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Martes, 9 Agosto 2022

Los conceptos de salud y enfermedad son distintos según las culturas

07/04/2009

Concluye el ciclo “Desde la memoria: historia, medicina y ciencia en torno a los viajes”. Organizado por la Fundación de Ciencias de la Salud y la Residencia de Estudiantes, el ciclo de este año ha analizado la realidad de los viajes como una experiencia necesaria para el ser humano. A través de cuatro interesantes sesiones (“Historia, literatura y ciencia”, “Los viajes científicos”, “Experiencia, literatura y salud” y “Sensación, literatura y ciencia”), este ciclo ha ofrecido a sus asistentes una nueva y original mirada sobre los viajes, la salud y la vida

Madrid, 8 de abril 2009 (medicosypacientes.com)

Josefina Castellví, María Tena y Andrés Trapiello

Josefina Castellví, María Tena y Andrés Trapiello

En el ciclo de conferencias “Desde la memoria: historia, medicina y ciencia en torno a los viajes”, organizado por la Fundación de Ciencias de la Salud y la Residencia de Estudiantes, Alberto Infante, director general de Ordenación Profesional, Cohesión del SNS y Alta Inspección del Ministerio de Sanidad y Consumo, ha intervenido con la ponencia “Los viajes de mi memoria: experiencias, literatura y salud”. Infante afirmó que “sentir y experimentar son dos formas de viajar”, a la vez que relató sus experiencias más significativas fuera de España, haciendo especial hincapié en sus visitas a Mauritania y Ruanda. “Viajar me enseñó que los conceptos de salud y enfermedad son distintos según las culturas”, explicó. Además, “la vida cambia de valor en función del lugar donde se nazca, el idioma que se hable y/o el color de la piel”.

Según el escritor Andrés Trapiello, “el primer viaje que tiene que hacer un escritor es aquel que va de la mente a la palabra”. Éste trayecto “suele ser el más peligroso en tanto en cuanto se hace en el territorio de la intimidad, donde no hay desplazamiento alguno”. A modo de conclusión, el experto ha dejado caer el siguiente consejo: “desconfiad de aquellos que van a buscar la verdad tan lejos, porque la tienen en su interior”.

Desde un punto de vista menos elevado, la profesora Josefina Castellví, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha narrado su experiencia como jefa de la Base Antártica Juan Carlos I y, en contestación a Trapiello, ha dicho de la verdad que “hay que ir a buscarla donde quiera que esté”, en referencia a las numerosas expediciones antárticas realizadas por esta experta con el objetivo de “definir el papel que juega tan peculiar continente en el equilibrio de la naturaleza”.

A este respecto, la profesora Castellví ha apuntado que “es absolutamente necesario estudiar todos los ecosistemas del planeta Tierra para conocer mejor las influencias de los unos sobre los otros”. Así, por ejemplo, ha dicho del agua de mar que “tiene la esencial misión de fijar la energía solar y repartirla por todos los ecosistemas” a través de las diferentes corrientes marinas. “Otros mundos que están en éste: las expediciones antárticas” ha sido el título de su ponencia.

Organizado por la Fundación de Ciencias de la Salud y la Residencia de Estudiantes, el ciclo de este año ha analizado la realidad de los viajes como una experiencia necesaria para el ser humano. A través de cuatro interesantes sesiones (“Historia, literatura y ciencia”, “Los viajes científicos”, “Experiencia, literatura y salud” y “Sensación, literatura y ciencia”), las conferencias han ofrecido a sus asistentes una nueva y original mirada sobre este asunto.

Libros de viajes

Bajo el título “El viaje en la historia”, la ponencia del profesor Francisco Jarauta, catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia, trató las diferentes etapas por las que han pasado los libros de viajes, desde la figura de Marco Polo, cuyos textos trasladan la curiosidad al terreno estrictamente fantástico, hasta el siglo XIX, donde se impone la búsqueda del exotismo. La madurez de este tipo de obras llega en torno a 1700, tras convertirse en género literario. Después, estos libros empiezan a ser puramente descriptivos. “La curiosidad siempre ha estado íntimamente ligada a los viajeros”, destacó.

Por su parte, el profesor Juan Pimentel, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, realizó un exhaustivo análisis del personaje literario de Robinson Crusoe, “el náufrago que siempre regresa” y de sus implicaciones sociales, desde su creación, a cargo del escritor Daniel Defoe, hasta las adaptaciones de Julio Cortázar y Coetzee, correspondientes al último tercio del siglo XX.

Los viajes científicos

Por otro lado, el profesor Miguel Ángel Puig Samper, del CSIC, habló de Darwin y Wallace: “Ambos deberían estar en el panteón de la ciencia”, según él. “Sus exploraciones han aportado mucho al conocimiento científico, siendo determinantes en la conformación y promulgación de la Teoría de la Evolución”, explicó. Así, los viajes que realizaron estos dos científicos les habrían servido para pasar de la juventud a la madurez científica.

“Viajes científicos a Canarias decisivos para la astronomía”, fue la ponencia de Francisco Sánchez, director del Instituto de Astrofísica de Canarias, en la que relató su experiencia al frente de este centro, que posee el mayor y más avanzado telescopio del mundo. La idea de crear un observatorio europeo en este archipiélago data de 1910, aunque ya se venían haciendo expediciones a la zona desde el siglo XVIII. “Canarias está en la Luna como consecuencia de todos estos viajes astronómicos”, señaló.

Con la ponencia titulada “La vuelta al mundo en ochenta días: la etapa africana”, el diplomático y escritor José María Ridao repasó las diferentes nociones de viaje que, según él, se han dado a lo largo de los siglos, desde su estrecha vinculación con la historia, hasta la función meramente turística de nuestros días, pasando por su asociación con la ciencia y su relación con el mundo romántico.

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