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Jueves, 11 Agosto 2022

Presidente de la OMC en Diario Médico: "Los médicos ante la crisis"

17/10/2012

El presidente de la OMC, el doctor Juan José Rodríguez Sendín, escribe una tribuna en la nueva edición semanal de Diario Médico, en la que reflexiona sobre el papel de los médicos ante la crisis y sobre las acciones que se han llevado a cabo desde la OMC ante los recortes que se vienen sucediendo en el sistema sanitario en los últimos meses, defendiendo, por otra parte, el SNS como un elemento clave para mantener la cohesión social

Madrid, 16 de octubre 2012 (medicosypacientes.com)

"Los médicos ante la crisis"
Artículo publicado en Diario Médico por el Dr. Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC

Es evidente que vivimos una profunda crisis económica que nos ha llevado a una crisis social y a una crisis de confianza de los ciudadanos en los políticos y en las instituciones.

Y la sanidad o, mejor dicho, la asistencia sanitaria, no escapa de esta percepción y es ya el cuarto problema que preocupa a los ciudadanos. El Sistema Nacional de Salud (SNS) es un sistema fundamentado en un modelo universal, equitativo, de calidad y pagado con impuestos, y con una alta valoración por parte de los ciudadanos españoles.

Por tanto, es un elemento clave para mantener la cohesión social, lo que lo convierte en fundamental en estos tiempos difíciles. Especialmente ahora, no podemos poner en peligro el SNS y sus cualidades, porque cuando se pierde la equidad, aumenta la desigualdad, la sociedad se fragmenta y puede aparecer la marginalidad y la violencia social.

Desde el gobierno ético, democrático y plural de nuestra corporación y de los colegios de médicos, hemos realizado propuestas ante el Real Decreto Ley 16/2012 que, aunque con aspectos que pueden ser positivos, como la revisión de la cartera de servicios o la modificación del injusto copago farmacéutico anterior, otros son ciertamente preocupantes o, cuanto menos, crean incertidumbres, como los cambios en las condiciones de atención a los inmigrantes en situación irregular, los cambios en las condiciones laborales de los profesionales o que pueda quedar indefenso algún sector poblacional concreto, etc. Ante todos ellos hemos manifestado nuestro desacuerdo.

RECURSOS

Por ello, nos dirigimos en su día al Defensor del Pueblo para pedirle que presentara recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional. Pero la petición no prosperó.

También presentaremos ante e Tribunal Supremo, por acuerdo unánime de la Asamblea General, un recurso contencioso-administrativo contra el Real Decreto 1192/2012 del 3 de agosto, por  el que se regula la condición de asegurado y de beneficiario a efectos de la asistencia sanitaria en España, con cargo a fondos públicos a través del SNS, por considerar que dicha norma puede infringir el derecho a la igualdad y a la protección de la salud que tienen todos los ciudadanos y que está reconocido en la Constitución.

Hemos apelado también a nuestro Código de Deontología Médica para exigir seguir atendiendo a todos nuestros pacientes por igual, porque es nuestro deber denunciar las deficiencias cuando éstas se produzcan, y velar para que los pacientes no pierdan la calidad y la seguridad en la asistencia ni sufran recortes en prestaciones básicas.

Los médicos, que también tenemos un conocimiento preciso del SNS, venimos realizando sistemáticamente propuestas para su sostenibilidad y mejora de las prestaciones, pero, hasta el momento, hemos encontrado recortes indiscriminados de servicios y cambios en las condiciones de trabajo de los profesionales, cuando nuestro ofrecimiento siempre ha sido colaborar para buscar soluciones que impidan un retroceso del SNS.

Los cambios necesarios tienen que partir de unos presupuestos finalistas y de un mecanismo de coordinación de todas las comunidades; de cambios legislativos que permitan que los sistemas de información se puedan relacionar unos con otros, tanto para los recursos humanos como para  la historia clínica y la receta electrónica, para el seguimiento de los tratamientos; de cambios en la evaluación de los servicios para dejar de financiar aquéllos que no sean necesarios y financiar otros que sean más eficaces y eficientes; de cambios en la evaluación de las tecnologías y de las pruebas diagnósticas que, evidentemente, hay que revisar porque es probable que haya algunas que estemos haciendo en exceso y otras que estemos infrautilizando.

Pero todo ello hay que hacerlo partiendo de la base de que sólo es prescindible lo innecesario, lo superfluo o incluso lo de dudoso beneficio.

Nunca debemos recortar lo que provoque pérdidas de calidad asistencial, y es evidente que si se recorta el trabajo o el número de médicos, podría incidir en las esperas, tanto en pruebas diagnósticas como en intervenciones quirúrgicas.

Es necesario mantener una  coordinación general sanitaria con todas las autonomías que evite duplicidades y racionalice recursos para que tengamos un sistema único de información, un solo calendario de vacunación, una única central de compras.

Porque es más barato y eficiente trabajar juntos que por separado y en todo ello está trabajando el Consejo Interterritorial, pero aún no se ha logrado por falta del acuerdo político necesario e imprescindible para llevar a cabo todas estas reformas que necesitamos.