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Sábado, 20 Agosto 2022

Las alergias alimentarias afectan a entre el 6 y el 8% de los menores de 10 años

17/10/2011

Las reacciones alérgicas a los alimentos constituyen uno de los problemas de mayor interés pediátrico debido al aumento significativo de su prevalencia en los países occidentales. En éstos, las alergias alimentarias afectan a entre el 6 y el 8% de los menores de 10 años. Así se ha puesto de manifiesto en el XXV Congreso de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP), celebrado en Santiago de Compostela

Santiago de Compostela, 17 de octubre 2011 (medicosypacientes.com)

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Cartel del XXV
Congreso de la
SEPEAP.

Las reacciones alérgicas a los alimentos constituyen uno de los problemas de mayor interés pediátrico debido al aumento significativo de su prevalencia en los países occidentales. En éstos, las alergias alimentarias afectan a entre el 6 y el 8% de los menores de 10 años. Así se ha puesto de manifiesto en el XXV Congreso de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP), celebrado en Santiago de Compostela.

Para su presidente, el doctor Luis Sánchez Santos, “es una información objeto de debate e interés específico para la pediatría extra hospitalaria porque enriquece el intercambio de opiniones entre los especialistas”. En España, las alergia alimentarias en niños menores de 10 años, tienen una prevalencia aproximada del 7% y, en concreto, la leche de vaca afecta hasta a un 7,5% de los niños durante el primer año de vida”, según ha puesto de manifiesto el doctor Cristóbal Coronel, miembro de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP) y pediatra en el Centro de Salud Amante Laffón de Sevilla.

Por orden de importancia, los alimentos más alergénicos son: el huevo, la leche de vaca, el pescado, las legumbres y los frutos secos. Una vez detectada la alergia, los especialistas ponen en marcha un tratamiento basado en la eliminación estricta del alimento en la dieta del paciente y empieza la etapa de educación del niño y su entorno para evitar la ingesta del alimento causante de la reacción.

El Comité de Nutrición de la ESPGHAN (Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica) ha publicado recientemente un estudio sobre alimentación complementaria, cuyas conclusiones y recomendaciones promueven la lactancia materna de 4 a 6 meses, la introducción de proteínas vacunas con más de 6 meses de vida, el huevo con más de 12 meses y el pescado y frutos secos por encima de los 36. Estos criterios pueden ayudar a que el organismo del niño vaya asimilando los alimentos de forma pautada evitando, de esta manera, las alergias a determinadas comidas.

Todos los alimentos pueden ser potencialmente alergénicos para cualquier persona, pero el doctor Coronel considera que, “posiblemente, en niños, esta predisposición a sufrir determinadas alergias se deba a la falta de madurez del sistema inmunológico así como de las funciones fisiológicas del aparato digestivo”.

Asimismo, existen una serie de factores de riesgo alérgico en lactantes, entre los que destacan los antecedentes familiares de atopia, es decir, cuando un familiar de primer grado sufre alergia, las posibilidades de que las herede el niño son de un 20 a un 40%, pero este porcentaje puede aumentar hasta un 40 ó 60% si ambos progenitores son alérgicos.

Antes de confirmar la alergia al producto, los pediatras consideran clave establecer un diagnóstico correcto, exacto y actualizado para evitar restricciones dietéticas innecesarias que puedan comprometer la nutrición del niño.

Asimismo, la mejor forma de cumplir con la dieta de exclusión es mediante el conocimiento de todos aquellos alimentos que pudieran contener proteínas de estos alimentos, aunque sean en mínimas cantidades. Según explica el doctor Coronel, “para facilitar esta tarea, los pediatras proporcionamos a los padres un documento resumen con recomendaciones y consejos orientativos generales que nos impidan el olvido de algún detalle importante”.

“En niños pequeños dependiendo del grado de mala absorción y/o de malnutrición en el tratamiento dietético inicial puede ser necesario recomendar una dieta hipoalergénica, hipercalórica o pobre en fibra”, señala el pediatra, que también sostiene que, “a veces recomendamos excluir temporalmente la lactosa de la dieta, hasta la recuperación de las enzimas de la pared intestinal, especialmente de la lactasa”.

Sin embargo, y aunque a priori parece sencillo evitar los alimentos, el 35% de los niños previamente diagnosticados, han ingerido en algún momento y por accidente el alimento excluido. Por ello, los pediatras recomiendan que la familia y el entorno del niño sepan qué hacer en caso de ingestión accidental.

A pesar de los síntomas que provocan las alergias, entre ellos urticaria y dificultad para respirar correctamente, la evolución de la enfermedad apunta hacia la aparición de la tolerancia a medio y largo plazo de los alimentos que provocan este tipo de reacciones.

Recientemente han aparecido nuevas técnicas para inducir la tolerancia específica mediante la administración oral de alimento, “empezando por dosis muy bajas que se incrementan progresivamente hasta la cantidad equivalente a una toma habitual seguida de su administración diaria de mantenimiento”, subraya el pediatra.

En este sentido, la inducción a la tolerancia, según este pediatra, “podría considerarse una inmunoterapia oral. Hoy en día se utiliza sobre todo con leche de vaca, pero también se emplea con éxito en las alergias a otros alimentos”.