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Domingo, 14 Agosto 2022

Para que el paciente perciba una mejoría en el dolor cervical esta debe ser superior al 30 por ciento

14/07/2008

El estudio español, publicado en BioMedCentral (BMC), la principal revista científico-médica en Internet, es uno de los primeros que se ha realizado en el mundo para determinar la magnitud mínima de la mejoría del dolor que resulta relevante para los pacientes con cervicalgia

Madrid, 15 julio 2008 (Redacción)

Definir cuáles son los cambios mínimos que el paciente con dolor cervical debe experimentar para que considere que su situación mejora es un aspecto clave para determinar la verdadera valía de los distintos tratamientos en la práctica clínica.

Con este objetivo un grupo de investigadores de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) ha realizado el estudio “Minimum detectable and minimal clinically important changes for pain in patients with nonspecific neck pain”. El estudio ha sido íntegramente dirigido y financiado por la Fundación Kovacs, sin participación de la industria sanitaria ni entidades con ánimo de lucro, y acaba de ser publicado en BioMedCentral, la principal revista científico-médica en Internet, con el fin de que todos los médicos interesados puedan consultar de forma gratuita los resultados detallados del mismo.

En el estudio –uno de los primeros realizado para determinar la magnitud mínima de la mejoría del dolor que resulta relevante para los pacientes con dolor cervical- han participado 658 pacientes subagudos (con cervicalgia entre 14 y 90 días) y crónicos (con dolor durante más de 90 días), con y sin dolor irradiado a los brazos, atendidos en el Sistema Nacional de Salud español.

Los resultados muestran que cuanto más intensos son los síntomas, mayor tiene que ser la magnitud de la mejoría para que el paciente la perciba. En general, es necesaria una mejoría en torno a aproximadamente el 30% de la intensidad inicial de los síntomas para que los pacientes consideren que ha habido algún cambio digno de consideración, y perciben como irrelevantes las mejorías de menos de 1,5 puntos en la escala de dolor (cuyos valores van de 0 a 10).

Estos resultados son muy similares en los pacientes con y sin dolor irradiado a los brazos, e incluso para el dolor irradiado en los casos en los que existe. También son consistentes con los de los estudios realizados en pacientes con dolor lumbar, lo que les da especial solidez, validez y facilita su aplicación en la práctica clínica habitual.

Importantes repercusiones en la práctica clínica

Los resultados del estudio tienen importantes implicaciones en la práctica clínica. En primer lugar contribuyen a determinar la verdadera valía de los distintos tratamientos: poder determinar cuál es el umbral de mejoría por debajo del cual las diferencias son irrelevantes para los pacientes aporta una referencia para decidir fundadamente qué tratamientos tiene sentido que asuma el Sistema Nacional de Salud.

Asimismo, estos resultados pueden ayudar a los médicos a valorar el interés práctico para los pacientes de los diferentes tratamientos, sobre todo cuando hay diferencias en cuanto a la seguridad. Además, desde el punto de vista investigador, contribuirán a fijar nuevos estándares para los estudios que se realicen en el futuro.

En el estudio se evaluó el dolor y su evolución mediante herramientas validadas científicamente en el momento en que los pacientes fueron reclutados para el estudio y a las doce semanas de seguimiento. En este momento también se recogió la propia percepción de los pacientes con relación a su evolución, identificando a aquellos que dijeron haberse curado, haber mejorado, seguir igual o haber empeorado.

En la fase de análisis estadístico, para calcular la variación mínima de la puntuación que refleja un cambio que es considerado como relevante por el propio paciente, se determinaron distintos valores; el umbral por encima del cual los pacientes perciben haber mejorado (“cambio mínimo”), y el umbral por debajo del cual los pacientes perciben que no ha habido ninguna variación en su estado (“cambio detectable”).

Causa frecuente de incapacidad y absentismo laboral

Siete de cada diez personas padecen en algún momento de su vida dolor de cuello o cervicalgia, que constituye una de las dolencias más comunes en la actualidad. La cervicalgia merma la calidad de vida de quien la sufre, pues interfiere en actividades cotidianas tales como trabajar, dormir, leer o incluso vestirse o lavarse. De hecho, supone una causa frecuente de incapacidad y absentismo laboral.