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Martes, 16 Agosto 2022

Rincón del paciente: La Tristeza

23/12/2010

Discrepo con aquellos que engloban a la tristeza dentro de los parámetros, por ellos establecidos, que determinan el concepto diagnóstico, de inicio o concurrente, de las crisis depresivas

Tristeza

Me baso en que la tristeza puede aparecer ante situaciones concretas y puntuales por lo que suele esfumarse en un breve espacio de tiempo, a pesar de que existan determinadas circunstancias como, por ejemplo, la soledad desencadenada por un casi inexistente nivel de contacto social necesario y deseado por la persona que puede originar en el individuo un estado más prolongado de abatimiento.

A la tristeza tenemos que desligarlo completamente del concepto definido como depresión ya que tanto el estado de tristeza como la nostalgia generan sufrimiento, infelicidad, abatimiento o desánimo, que son reacciones habituales ante acontecimientos o situaciones personales difíciles pero proporcionales al origen por lo que no suelen desestabilizar la identidad del sujeto. ¡A la tristeza le tenemos que dar consuelo y tiempo !

Nuestro cerebro almacena las circunstancias que van surgiendo, en este caso negativas, y estas inesperadas realidades que va anotando pueden desencadenar en el afectado angustia o, incluso, un pesar profundo, pero es evidente que deben sobrevenir diversos acontecimientos de índole distinta, no un hecho aislado como apuntan multitud de estudios editados, para que aparezca el desconsuelo progresivo, abatimiento que va superando a la mente humana inutilizando sus internas transmisiones creadoras del necesario bienestar psíquico para conseguir cierto estado de placer corporal en la persona.

Si los eventos no sólo son transmitidos en puntuales ocasiones sino que las situaciones desencadenantes son múltiples podemos estar ante la aparición de un estado de desolación prolongado más no depresivo, porque es el entorno vital exterior el desencadenante y dicho ambiente puede girar 180 grados en un futuro cercano.

Confirmo, la tristeza no es depresión ya que la persona que sufre un estado depresivo muestra frecuentemente su malestar severo como intento de recepción externa, por el contrario el afectado por la consternación diaria no suele molestar a su entorno con la finalidad descrita con anterioridad a pesar de que sufre los efectos que acontecen de forma rutinaria y suele ser consciente de los que puedan aparecer en el futuro…¡ Su mente sigue estando intacta !..., no surge ni el sentido clínico del síndrome depresivo ni es necesaria la ayuda psicológica porque afronta con entereza la situación y se rebela frente a las adversidades para intentar conseguir mejorar o superar dicho estado anímico negativo inducido por las circunstancias.

Además, la tristeza a pesar de cronificarse, situación prolongada que surge cuando no aparecen mecanismos para superar los problemas desencadenantes, no tiene que crear una situación de claro trastorno neurológico ya que la mencionada estabilidad personal sigue siendo el tratamiento natural, por lo que sería aconsejable que se eliminara, en estos casos, la metodología impuesta de utilizar los tratamientos rutinarios en los estados de claro deterioro mental, cognitivo y emocional.

La tristeza es un sentimiento de vacío que necesita de fases de alegría para atenuar el dolor que puede producir, aunque, sean esporádicas y falsas, ¡alegrías falsas y esporádicas que siempre serán preferibles a una tristeza cuya causa sea verdadera!

Fuente: Dr. Juan Carlos Moreno
para medicosypacientes.com