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Martes, 29 Noviembre 2022

Médico del Centro de Salud de Lorca asegura que el drama humano continúa

05/09/2011

El Dr. Diego Martí, médico del Centro de Salud Lorca-Sur repasa la situación que se vive en esta ciudad unos meses después del terremoto, en donde no se ha dejado de trabajar ni un momento para restablecer la normalidad de los servicios púbicos aunque el drama humano continúa. La respuesta del personal sanitario ante esta catástrofe ha sido una de las notas más destacadas así como la solidaridad de todos los ciudadanos

Madrid, 6 de septiembre 2011 (medicosypacientes.com)

El Dr. Diego Martí, médico del Centro de Salud Lorca-Sur, ha vivido muy de cerca las consecuencias del terremoto del pasado 11 de mayo. Meses después, el drama humano continúa y los servicios públicos continúan trabajando para restablecer la normalidad. En una entrevista concedida a la publicación digital del Colegio de Médicos de Murcia, repasa esta situación.

Descripción de la imagen

Dr. Diego Martí

¿Cómo está Lorca después del terremoto?

El drama humano sigue. Hay 3.500 viviendas que continúan cerradas y se siguen demoliendo viviendas todos los días, aunque el trabajo de desescombro y apuntalamiento se realizó intensamente por parte de la UME-unidad militar de emergencias, con más de 700 efectivos, los bomberos y protección civil.

Además de los cerca de 10.000 lorquinos que viven fuera de Lorca, hay muchos comercios y empresas familiares gravemente dañadas. A eso hay que sumar los centros de enseñanza afectados (Ros Giner, Ibañez Martín y Ramón Arcas), colegios (San Fernando, José Robles o San José) y el patrimonio histórico dañado (Iglesia de San Cristóbal, del Carmen, S. Francisco, etc. y la Torre del Espolón del Castillo de Lorca).

La nota positiva es que no se ha dejado de trabajar para restablecer la normalidad de los servicios públicos y han funcionado los colegios y los centros sanitarios. Las residencias geriátricas se están igualmente reparando y el patrimonio cultural es lo que va más lento ya que los destrozos son muy cuantiosos.

¿Qué necesidades prioritarias tienen ahora mismo los ciudadanos?

Lo más prioritario es devolver a los lorquinos a sus viviendas y reconstruir las demolidas. Además, hay que acelerar las ayudas económicas pendientes del Consorcio- de Seguros, que depende del Ministerio de Economía, y que ya ha tramitado 9.315 de las 24.427 solicitudes abonando 40.6 millones de euros. Queda pendiente una reunión entre las diferentes administraciones -locales, provinciales y nacionales- para agilizar las subvenciones para las viviendas destruidas -de hasta 106.000 euros- y para las de alquiler -hasta 6.000 euros anuales por un máximo de dos años- para restablecer la normalidad lo antes posible.

El personal sanitario ha tenido un papel protagonista desde que sucedió la tragedia. ¿Cómo lo recuerda?

El personal sanitario dio una respuesta inmediata, efectiva y solidaria desde los primeros momentos del terremoto, contribuyendo voluntariamente a evitar el pánico entre la población y atender ‘in situ’ en los diferentes campamentos instalados esa misma noche en la ciudad los problemas de salud más agudos.

Desde la noche del 11 de mayo se presentaron voluntariamente tanto los médicos y enfermeros en el Hospital Rafael Méndez, como en el resto de instalaciones sanitarias, residencias geriátricas, etc. para evacuar a todos los enfermos que estaban encamados y/ o ingresados.

En colaboración con la Dirección Médica de la Gerencia de Lorca estuvieron junto a los profesionales sanitarios, la Cruz Roja, Protección Civil y la UME -que montó un Hospital Militar con UCI y cirugía cerca del Rafael Méndez- y además contribuyó al reparto de alimentos, mantas y ubicación de tiendas de campaña para los miles de damnificados.

En su caso, ¿cómo varió su labor asistencial?

Los sanitarios del Centro de Salud Lorca-Sur, que se vio afectado, estuvimos cuatro días atendiendo durante las 24 horas a todas las personas que acudían al campamento instalado en La Viña con el apoyo de la Cruz Roja y la UME. A partir del lunes 16 de mayo reanudamos la atención sanitaria en el Centro de Salud Mental de Lorca en turno de tardes y el 18 de julio volveremos a nuestro lugar de trabajo ya reconstruido en los horarios habituales.

Por su parte, los colegas del Centro de Salud de Lorca-Centro, muy afectado por el seísmo, seguirán en Santa Rosa de Lima hasta que se construya el centro previsto. San Diego, La Paca y los periféricos han estado operativos en todo momento.

¿Qué labor realizan para atender a las personas que aún siguen en el campamento de La Torrecilla?

En la Torrecilla a día de hoy quedan alrededor de 290 personas que, salvo dos familias, la mayoría son inmigrantes africanos y americanos. La asistencia que se les presta es preventiva desde un punto de vista higiénico-sanitario con apoyo del Servicio de Epidemiología del Centro Comarcal de Lorca. Tenemos en marcha una campaña de vacunación contra la varicela y triple vírica, así como labores de concienciación sobre higiene de manos y aseo.

Por su parte, la empresa de limpieza municipal Limusa se encarga del riego y la desinfección, y se ha puesto en marcha un servicio médico/enfermero de 24 horas que, desde el 1 de julio, ha quedado reducido a un turno de mañanas (8-15 h). Este servicio está siendo atendido por médicos de Primaria -entre los que he participado- y enfermeros del hospital Rafael Méndez que han facilitado menús especiales a aquellos pacientes que lo han precisado.

Finalmente quiero añadir la labor de todo el personal sanitario y de la Gerencia de Lorca, en colaboración con el Ayuntamiento de Lorca, el Servicio Murciano de Salud y el Ministerio del Interior -a través de la UME y la Guardia Civil- que ha hecho posible que no se hayan producido situaciones de pánico y que los servicios básicos de sanidad, educación, seguridad, etc. se hayan mantenido operativos gracias a la comprensión y la solidaridad de todos los lorquinos.

¿Destacaría algún momento especial de los que se ha vivido hasta el momento?

Como anécdota personal te comentaré que, tras salir de Lorca con mi familia hacia Puerto Lumbreras la tarde del terremoto, regresé a las 24 horas a echar una mano y estuve toda la noche en las pistas polideportivas de los institutos Ibáñez Martín y Ros Giner, con cientos de ciudadanos lorquinos que durmieron a la intemperie, repartiendo comida, mantas y dando apoyo médico y, sobre todo psicológico.

Cuando regresaba a Lorca mis hijas me preguntaron, “¿Papá te vuelves a Lorca con el peligro que hay?” El ejemplo de servicio desinteresado es lo más bonito de la labor humanista de los médicos. Además, tuve ocasión de meter en mi coche a una familia con un bebé de 6 meses y dos niños para pasar la noche... y eso no se olvida.