Sábado, 15 Agosto 2020

Carta entregada al Papa Francisco

Los médicos latino-iberoamericanos recogen en 12 principios su misión trascendente al servicio de la salud, la vida y la dignidad humana

El Dr. Juan José Rodríguez Sendín, en nombre del Consejo General de Colegios de Médicos de España (CGCOM), del Foro de la Profesión Médica Española (FPME) y de la Confederación Latino-iberoamericana de Organizaciones Médicas (CONFEMEL), asistentes ayer a la audiencia privada con su SS el Papa Francisco I, le hizo entrega de la “Carta de Identidad y Principios de la Profesión Médica Latino-Iberoamericana”, aprobada recientemente por las 43 organizaciones médicas, pertenecientes a 21 países, integradas en la Confederación Médica Latino-Iberoamericana

Madrid 09/06/2016 medicosypacientes.com
El Papa recibe de manos del Pte. OMC la “Carta de Identidad y Principios de la Profesión Médica Latino-Iberoamericana”. Foto: Efe/Obsservatore Romano.
En el documento, las Instituciones Médicas Latino-Iberoamericanas muestran su compromiso incondicional de “atender, sin discriminación de ninguna naturaleza, a las necesidades de salud de los pacientes en todos sus determinantes biológicos, psicológicos, espirituales y sociales, con los valores de la mejor ética médica, el humanismo asistencial y las competencias profesionales más apropiadas”.
 
Son 12 los principios que vertebran la Carta entregada a Francisco I y que plasman lo que los médicos latino-iberoamericanos consideran su “misión trascendente al servicio de la salud, de la vida y de la dignidad humana”.
 
Dichos principios aluden a la protección de la salud y de la vida; a la fraternidad y justicia social; al profesionalismo médico; a la gobernanza colectiva; al buen gobierno asistencial; al liderazgo médico para el bien común; a la humanización de la asistencia; a la calidad en la práctica asistencial; a la autonomía profesional y responsabilidad social; a la cooperación e integración; al reconocimiento social; y al desarrollo del conocimiento, de la ciencia e investigación biomédica.
 
Protección de la salud y de la vida
Respecto al principo de protección de la salud y de la vida, se destaca que el acceso a la asistencia sanitaria y a las medicinas contribuyen a mantener y recuperar la salud y evitar la muerte prematura, siendo un derecho humano fundamental. Por ello, se insta a garantizarse como principio rector la equidad en el acceso a los servicios y medicamentos esenciales, con especial atención para aquellas poblaciones y colectivos humanos más necesitados, socialmente excluidos y vulnerables, en concordancia con los objetivos prioritarios de la Organización Mundial de la Salud
 
Fraternidad y justicia social
Los determinantes sociales de la salud más importantes no son casuales y afectan a la salud de los pueblos, especialmente a los estratos sociales más vulnerables y más débiles, según se recoge en el principio dedicado a la fraternidad y justicia social. Dichos determinantes son consecuencias de decisiones políticas y económicas de la salud, es decir acciones conscientes, dirigidas, permitidas o simplemente toleradas por los mejor posicionados, entre los que destacan la mala distribución de la riqueza, la avaricia y los mecanismos ineficaces para paliar las desigualdades, que originan la enfermedad más grave conocida como es la pobreza e su amplia gama de expresiones (hambre, sed, infra vivienda, abusa y explotación laboral, en suma sufrimiento y muerte).
 
Por otra parte, tal como se señala, resulta sobrecogedora la magnitud del desprecio a la vida y supone la explotación y el tráfico de seres humanos especialmente niños y adolescentes o la dolorosa realidad del tráfico de órganos donde antes o después intervienen malas personas, en muchos casos, con título de médico. No se puede estar comprometido con los valores cristianos y con los valores de la medicina y participar en esta lacra injusta
 
Profesionalismo médico
El profesionalismo médico es visto, a través de este principio, como un valor de servicio incondicional a los pacientes y a la propia sociedad. Ello conlleva no sólo la exigencia de una práctica asistencial técnicamente competente, sino también, y de forma preferente, la asunción de una serie de valores y conductas de ejemplaridad personal como la integridad, la honestidad intelectual, la compasión,  la humanización y calidez en el trato, todo ello como expresión de una vocación de servicio.
 
Los médicos ibero-latinoamericanos entienden que la ética profesional y social, y su aplicación a la práctica médica y de atención a la salud, exigen discernimiento y buen juicio en la toma de decisiones, actuando siempre en conciencia y con libertad responsable
 
Gobernanza colectiva
El compromiso ético y deontológico en la tutela efectiva del derecho a la salud de los pacientes y la propia sociedad, forma parte del denominado “contrato social implícito”, que incorpora valores como la solidaridad intergeneracional, el respeto a la persona, la equidad en el servicio asistencial y la responsabilidad subsidiaria, según el principio dedicado a este concepto.
 
Las credenciales y reconocimiento social de las Organizaciones Médicas nos exigen también contribuir a evaluar las tendencias e innovaciones de la medicina científica y los cambios que reflejan las nuevas prioridades y actitudes hacia la prestación de la asistencia a los pacientes y la salud de la población, impulsando desde los valores propios de nuestra cultura social las metas planteadas en los sistemas y organizaciones sanitarias.
 
En las Instituciones Colegiales y desde la autoridad profesional y social que identifica a la profesión, no caben las tendencias hedonistas, ni los comportamientos oportunistas o el corporativismo prepotente; tampoco la primacía de los intereses particulares frente al bien común, ni negligencias ante violaciones de los códigos deontológicos o incumplimiento de los principios bioéticos, bien por ignorancia deliberada o por apatía e indiferencia moral.
 
Buen gobierno asistencial
El ejercicio de la medicina adquiere su plenitud y grandeza moral cuando se integra en un dinamismo continuado de progreso e innovación en el conocimiento clínico y también social, actuando desde la veracidad, la solidaridad y la transparencia, según este quinto principio.
 
En este sentido, la profesión médica muestra su compromiso públicamente a avanzar en el buen gobierno asistencial a promover la responsabilidad profesional desde imperativos bioéticos, avanzando en iniciativas para una gestión clínica basada en la evidencia y en el conocimiento científico. Para ello, consideran que hay rendir cuentas de las actuaciones médicas con transparencia y enjuiciamiento moral, emprendiendo prácticas asistenciales colaborativas y participadas desde el respeto a la autonomía profesional
 
Liderazgo médico para el bien común
El liderazgo transformador y humanista de la profesión médica determina una guía de actuación para crear y promover una cultura de valores que potencie la convivencia profesional y social  en un contexto de respeto a las normas orientadas al bien común, perfeccionando el servicio a la comunidad.
 
Los nuevos desafíos, según se considera en este principio, requieren de nuevos liderazgos coherentes con nuestra identidad profesional, valores y capacidad competencial para así poder evaluar y aprovechar las oportunidades de intervenir proactivamente sobre los mismos.
 
Humanización de la asistencia
El compromiso profesional y existencial conlleva, además, una responsabilidad directa e intransferible centrada en las necesidades inherentes de salud de las personas y por ello, el servicio asistencial humanista se convierte en una verdadera guía ética para nuestra identidad social en la práctica asistencial.
 
Calidad en la práctica asistencial
La calidad en el cuidado de la salud debe centrarse en el paciente, lo que significa, tal como se recoge en la Carta, que la práctica asistencial debe ser concordante con los valores, preferencias y necesidades esenciales de la persona.
 
Autonomía profesional y responsabilidad social
La capacidad de autogobierno profesional exige a la medicina una mayor responsabilidad social y rendición de cuentas. Hacer un uso responsable, técnicamente competente y socialmente eficiente de los recursos sanitarios disponibles, con autonomía, independencia y libertad de juicio, forma parte de la identidad del médico y de servicio a la sociedad.
 
Cooperación e integración
El modelo de compromiso de la profesión médica, con arraigo cultural y social para una colaboración estable en la vida interna de las instituciones y servicios sanitarios, en donde conviven diferentes intereses y motivaciones legítimas,posiciona inequívocamente a la profesión médica hacia una vía integrativa que haga posible compartir la diversidad de disciplinas, modos de actuación y soluciones creativas comunes, rechazando  toda relación de dominio sobre el paciente que pueda socavar las virtudes del ejercicio profesional de la medicina con plena autonomía, técnicamente competente y éticamente relevante.
 
Ello, a juicio de los autores de la Carta, va a requerir un estilo singular de liderazgo médico colectivo, basado en el profesionalismo y en la responsabilidad social, para gestionar las innovaciones necesarias en la organización de los microsistemas asistenciales por medio de equipos de trabajo multidisciplinares centrados en el paciente.
 
Reconocimiento social
El reconocimiento que la sociedad otorga a la profesión médica exige un cumplimiento estricto de las leyes justas, un claro escrutinio ético en todas nuestras intervenciones públicas, transparencia en la declaración de los conflictos de interés, así como un comportamiento moral ejemplar. Estas virtudes del ejercicio profesional de la medicina son imprescindibles para fortalecer la confianza con la sociedad y promover una cultura de valores propios del humanismo científico y social, según consta en este principio. Pero para conseguir este reconocimiento social resulta necesario que las autoridades sanitarias doten al médico de las condiciones de trabajo, desarrollo profesional y retribuciones adecuadas.
 
Desarrollo del conocimiento, de la ciencia e investigación biomédica
El último de los principios que vertebra este documento, está dedicado al desarrollo del conocimiento, ciencia e investigación. La ciencia y la investigación biomédica constituyen un elemento central en el nuevo profesionalismo médico. Su meta final es producir conocimiento relevante que conduzca a mejorar la salud de las personas y el bienestar de la sociedad. Así, la profesión médica considera que el acceso al conocimiento científico y su aplicación en la práctica asistencial representa un crecimiento de nuestra propia identidad y cultura profesional, un enriquecimiento de la sabiduría práctica y una potenciación de la capacidad operativa para resolver problemas de salud y mejorar la calidad de vida de las personas y poblaciones.
 
Al referirse al sistema de patentes sobre medicamentos, se considera que el mismo debe permitir que la empresa innovadora recupere la inversión en investigación y desarrollo y constituir así un incentivo para la investigación si está alineada con los intereses de los ciudadanos y de la salud pública de tal forma que los recursos dedicados a investigación tengan necesariamente en cuenta las necesidades más acuciantes de salud en el mundo. "La patente no debe ser un instrumento para generar el enriquecimiento mayor posible para quien la posea", según se incide. 
 
Por otra parte, los precios de los medicamentos deben ser socialmente aceptables y fijarse en función de los costes reales de la investigación, de los márgenes de beneficio que se establezcan sobre los mismos y por el coste más bajo por el que se puedan producir. "Nunca por el precio más alto que alguien esté dispuesto a pagar", tal como se indica.
 
En conclusión, este cambio en la organización funcional de los servicios sanitarios sólo es posible desde el liderazgo e integridad de la profesión médica, más allá de otras buenas causas y de las vanguardias más creativas que constituyen el centro de gravedad de la especialización clínica productiva en las estructuras y unidades asistenciales de nuestras instituciones de salud.
 
Se adjunta carta íntegra