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Martes, 9 Agosto 2022

Las pruebas de esfuerzo en centros deportivos deberían estar más controladas

13/03/2009

“Las pruebas de esfuerzo tienen que estar supervisadas por un médico y no vale que el monitor del gimnasio las realice ya que implica un riesgo y hay que saber valorar los datos. No hay que olvidar que se produce una parada cardiaca por cada 10.000 pruebas de esfuerzo realizadas aún supervisándolas por un médico en un hospital. A veces hay personas que tiene una cardiopatía de riesgo desconocida y se hace latente cuando se realiza la prueba de esfuerzo”, explica a medicosypacientes.com, la. Dra. Araceli Boraita, cardióloga del Consejo Superior de Deportes

Madrid, 11 de marzo 2009 (medicosypacientes.com)

Gimnasio

Una de cada 10.000 pruebas de esfuerzo desencadena en una parada cardiaca, aún teniendo supervisión médica y habiéndose realizado en un hospital. Con lo cual, este tipo de pruebas, tanto si se realizan para descartar una cardiopatía como para conocer la capacidad funcional de una persona que quiere practicar un deporte, deben siempre estar controladas por un médico.

En las pruebas de esfuerzo se utilizan ergómetros, analizadores de gases, electrocardiógrafos… es decir productos sanitarios. “Las pruebas deben estar supervisadas por un médico que esté capacitado para llevarla a cabo y tenga la formación adecuada ya que este tipo de pruebas supone un riesgo porque se somete a la persona a un esfuerzo extenuante, siempre controlado ya que se hace en un laboratorio. Después hay que saber valorar e interpretar los parámetros que se desprenden de estas pruebas”, señala la. Dra. Araceli Boraita, cardióloga del Consejo Superior de Deportes.

Ante el aumento de pruebas de esfuerzo realizadas por profesionales no médicos en gimnasios y polideportivos, el pasado 25 de febrero la Organización Médica Colegial y la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE) emitieron un comunicado en el que alertaban a la población y, en especial, a los deportistas y profesionales relacionados con el deporte, de los riesgos que supone realizar estas pruebas sin una supervisión médica.

Para la Dra. Araceli Boraita, “las pruebas tienen que estar supervisada por un médico y no vale que el monitor del gimnasio realice esta prueba ya que implica un riesgo y la persona que las hace tiene que tener los conocimientos, no sólo para valorar los datos que se desprenden, sino para actuar en un momento de crisis. No hay que olvidar que se produce una parada cardiaca por cada 10.000 pruebas de esfuerzo realizada aún supervisándolas por un médico en un hospital. A veces hay personas que tiene una cardiopatía de riesgo desconocida y se hace latente cuando se realiza la prueba de esfuerzo”.

Además, si lo realiza una persona que no es médico, “está haciendo intrusismo porque tiene el riesgo de que aparezca una complicación y de que no sepa actuar. Por otro lado, en el supuesto que esté preparado pero no sea médico, tiene una implicación legal, ya que no hay que olvidar que es una prueba médica”, recalca Araceli Boraita.

Aunque en España existe una serie de normas que determinan la necesidad de un médico en los centros deportivos en los que se realicen pruebas de valoración funcional, la realidad es otra. Ante el aumento de pruebas de esfuerzos realizadas en algunos gimnasios y polideportivo por personal no médico, la Dra. Araceli Boraita, lanza la pregunta de si se debería obligar a todos los gimnasios a tener un médico para la supervisión de estas pruebas. “Otra fórmula es la que emplean en otros países como Italia donde está regulado y todas las personas que acuden a un gimnasio tienen que presentar un certificado médico de actitud “, explica la especialista.

Riesgo

Tanto la Sociedad Española de Cardiología como la Sociedad Europea de Cardiología así como los distintos grupos de trabajos de deporte establecen que una persona que nunca ha hecho ejercicio y que quiere comenzar a practicarlo, si es varón y tiene más de 40 años debería hacerse una prueba de esfuerzo previa y en el caso de ser mujer, a partir de los 50 años. “A partir de esas edades tiene más riesgo de tener una cardiopatía isquémica y, sobre todo, si tiene dos o más factores de riesgo cardiovascular como sendetarismo, colesterol, tabaquismo, hipertensión…”, matiza la cardióloga del Consejo Superior de Deportes.

El riesgo de estas pruebas de esfuerzo depende de la persona que la haga y hay una serie de cardiopatías por las está contraindicado someterse a este tipo de pruebas. No obstante, siempre es el médico que quien debe valorar la realización de éstas. “Si se hace a una persona deportista, a la que se ha descartado una cardiopatía, el riesgo es mínimo. Por el contrario, si lo hace una persona que se cree sana pero tiene factores de riesgo cardiovasculares y se va a preparar, por ejemplo, para una maratón popular, puede tener un accidente isquémico agudo, una arritmia o, incluso, una parada cardíaca”, explica la Dra. Araceli Boraita.

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