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Lunes, 28 Noviembre 2022

Los internistas abogan por una mayor implantación en los hospitales de tercer nivel

24/11/2010

En España hay unos 600 hospitales comarcales y aproximadamente 113 de segundo y tercer nivel. Los internistas son los especialistas que diagnostican y tratan la mayoría de las enfermedades más prevalentes, las enfermedades que se presentan con síntomas inespecíficos y que no pueden ser clasificados en función de un órgano concreto y, además, se ocupan de las enfermedades raras

Madrid, 25 de noviembre de 2010 (medicosypacientes.com)

Con la mejora de las condiciones socio-económicas y el avance de la ciencia médica, la esperanza de vida ha aumentado considerablemente en España. Son muchas las personas que alcanzan edades avanzadas con varias enfermedades crónicas que, actualmente, son la principal causa de consulta en el sistema de salud. De hecho, las patologías crónicas motivan ya el 80% de las consultas en Atención Primaria (AP) el 60% de los ingresos hospitalarios.

Para estos pacientes, resulta fundamental que su atención se realice a manos de profesionales capaces de abordar globalmente todos sus problemas de salud.

Por ello, en el marco del XXXI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medina Interna (SEMI) que se ha celebrado en Oviedo, los médicos internistas de hospitales comarcales y de tercer nivel han coincido en señalar que una de las principales necesidades es “disminuir la fragmentación de la asistencia a los pacientes y reorganizar nuestro sistema sanitario para atender a los pacientes con varias enfermedades crónicas de manera integral, con la mayor calidad y eficiencia”.

El papel del internista en hospitales comarcales y de tercer nivel

“En los hospitales comarcales, generalmente, el internista es el jefe del servicio o departamento que coordina la función de otros internistas y otras especialidades médicas como cardiología, neumología, neurología, digestivo etc.”, señala la Dra. Pilar Román, jefa del servicio de medicina interna del Hospital de Requena de Valencia. Cuando los pacientes precisan de pruebas diagnósticas o tratamientos más sofisticados, son remitidos puntualmente a los hospitales de segundo o tercer nivel, clasificados así según su nivel de equipamiento tecnológico para trasplantes, neurocirugía, cirugía cardiaca, etc.

“Los internistas”, continúa la Dra. Román, “son los especialistas que pueden diagnosticar y tratar a la mayoría de las enfermedades más frecuentes que padecen los pacientes que ingresan en los hospitales, las enfermedades que se presentan con síntomas inespecíficos, como fiebre sin causa aparente, cansancio, pérdida de peso etc., que no pueden ser clasificados en función de un órgano concreto. También se ocupan de las llamadas enfermedades raras. La coordinación entre diversos especialistas y con los profesionales de atención primaria es fundamental para la atención integral de los pacientes”.

Por su parte, el Dr. Ramón Pujol, presidente de la Federación Europea de Medicina Interna (EFIM) añade que “el papel que juega el internista en los hospitales de tercer nivel es el mismo que en muchos aspectos desarrolla el de nivel comarcal, ya que los primeros tienen también un área de influencia en la que son hospitales de referencia. Por ello, el internista desempeña su labor como en un hospital comarcal para algunos aspectos y como especialista tecnológico para otros, tiene las dos vertientes”.

Así, los principales cometidos del internista en el tercer nivel son, principalmente, “atender pacientes en los servicios de urgencias -donde hacen diagnóstico y tratamiento de enfermedades agudas-, en unidades de corta estancia -para tratamiento y no para diagnóstico de pacientes, como aquellos con insuficiencia cardiaca que se han descompensado- y el área de consulta externa –donde se han desarrollado alternativas a la hospitalización convencional, como las unidades de diagnóstico rápido, que evitan el ingreso del paciente-“.

En estos hospitales, el internista atiende también a los pacientes que están ingresados en otros servicios, sobre todo quirúrgicos, donde a los especialistas se les hace difícil su manejo. Según el Dr. Pujol, “en el tercer nivel tenemos los papeles de hacer el diagnóstico, de ser referentes, de prestar atención a los servicios quirúrgicos y de dar apoyo clínico a la tecnología con que contamos”. Además, continúa el experto, “es muy importante que el paciente sienta que cuenta con un poco de humanismo en su atención. La principal virtud debe ser humanizar la estancia de los pacientes, dado que se encuentran en un entorno que resulta muy más agresivo para ellos”.

De esta manera, el internista asume un importante papel en el tercer nivel como miembro de equipos multidisciplinarios, donde participan también otros especialistas de alta calificación, algo que resulta más difícil en otros centros.

En cuanto a la proliferación de hospitales que se ha dado en los últimos años, el Dr. Pujol aboga por una “mayor interacción entre hospitales, de tal forma que determinadas intervenciones se centralicen en un número menor de hospitales”.

“Por todo ello”, recalca el Dr. Pujol, “lo más necesario es una mayor cooperación entre los internistas de los distintos niveles, actuando éstos, además, como consultores de los médicos de atención primaria, algo que ya ocurre en otros países europeos”.