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Martes, 29 Noviembre 2022

Rincón del paciente: Accidente cerebrovascular

09/12/2010

El accidente cerebrovascular es un término amplio que incluye las condiciones causadas por la oclusión o la hemorragia o de un vaso sanguíneo que abastece al cerebro

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Su incidencia sigue siendo muy elevada y el número de terapias aprobadas bajo, por lo que tenemos que tener en cuenta que a medida que la sociedad envejece el número de pacientes sigue aumentando, por lo que ya se ha convertido una importante carga socio-económica, ya que el 80% de los pacientes que sobreviven quedan permanentemente discapacitados.

Los accidentes cerebrovasculares isquémicos representan más del 80% de los casos y se caracterizan por la oclusión de un vaso sanguíneo por un trombo o émbolo, la ubicación y el tamaño del área isquémica del cerebro varía, dependiendo de cuál es la arteria ocluida, por otra parte, la oclusión puede ser permanente o transitoria.

Después de un accidente cerebrovascular isquémico, debemos tener en cuenta que el área en el cerebro donde la abolición de suministro de sangre fue completa (el flujo sanguíneo reducido a menos de 12 ml/100 g / min), será el “núcleo” de la lesión, donde aparecerán los factores de necrosis; la zona que rodea al citado “núcleo” recibirá poca sangre durante el período de oclusión, pero si esta no baja de 30 ml/100 g / min. el metabolismo energético “aguantará” a lo que si unimos la restauración de reperfusión sanguínea el tejido podría “salvarse”.

En consecuencia, la zona limítrofe puede permanecer potencialmente viable durante 16 a 48 horas, permitiendo a los médicos a intervenir y reducir los tiempos de discapacidad después del accidente cerebrovascular.

Otro dato importante es la fase crónica, que puede durar hasta unos meses después del accidente cerebrovascular isquémico donde las posibilidades reales de reparación y regeneración determinará el alcance final de los daños.

Estos accidentes cerebrovasculares y las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson se asocian con una respuesta inflamatoria crónica; después de un accidente cerebrovascular isquémico, la muerte de las neuronas isquémicas y, en especial la liberación de los restos celulares necróticos, desencadena la inflamación que provocará una fuerte activación de las células fagocíticas, por ello en las últimas dos décadas se ha comprobado que esta respuesta inflamatoria en el cerebro no es beneficiosa sino todo lo contrario, tremendamente perjudicial.

Fuente: Dr. Juan Carlos Moreno
para medicosypacientes.com