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Viernes, 19 Agosto 2022

Niños hospitalizados

22/12/2008

En esta época del año, pueden ser habitual los ingresos por enfermedades respiratorias, sobretodo en bebés. En la mayoría de los hospitales, los padres pueden permanecer con el niño durante toda la estancia y así a ser más llevadero para ambos

Madrid, 20 de diciembre de 2008 (medicosypacientes.com)

Niños hospitalizados

La noticia de que el niño debe quedar hospitalizado conlleva, por lo general, un gran trauma para los padres. Y aunque no es fácil vivir esa experiencia, se debe sobrellevar con la mayor serenidad e intentar que la estancia no sea tan traumática para el pequeño.

La gran mayoría de los niños hospitalizados evolucionan positivamente. En muchas ocasiones, el médico ordena su ingreso para un mayor control de la enfermedad, pero no por ello, se debe alarmar en exceso y asociar la hospitalización a que el niño se encuentra en un estado muy grave (a excepción de ciertas patologías como problemas hematológicos, funcionales... que en estos casos el ingreso puede ser de larga duración).

Las enfermedades más frecuentes, que originan el ingreso de un niño, son originadas por infecciones respiratorias en las épocas frías y por gastroenteritis agudas en el verano. En cuanto a las primeras, las más frecuentes son neumonía, bronquiolitis y procesos víricos que afectan al pulmón. Asimismo, existen otras patologías respiratorias por las que un niño puede ser hospitalizado que afectan al oído, garganta y/o nariz. Normalmente, todas estas afecciones respiratorias se presentan con altas fiebres.

En general, la edad media de los niños ingresados, que encontramos en los hospitales, son menores de dos años ya que a partir de esa edad las patologías, antes mencionadas, pueden tratarse en casa. La mayoría de los ingresos son de niños muy pequeños, que no tienen un sistema inmunológico todavía desarrollado y que presentan infecciones agudas. "A veces se hospitaliza al niño aunque no esté en un estado muy grave, porque hay problemas familiares o socioeconómicos”. Por otro lado, la hospitalización otorga una mayor tranquilidad ya que el niño va estar vigilado en todo momento de su afección. Sin embargo, existe el riesgo de que el pequeño contraiga alguna infección durante su estancia. La más habitual es la diarrea, producida por un rotavirus, y también son muy frecuentes algunos procesos víricos respiratorios como la bronquiolitis. Por suerte, la continua vigilancia del niño en el hospital permite que si contrae alguna infección sea cogida a tiempo y tratada inmediatamente.

Estancia en el hospital

Por regla general, los niños ingresados en el hospital suelen estar ubicados por patologías. En la mayoría de los hospitales, los padres pueden acompañar al niño durante su ingreso, excepto si presenta una enfermedad infecciosa como meningitis, tuberculosis, varicela o tosferina, ya que en estos casos tiene que estar aislado en observación o si se encuentran en una unidad de cuidados intensivos, en este último caso existen unas horas limitadas de visita para los padres.

Los padres pueden acompañar al niño tanto de día como de noche y realizar aquellas actividades cotidianas como bañarle, darle de comer, ... En definitiva, intentar que el pequeño tenga cierta familiaridad con sus costumbres y entorno. En el caso de los recién nacidos lactantes, las madres pueden seguir dándoles el pecho.

Adaptación del niño

Estar hospitalizado es una experiencia que puede llegar a ser muy difícil para el niño ya que se les separa de su ambiente familiar, juegos, costumbres..., enseguida perciben que “algo pasa”, incluso los más bebés. Los primeros días, es normal que el niño esté alterado, irritado, irrumpa a llorar, no quiera comer o tenga alteraciones del sueño.

Sala de juegos

Cada vez son más los hospitales generales que incorporan salas de juegos en sus instalaciones para facilitar la estancia de los pequeños. Una forma de cambiar el concepto del tradicional hospital y facilitar el ingreso, sobretodo en estancias largas. Este tipo de salas, que si son habituales en los hospitales infantiles, sirven de gran ayuda a niños y padres para sobrellevar este difícil periodo.

Un ejemplo es la popular “pajarera” del Hospital Universitario La Paz (Madrid), una zona lúdica donde los niños hospitalizados pueden jugar y tener contacto con otros niños. Cuando uno abre la puerta de esta sala, llena de color, parece haber salido del hospital. En la “pajarera” se organizan fiestas infantiles, encontramos diversos juegos para distintas edades, cuentos... e, incluso, se dan clases para aquellos niños que están ingresados por un largo periodo y no pueden asistir a la escuela. No sólo es un parque infantil sino una forma de romper la monotonía de las eternas horas de hospital y un lugar social donde compartir experiencias con otros padres que viven la misma situación.

Consejos para los padres

Es muy importante el papel de los padres durante el ingreso del niño. De su equilibrio emocional dependerá en gran parte el estado anímico de su hijo y superar la hospitalización, sin desorbitadas ansiedades para ambos.

  • Aceptar la situación tal y como es, sin dramatizar.
  • Intentar relajarse para no transmitir al niño angustia y preocupación.
  • Preguntar al equipo médico todas las dudas sobre la patología que el niño padece y cuáles son las pruebas que le van a realizar, así se evita incertidumbre y se puede preparar al niño.
  • Conocer cuál es la medicación, horarios de comida, etc. para poder llevar un seguimiento del tratamiento.
  • Intentar hacer divertida la estancia en el hospital:
    • Hay que quitar importancia a los procedimientos médicos e, incluso, bromear con ellos: rayos X, bombas de infusión, análisis....
    • Llevarle algunos de sus juguetes preferidos para que se entretenga y no extrañe su entorno.
  • No perder los papeles si alguna cosa no sale como tú crees. Explícate con calma para mantener una fluidez con los profesionales y no empeorar la estancia, en perjuicio del niño.
  • No hay que olvidar, que el padre cuidador debe también descansar, sobretodo en ingresos largos. Se debe turnar los cónyuges y/o pedir ayuda algún familiar o amigo.