Campaña medicina rural

Viernes, 19 Agosto 2022

Los hematólogos españoles se sitúan por encima de la media europea en la gestión de la leucemia mieloide crónica

09/07/2008

La mayoría de estos especialistas sigue las recomendaciones para controlar en sus pacientes esta patología mediante la realización de pruebas moleculares cada tres meses, según se desprende de una encuesta presentada en el Congreso de la Asociación Europea de Hematología

Madrid, 17 de junio 2008 (Europa Press)

La leucemia mieloide crónica (LMC) es un tipo de cáncer de la sangre de progresión lenta que representa el 15 por ciento de todas las leucemias. Más del 90 por ciento de los casos de LMC se originan a raíz de una alteración genética conocida como cromosoma Filadelfia. La enfermedad se caracteriza por la producción de glóbulos blancos inmaduros, o blastos, en la médula ósea.

Las pruebas moleculares, denominadas PCR, del inglés 'polymerase chain reaction', deben ser realizadas cada 3 meses para evaluar la subida o descenso de la cantidad de células de LCM que circulan en la sangre del paciente.

Al respecto, una encuesta hecha pública este fin de semana en Copenhague (Dinamarca) durante el XIII Congreso Anual de la Asociación Europea de Hematología, revela que un 71 por ciento de los hematólogos españoles sigue las recomendaciones para controlar en sus pacientes la leucemia mieloide crónica mediante la realización de pruebas moleculares cada tres meses. Estos datos sitúan a España por encima de la media europea del 53 por ciento en la gestión de la enfermedad. Los resultados sitúan a nuestro país sólo por detrás de los británicos, donde el porcentaje en la realización de estas pruebas alcanza el 775 por ciento.

Este sondeo forma parte de la iniciativa europea 'It's Best to Test’, que busca conseguir cambios y mejorar en el control de la enfermedad en los pacientes con LMC. Su objetivo era conocer la práctica actual entre hematólogos y biólogos moleculares en el control de la LMC y descubrir las barreras que evitan un control eficaz de la enfermedad.

La encuesta muestra que la prueba es realizada por muchos especialistas pero que existe confusión sobre cuándo utilizarla. En España, el 89 por ciento de los especialistas sabe cómo y cuándo realizar la prueba pero sólo el 55 por ciento de ellos la utiliza de forma habitual frente al 42 por ciento de la media europea.

Coordinación de esfuerzos

No obstante, y pese a que el dato es especialmente positivo en nuestro país, denota que la gestión de estos pacientes no alcanza los niveles necesarios y que se hace necesario tomar medidas que vayan en esta línea. Según explicó al respecto el doctor Javier López-Jiménez, adjunto del departamento de Hematología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, “para mejorar estos resultados el problema no es tanto de costes o instalaciones sino de coordinación de esfuerzos entre los centros y los profesionales”.

López-Jiménez ha apuntado, además, que no es necesario implantar la prueba en todos los hospitales, sino crear "circuitos de comunicación más estrechos con los laboratorios externos".

Durante la presentación de los resultados Agnes Buzyn, profesora de Hematología en la Universidad París V y directora de la Unidad de Trasplante de Médula en el Hospital Necker (Francia), explicó que la mejora en estos datos pasa por desarrollar programas educativos entre especialistas y científicos así como por promover la educación del paciente. En las próximas semanas el grupo de expertos de 'It's best to test' se reunirá para concretar medidas a tomar ante los resultados del estudio.

El objetivo de los tratamientos farmacológicos es que no se detecten células de LCM en la sangre, sin embargo, aunque el paciente alcance estos datos de remisión pueden existir células malignas no detectables, lo que se denomina enfermedad mínima residual. Estos pacientes deben seguir en tratamiento y continuando con sus controles moleculares para evitar recaídas y de ser así cambiar la gestión del control de la enfermedad con nuevos tratamientos o pruebas.