Sábado, 24 Febrero 2018

Informe publicado en ‘The Lancet’

Las tasas de mortalidad postquirúrgica en África duplican la media mundial

Los pacientes que se someten a una cirugía en África suelen ser más jóvenes y los procedimientos son menos complejos pero, pese a ello, su riesgo de muerte postquirúrgica duplica al de quienes son operados en el resto del mundo, según un extenso informe que publica la revista 'The Lancet'

Madrid 04/01/2018 medicosypacientes.com / EP
El estudio incluye datos de 11.422 personas.

El estudio observacional, que ha sido llevado a cabo por un grupo de más de 30 investigadores africanos e incluye 247 hospitales de 25 países, ha determinado que la mortalidad quirúrgica es de un 2,1 por ciento, frente al 1 por ciento de media a nivel mundial.

"Aproximadamente uno de cada cinco pacientes sometidos a cirugía en nuestra cohorte africana desarrolló una complicación y, en general, el 2 por ciento de todos los pacientes murió", ha reconocido el profesor Bruce Biccard, del Hospital Groote Schuur y de la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), que ha liderado la investigación.

La cirugía es clave en la atención médica en todo el mundo pero, pese a ello, se estima que unos 5.000 millones de personas no pueden acceder a una cirugía segura y el 94 por ciento viven en países de bajos y medianos ingresos.

De hecho, Biccard reconoce que su trabajo evidencia los escasos recursos disponibles en África para proporcionar un tratamiento quirúrgico seguro a sus pacientes.

"Aunque es importante el acceso a la cirugía, también es esencial que estos tratamientos quirúrgicos sean seguros y efectivos", ha destacado. De hecho, el 95 por ciento de las muertes registradas se dieron después de la operación, por lo que se podrían salvar muchas vidas con una monitorización efectiva de los pacientes que sufren complicaciones.

El estudio incluye datos de 11.422 personas que se sometieron a un procedimiento quirúrgico y, además de registrar el estado de salud de cada paciente antes de la cirugía, el estudio monitorizó evaluó su situación después de pasar por el quirófano, teniendo en cuenta si hubo complicaciones, se necesitaron cuidados intensivos o finalmente el paciente falleció. Asimismo, se tuvieron en cuenta los recursos de cada hospital, como el número de camas, quirófanos, UCIs, anestesistas, cirujanos y obstetras.

La mitad de cirugías eran urgentes

En general, la mayoría de los pacientes (87,3%) tenían un buen estado físico y la cirugía a la que se sometieron era de bajo riesgo, aunque en el 57,1 por ciento de los casos fueron urgentes. El procedimiento más habitual fueron las cesáreas (33,3%) y la edad media de los pacientes era de 38,5 años.

Tras la cirugía se dieron complicaciones en el 18,2 por ciento de los pacientes, siendo las más comunes infecciones (58,7%). Alrededor del 16,3 por ciento ingresaron en una unidad de cuidados intensivos por estas complicaciones y uno de cada diez pacientes (9,5%) acabó falleciendo.

Las causas más frecuentes de estas muertes fueron por igual infecciones (112 fallecidos), complicaciones cardiovasculares (110) o de otro tipo (112). Además, de los fallecidos sólo el 5,9 por ciento fallecieron el mismo día de la cirugía, mientras que el tiempo medio fue de 5 días.

Por ello, los autores insisten en que muchas de estas muertes podrían prevenirse con un mayor control de los pacientes una vez que salen del quirófano. No obstante, para ello son necesarios más recursos, ya que cada hospital incluido en el estudio atendía a una media de 810.000 personas, contaba con una media de 300 camas y cuatro quirófanos.

Baja actividad quirúrgica que tampoco ayuda

Asimismo, tener pocos especialistas y un volumen bajo de intervenciones también contribuye a una menor seguridad de las cirugías. De media, cada hospital realizaba unas 29 cirugías por semana, lo que equivale a 212 operaciones por cada 100.000 personas.

Y en cuanto al número de especialistas, la media era de 0,7 cirujanos, obstetras y anestesistas por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de los niveles recomendados de 20-40 especialistas por 100.000 pacientes necesarios para reducir la mortalidad. De media, cada hospital tenía tres cirujanos especialistas, un anestesista especialista y dos obstetras especializados.

De igual modo, los autores también admiten que su estudio tiene algunas limitaciones, como el no haber incluido datos de todos los países africanos, incluidos muchos de bajos ingresos, o también hospitales más pequeños y peor comunicados, por lo que los hallazgos no ser tenidos en cuenta de cara a tomar decisiones concretas sin tener en cuenta la realidad de cada país.