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Lunes, 8 Agosto 2022

Las personas con enfermedades del corazón deberían evitar permanecer en zonas de alta contaminación por tráfico

13/07/2011

Partículas químicas ultrafinas despedidas por los tubos de escape son causantes de un deterioro de la función de los vasos sanguíneos que controlan la canalización de la sangre a los órganos del cuerpo, según una investigación realizada en la Universidad de Edimburgo

Madrid, 14 de julio 2011 (medicosypacientes.com)

Científicos de Reino Unido recomiendan a las personas con enfermedades del corazón deben “evitar pasar largos períodos en zonas donde la contaminación del tráfico sea alta", tras las conclusiones de una investigación de la Universidad de Edimburgo (Escocia) publicada en la revista 'European Heart Journal'.

Los científicos midieron el impacto de los gases procedentes del humo del diesel en voluntarios sanos para compararlos con los niveles que se encuentran en ciudades muy contaminadas. En concreto, observaron cómo el cuerpo humano reacciona a gases tales como el monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno y compararon dichas reacciones con las causadas por las partículas químicas ultrafinas de los tubos de escape.
La investigación, financiada por la Fundación Británica del Corazón, mostró que las partículas minúsculas, y no los gases, causan el deterioro de la función de los vasos sanguíneos que controlan cómo la sangre se canaliza a los órganos del cuerpo. Según estos científicos, cuando se quema la gasolina las partículas ultrafinas generadas son dañinas para los vasos sanguíneos y pueden aumentar la formación de coágulos sanguíneos en las arterias, dando lugar a un ataque de corazón o a un derrame cerebral.

El doctor Mark Miller, del Centre for Cardiovascular Science de la Universidad de Edimburgo, señaló al respecto que "mientras muchas personas tienden a pensar en los efectos de la contaminación del aire en términos de daños a los pulmones, existe una fuerte evidencia de afecta también al corazón y a los vasos sanguíneos".

Por su parte, el profesor Jeremy Pearson, director médico asociado de la Fundación Británica del Corazón, afirmaba que "hemos sabido desde hace mucho tiempo que la contaminación atmosférica es un problema importante para la salud del corazón y es por ese motivo estamos apoyando a este equipo de investigadores de Edimburgo, ya que sus hallazgos sugieren que se pueden salvar vidas mediante la reducción de estas nanopartículas nocivas de los tubos de escape. Así, las "invisibles" partículas -de menos de una millonésima parte de un metro de ancho- podrían ser filtradas colocando filtros especiales en los tubos de escape. Estos filtros ya están siendo instalados en los vehículos de transporte público en los Estados Unidos.

Los investigadores instan, además, a que las medidas de salud ambiental diseñadas para reducir las emisiones sean analizadas para determinar su eficacia a la hora de reducir la incidencia de ataques al corazón.