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Domingo, 14 Agosto 2022

Rincón del paciente: La Epilepsia

06/10/2008

"Numerosos estudios clínicos hacen hincapié en que la repercusión cognitiva de las epilepsias es mayor cuanto menor sea la edad de los niños que las padecen, es decir, menor su maduración cerebral."

Madrid, 3 de octubre de 2008 (redacción)

Epilepsia

Inicio diciendo que hay que dejar claro que el hecho de que un pequeño haya sufrido una convulsión aislada no implica necesariamente que sea epiléptico para proseguir constatando que la epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más antiguas que se conocen, una situación que contrasta con el enorme desconocimiento que la rodea, evidentemente, el del niño que la sufre pero también el de sus familiares.

La persistencia de ataques de epilepsia en el pequeño, sobre todo las más graves como las mioclónicas resistentes al tratamiento, puede provocar que su desarrollo cognitivo no sea el adecuado.

Así, numerosos estudios clínicos hacen hincapié en que la repercusión cognitiva de las epilepsias es mayor cuanto menor sea la edad de los niños que las padecen, es decir, menor su maduración cerebral porque no podemos olvidar que el cerebro está en fase de maduración y por tanto un daño precoz modifica las estructuras involucradas en la organización cerebral e interrumpe, consecuentemente, el proceso de aprendizaje, algo que queda reflejado cuando se valora la evolución cognitiva de los niños con epilepsias precoces.

Los familiares relatan que el pequeño tiene problemas al expresarse y al prestar atención pero también de memoria, algo que repercute negativamente en el aprendizaje escolar, además, no dejemos de lado los posibles efectos adversos de la medicación antiepiléptica, por lo tanto no podemos olvidar que la epilepsia no es sólo la repetición de crisis epilépticas sino que conlleva, en muchos casos, aspectos tan relevantes como el citado deterioro de la memoria.

En definitiva, la aparición en edades tempranas y la resistencia a los medicamentos pueden originar problemas en la evolución mental normal del niño.

Por cierto, un estudio reciente parece demostrar que el aumento de un determinado número de neuronas del hipocampo ampliaría las conexiones y, por lo tanto, las señales, provocando una descoordinación del cerebro que desencadenaría las crisis epilépticas.

Cuando son un poco más mayores sería recomendable que siguieran realizando el tipo de vida que hacían antes de sufrir las primeras crisis, es decir, la de cualquier adolescente de su edad pero cumpliendo con las horas de sueño precisas, evitando los deportes de riesgo como, por ejemplo, la pesca submarina, alejándose del alcohol ya que puede potenciar la acción del antiepiléptico que estén tomando, impidiendo estar en lugares de focos potentes como las discotecas,…etc.

Finalizo exponiendo que las infecciones padecidas por una madre durante el embarazo parece que pueden elevar el riesgo de sufrir epilepsia en la infancia.

De nuevo utilizo como imagen representativa un óleo del Doctor López de Cózar, Mareos.

Fuente: Dr. Juan Carlos Moreno
para medicosypacientes.com