Lunes, 27 Marzo 2017

Día contra Agresiones a sanitarios 2017

Pte. OMC: “Las agresiones afectan a la relación médico-paciente”

El presidente de la Organización Médica Colegial, Dr. Serafín Romero, alertó de que las agresiones al personal sanitario afectan en gran medida a la relación “médico-paciente”. Uno de los lemas de la campaña contra esta lacra ‘Por una atención de calidad al paciente’, no será posible cumplirlo “si no se preserva la relación médico-paciente basada en la confianza”, según manifestó durante la rueda de prensa celebrada ayer en la sede de la corporación con motivo del Día Nacional contra las Agresiones a Sanitarios

Madrid 16/03/2017 medicosypacientes.com/S.P.
El Dr. Romero junto al secretario gral. de Sanidad, Dr. Castrodeza, comisión permanente OMC y miembros del Observatorio de Agresiones.
En el encuentro con los medios para exponer los datos del informe 2016 sobre Agresione a sanitarios participaron junto al Dr. Romero, el secretario general del Ministerio de Sanidad, Dr. Javier Castrodeza; el secretario general de la OMC, Dr. Juan Manuel Garrote; y el coordinador del Observatorio de Agresiones de la OMC, Dr. José Alberto Becerra. Además se contó con el testimonio de los Dres. Devesa y Saldarreaga, dos médicos agredidos de Valencia y Cádiz, respectivamente.
 
El presidente de la OMC, Dr. Romero, tras agradecer el trabajo al Observatorio Nacional de Agresiones de la OMC por la labor de registro y la cada vez mayor recopilación de datos que se realiza anualmente, destacó la importancia de la celebración del Día Nacional contra las Agresiones a sanitarios que permite “alzar la voz ante un hecho tan preocupante como representan las agresiones a sanitarios”. 
 
Uno de los lemas de la campaña de la Organización Médica Colegial contra las agresiones “Por una atención de calidad al paciente”, no será posible cumplirlo, advirtió, “si no se preservar la relación médico-paciente, basada en la confianza”, advirtió.
 
Desde su punto de vista, uno de los puntos básicos para una relación sólida entre médico y paciente es la continuidad asistencial sobre todo en Atención Primaria, que, como lamentó, “es difícil de obtener ante las circunstancias laborales actuales dominadas por la precariedad laboral”. El entorno donde se produce esa relación, a su juicio, “no es nada favorable ni está en su mejor momento”. Por ello reclamó, una vez más, el Pacto por la Sanidad “que ha de dejar bien claro lo que se va a dedicar a la asistencia y cómo lo va a hacer”.
 
El Dr. Romero incidió sobre otra circunstancia que desvelan los datos presentados por el Observatorio de Agresiones. “Se está desviando la puerta de entrada al sistema desde la Atención Primaria a las Urgencias, que forman parte de la atención al ciudadano pero que en, ningún caso son la puerta de entrada al sistema”, señaló.
 
Durante su intervención insistió en la importancia que adquiere denunciar una agresión, por parte del médico: “produce un doble efecto, por un lado, un alto grado de responsabilidad, y, por otro, representa una satisfacción de cara a su compromiso con la causa común de la profesión. Además, el alto porcentaje de denuncias de profesionales agredidos, un 70%, acaban en juicio, y ello ha influido a la hora de que el Código Penal haya reconocido a los funcionarios como autoridad pública.
 
Aludió, asimismo, a la importancia de la prevención de los casos de violencia en los centros sanitarios con ayuda de mecanismos como el “botón antipánico” instalado en las consultas así como otras medidas de seguridad, además de cursos formativos, como los impartidos por la Fundación para la Formación de la OMC (FFOMC) "muy útiles para saber manejarse ante situaciones de tal calibre".
 
Información y formación
 
En la importancia de la formación y de la información también incidió el secretario general del Ministerio de Sanidad, Dr. Javier Castrodeza, quien se refirió a algunos logros obtenidos en estos años como la introducción del concepto de autoridad pública para los profesionales del ámbito sanitario en la última modificación del Código Penal “que ayuda a dar relevancia a la gravedad de estos actos repudiables y el rechazo que debe producirse por parte de la sociedad actual”, señaló.
 
Llamó a la unidad de acción entre todos los agentes para evitar cuantas situaciones de este tipo se puedan, y valoró, en este sentido, que se impulsen otras medidas. Aludió, además, a la colaboración entre los Ministerios de Interior y Sanidad en adecuar un protocolo que facilite un plan de actuación rápido y que sirva para coordinar la protección de los profesionales cuando tienen una incidencia de este tipo en el ejercicio de su función.
 
Concluyó destacando la excelencia del Sistema Nacional de Salud y de sus profesionales sanitarios, recordando a los ciudadanos la obligación de respetar su trabajo y de contribuir a poner freno a conductas violentas.
 
Por su parte, el secretario general de la OMC, encargado de presentar los datos (ver “MedicosyPacientes”) registrados por todos los Colegios de Médicos y recogidos por el Observatorio Nacional de Agresiones de la OMC, destacó la importancia de una colaboración más estrecha con las CC.AA. para poder disponer de más datos sobre las agresiones que se producen a sanitarios. “Sospechamos de la existencia de más agresiones de media o baja intensidad que no se consiguen registrar”, indicó.
 
Lamentó que solo tres comunidades autónomas intercambien datos con el Observatorio. “Es una asignatura pendiente, especialmente de las CC.AA porque dimensionar el problema adecuadamente nos permitiría ponerle soluciones”, recalcó.
 
El coordinador del Observatorio de Agresiones, Dr. Alberto Becerra, destacó el dato del porcentaje al alza de las agresiones, en un 37%, con respecto al año anterior, “un dato preocupante pero también derivado del incremento de comunicaciones de agresiones que se ha registrado en este último año”.
 
Se mostró satisfecho por el alto grado de concienciación que se ha ido generando tanto por parte de las instituciones como por parte de la sociedad, en general, y sobre todo entre los profesionales sanitarios “que cada vez denuncian más cuando, lamentablemente, son agredidos”.
 
El Dr. Becerra no se olvidó de la situación en el sector privado, “de vital importancia”, como destacó, donde predominan los profesionales empleados por cuenta ajena y de donde  procede el 13 % de las agresiones se producen.
 
Reclamó a las Administraciones que se tenga en cuenta también a este ámbito sanitario a la hora de la implantación de medidas y  celebró que ya se cuente con una sentencia reciente en la que se ha considerado como delito de atentado una agresión a un médico del ámbito privado al considerar el juez que el profesional estaba realizando una función pública. “Es tan médico el que trabaja en el ámbito privado como en el público”, recalcó.
 
Testimonio de dos médicos agredidos 
 
La presentación se acompañó de un vídeo producido por el Colegio de Médicos de Cádiz con los testimonios de varios médicos víctimas de agresiones. Durante la rueda de prensa se tuvo la oportunidad de escuchar de viva voz el caso de uno de ellos, Dr. Abel Saldarreaga, de Cádiz, junto al del Dr. Francisco Devesa, de Valencia, ambos víctimas de agresiones en su ámbito laboral.
El Dr. Francisco Devesa, médico residente del Hospital General de Valencia, sufrió una paliza a las puertas del centro donde trabaja. Denunció la agresión y ahora, mientras está a la espera de que se celebre el juicio, cuenta su caso con el objetivo de dar visibilidad a la situación y anima a otros compañeros a que denuncien casos similares. 
 
“Un paciente y su hijo se abalanzaron sobre mí y me golpearon con el casco de la moto en la cabeza y me dieron puñetazos por todo el cuerpo”, relata. “Una pareja de adolescente presenció los hechos y llamó a la policía”, explica el Dr. Devesa. Cuando llegaron los agentes, el médico tenía la cara ensangrentada y apenas podía articular palabra debido al nerviosismo que le generó el episodio. Una brecha en la cabeza, golpes y contractura cervical fueron las consecuencias físicas de la agresión. El facultativo subraya que a nivel psicológico sufrió ataques de ansiedad y miedo a volver al puesto de trabajo.
 
El médico había atendido al paciente en Urgencias, donde entró gritándole y exigiendo que le realizaran un TAC, como primera prueba complementaria. A comentarle que no estaba indicada por los síntomas que presentaba, el paciente aumentó su enfado. 
 
El Dr. Devesa señaló que ante este tipo de sucesos se siente miedo, “porque además de agredirme, me amenazaron de muerte”.  “Lo que más duele es la respuesta de los que se supone que tenían que haber velado por mi protección desde mi hospital, de los que no he recibido ningún tipo de apoyo”. De hecho, “el jefe de Urgencias solo me pidió que fuera más empático y que utilizara la inteligencia emocional con los pacientes, y concluyó recomendándome que reflexionara sobre qué es lo que había hecho yo mal para que desencadenara en esta situación”, asegura. Sin embargo, el Dr. Devesa agradeció el respaldo del Colegio de Médicos de Valencia, “que me han ofrecido la protección legal necesaria y el amparo para afrontar esta situación”.  
 
Por su parte, el Dr. Abel Saldarreaga sufrió la agresión de un paciente de 23 años en un centro sanitario rural de Cádiz un día que no había demoras ni pacientes en los pasillos. El joven entró nervioso en la consulta, cerró la puerta, exigió que le atendiera y gritó: ¡esto es una puta mierda! El médico advirtió la situación de peligro y, mientras el agresor movía el mobiliario con violencia, trató de salir de la sala para evitar cualquier contacto que el paciente pudiera interpretar como una provocación. 
 
El paciente le propinó un puñetazo en el pecho y una patada en el abdomen y le amenazó de muerte. El facultativo lo puso en conocimiento de la Policía, denunció y se puso en contacto con el Colegio de Médicos de Cádiz, al que le agradece el trato dispensado y el apoyo recibido. El médico confiesa que tras la agresión se sintió bloqueado, con miedo, incluso barajó la posibilidad de cambiar de centro de salud.  
 
Cuando se acercó la fecha del juicio, el abogado del agresor quiso negociar para evitar que entrara en la cárcel, puesto que tenía antecedentes. El Dr. Saldarreaga no quiso que el joven entrara en prisión por este motivo; condenaron al paciente con una pequeña multa económica y se dictó una orden de alejamiento.