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Martes, 16 Agosto 2022

Madrileños en Haití

11/05/2010

La reciente catástrofe de Haití ha sido la primera en la que los médicos madrileños allí desplazados tuvieron que hacer un triaje real. En un amplio reportaje, la revista del Colegio de Médicos de Madrid ofrece un reportaje para dar una visión real de lo que allí ocurrió desde el punto de vista de la atención sanitaria

Madrid, 12 mayo 2010 (medicosypacientes.com)

Nunca los servicios de emergencias españoles habían hecho triaje real. Ni en Perú, ni en Pakistán, ni en el 11-M, pero en Puerto Príncipe los sanitarios del SAMUR-Protección Civil, SUMMA 112, SEM de Cataluña, DYA de Navarra, así como otros médicos, enfermeros y responsables de logística, que fueron de los primeros en llegar y tuvieron que estar los primeros días valorando durante sólo 15 segundos a cada paciente para decidir a quién podían intentar salvar la vida. El resto “Lléveselo, no podemos hacer nada”. El que tenía la suerte de “pasar” el triaje iba casi siempre directo al quirófano, y tenía muchas posibilidades de salir con un miembro amputado. Era todo lo que se podía hacer, porque había muchos heridos, y todos con cinta roja.

“La situación ha sido límite”, coinciden en señalar a la revista del Colegio de Médicos de Madrid algunos de los protagonistas. Según narran, no había oxígeno, ni sangre, luz a veces, y otras tenían que operar con frontales luminosos. Sólo tenían el material, sobre todo ketamina y analgésicos, que cada uno había podido echar en su equipaje cuando se subieron al chárter portugués fletado por la AECID, porque los dos primeros Hércules con ayuda que había enviado el Gobierno español seguían bloqueados en la República Dominicana, sin poder tomar tierra en Haití, debido a las nefastas condiciones en que había quedado el aeropuerto de Puerto Príncipe. Afortunadamente aquellos dos aviones cargados de material, al cabo de unos días pudieron llegar y aterrizar en el aeropuerto de Puerto Príncipe.

Las patologías que estos médicos tuvieron que atender allí eran sobre todo traumatológicas, con montones de miembros catastróficos por aplastamiento, síndromes compartimentales, amputaciones traumáticas, quemaduras por contacto, porque la gente que iba siendo rescatada de entre los escombros llegaba con quemaduras importantes si había estado en contacto con materiales que calentaba un sol implacable.

A pesar de todo, quienes vivieron aquella aventura de ayuda humanitaria, muestran su satisfacción y reconocen que han aprendido mucho, tanto en el plano humano donde el contacto con aquellas personas y las vidas salvadas ha sido muy gratificante, como desde el punto de vista profesional al ver la cantidad de cosas que se pueden hacer con muy poquitos medios.