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Sábado, 20 Agosto 2022

Ponen en marcha un Plan de Acción Estratégica de Detección de la Enfermedad Renal Crónica

18/06/2008

El 11% de la población adulta española sufre algún grado de Enfermedad Renal Crónica y un 7% deriva en una insuficiencia renal, con una función del riñón menor al 50%

Madrid, 18 junio 2008 (Redacción)

La anemia es una alteración común en los pacientes con Enfermedad Renal Crónica (ERC) que suele producirse cuando la función del riñón, medida por el filtrado glomerular, desciende por debajo de 30-40 ml/minuto. Su origen está en una disminución de la producción de eritropoyetina (EPO) -una hormona secretada por el riñón a nivel de la medula renal – que tiene como misión estimular la formación de glóbulos rojos por parte de la médula ósea.

“Por tanto, todo paciente que presenta una anemia debería descartar que también padece insuficiencia renal, mediante la determinación de la creatinina plasmática y el cálculo del filtrado glomerular. Está demostrado que la anemia guarda una relación directa con el grado de deterioro de la función renal, de modo que a más grado de insuficiencia renal, mayor grado de anemia”, explica el Dr. Joan Fort, nefrólogo responsable de la Unidad de Hemodiálisis del Servicio de Nefrología, Hospital Universitario Vall d’Hebron (Barcelona).

Datos de ERC en España

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) se define por la eliminación de albúmina por el riñón, la presencia de alteraciones renales o por tener una función de los riñones inferior al 50%. En la actualidad, existen ya datos reales que indican que el 11% de la población adulta española sufre algún grado de ERC (Estudio EPIRCE realizado por la Sociedad Española de Nefrología (SEN) y el Ministerio de Sanidad y Consumo).

“Son datos preocupantes provocados por el continuo envejecimiento de la población y la alta prevalencia de Diabetes Mellitus tipo II e hipertensión arterial en la población general española”, señala el Dr. Fort.

Además, existen también datos de prevalencia de la enfermedad renal en pacientes que acuden a los centros de salud de Atención Primaria (Estudio EROCAP), que muestran una prevalencia de la ERC aún mayor, alrededor del 21 %, principalmente en mujeres mayores de 70 años.

Detección de las enfermedades renales

A partir de los 30 años, los riñones, como todo el organismo, sufren un proceso de envejecimiento fisiológico progresivo, estimándose una pérdida 1 ml al año de filtrado glomerular. En estas poblaciones envejecidas “es importante detectar la existencia de ERC, con métodos tan simples como un análisis de sangre y orina para medir el filtrado glomerular y detectar la presencia de albúmina en la orina en proporciones superiores a lo que es normal”, apunta el Dr. Joan Fort.

Además, la medición de la tensión arterial y las cifras de glucosa en sangre, ayudan también a identificar a estas poblaciones de riesgo (hipertensos y diabéticos), en los que la ERC es muy prevalente.

En este sentido, el médico Atención Primaria debe ser quien efectúe el cribado y/o despistaje para descartar la ERC, al ser el más próximo al paciente. “Desde las sociedades científicas, abanderadas por la Sociedad Española de Nefrología, se ha creado un Plan de Acción Estratégica de Detección de la ERC encaminado a establecer puentes de contacto y colaboración con la AP, con fin de aunar esfuerzos en la prevención y detección de la ERC”, finaliza el nefrólogo.

Terapia para la anemia y la insuficiencia renal

En primer lugar, los enfermos con insuficiencia renal deben seguir una dieta cardiosaludable con poca sal, con reducción de la ingesta de grasas saturadas y una ingesta calórica adecuada, con reducción de la ingesta proteica en aquellos pacientes con filtrado glomerular bajo. Así mismo, en fases ya avanzadas de la insuficiencia renal se aconseja restringir aquellos alimentos ricos en fósforo y en potasio, y en los pacientes en diálisis que no tengan diuresis residual, reducir la ingesta de líquidos a 500 ml al día. Además, el ejercicio físico moderado cada día es aconsejable como medida cardiosaludable.

En cuanto a los diferentes tratamientos farmacológicos, para corregir una anemia es necesaria la administración periódica de factores estimulantes de la eritropoyesis: FEE (eritropoyetina, darbepoetina o CERA), que estimulan la producción de glóbulos rojos por parte de la médula ósea, además de mejorar sustancialmente la liberación de oxigeno a nivel de los tejidos.

“La replección concomitante de los depósitos de hierro, con la administración de hierro endovenoso durante la diálisis o endovenoso en el hospital de día en los pacientes con ERC no en diálisis, es indispensable para conseguir una correcta corrección de la anemia”, aclara el Dr. Fort.

Cuando el paciente con ERC llega a una situación de insuficiencia renal crónica avanzada, es aconsejable iniciar tratamiento sustitutivo renal, siendo las opciones la hemodiálisis, diálisis peritoneal y trasplante.

El objetivo marcado para los nefrólogos en un futuro será conseguir una disminución de la prevalencia de insuficiencia renal oculta. Para ello, la SEN ha puesto en marcha el plan estratégico ya mencionado, con estudios de prevalencia a nivel poblacional (EPIRCE), en Atención Primaria (EROCAP), en el hospital (ERPHOS); con la generalización de la determinación del filtrado glomerular mediante fórmulas apropiadas; la actuación conjunta con los médicos de AP; y la sensibilización de la población.