacientes pediátricos con osteomielitis de huesos largos pueden desarrollar trombosis venosa profunda.

Los síntomas generales de la osteomielitis incluyen las siguientes:

aparición brusca de fiebre alta (fiebre que estará presente en sólo el 50% de los neonatos con osteomielitis), fatiga, irritabilidad, malestar general, restricción en los movimientos, edema local, eritema y dolor.

En la hematógena se comprueba un comienzo insidioso, la presencia de historia de bacteriemia aguda o de problemas vasculares,…, en muchas ocasiones en los pequeños se comprueba que tienen problemas para sentarse de forma adecuada.

El pronóstico de la osteomielitis varía, pero ha mejorado notablemente con el diagnóstico oportuno y la intervención terapéutica agresiva.

Fuente: Dr. Juan Carlos Moreno
para medicosypacientes.com