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Sábado, 13 Agosto 2022

La Tuberculosis, una vieja enfermedad aún sin vencer

23/03/2009

La tuberculosis es una de las enfermedades más antiguas que ha padecido el ser humano. Sin embargo, todavía, hoy en día, no se ha conseguido erradicar. En España la incidencia va en aumento y al año se diagnostican más de 10.000 casos nuevos. Los expertos critican la falta de recursos para la investigación

Sábado, 11 de Octubre de 2008 (redacción)

Dr. Caylà

Dr. Joan Caylà, miembro de SEPAR
(Sociedad Española de Neumología y
Cirugía Torácica).

La tuberculosis (TB) es una patología respiratoria es producida por el micobacteryum tuberculosi que afecta primero a los pulmones aunque puede extenderse a otros órganos. Se estima que cada año a escala mundial se dan unos 9 millones de casos nuevos y más de dos millones de muertes por TB. La mayoría de estos casos ocurren en los países en vías de desarrollo, y la infección por VIH no tratada agrava el pronóstico. Los tratamientos antirretrovirales son muy costosos y en los países en vías de desarrollo es muy difícil conseguirlos.

España ha experimentado un rebrote de cepas de tuberculosis y es uno de los países europeos junto con Portugal que presenta un aumento de su incidencia. Cada año se diagnostican 10.000 nuevos casos de tuberculosis. Los expertos señalan que este incremento se debe al aumento del número de inmigrantes que llegan a nuestro país. “En España se está dando sobretodo desde hace 5-6 años un cambio demográfico importante. Aunque siempre fue un país con emigrantes, la llegada de varios millones de países en vías de desarrollo, y por tanto con mucha TB, ha originado un aumento del número de casos. Se está viendo que en el primer año de llegada la incidencia es elevada y luego disminuye en los años sucesivos (seguramente influye las peores condiciones socio-económicas iniciales, el estrés post-inmigración, etc.)”, explica el Dr. Joan Caylà, miembro de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica).

Todo el mundo puede contraer esta enfermedad, considerada una de las enfermedades infecciosas más prevalentes del mundo. No obstante existen diversos colectivos que presentan una mayor incidencia como son los pacientes inmunodeprimidos (infectados por VIH, neoplásicos o tratados con inmunosupresores), indigentes, toxicómanos, presos, inmigrantes procedentes de países en vías de desarrollo, cooperantes, etc. Además existe una mayor incidencia en hombres que en mujeres. Y se presentan casos más grave en niños y ancianos que, incluso, pueden morir por ella.

La tuberculosis es una enfermedad con una clínica muy variable, en ocasiones es muy anodina y pasa desapercibida, excepto el gran cansancio que presenta el enfermo. Sus principales síntomas son: tos débil persistente, fiebre de 38ºC, cansancio constante, pérdida de peso, sudores nocturnos, pérdida de apetito... En las formas avanzadas, existe gran afectación del estado general con hemoptisis (esputo con sangre), etc. “Es importante que el médico, tanto de Atención Primaria como hospitalaria, piense en esta enfermedad cuando realiza el diagnóstico diferencial de cualquier paciente que presente tos y expectoración de más de dos semanas, ya que esta enfermedad aún presenta una elevada incidencia”, explica el Dr. Joan Caylà.

La tuberculosis se transmite a través de partículas expedidas por tos, estornudo, hablando, etc. que si son inhalados por otra persona puede contraer la infección. En sólo estornudo se emiten 400.000 partículas de bacilos. “Afortunadamente, no es muy contagiosa pero no debemos olvidar que es transmisible. En general, para sufrir la infección se requiere un contacto íntimo y continuado”, señala el representante de la SEPAR.

El diagnóstico precoz es uno de los pilares del control de la TB junto con el cumplimiento de un buen tratamiento y el estudio de contactos. “Se está viendo que a medida que un país progresa en el control de esta enfermedad, la incidencia anual disminuye y los médicos cada vez tienen menos experiencia y por tanto se retrasa el diagnóstico con lo que se puede generar un brote epidémico. Por tanto, es primordial que el médico piense en TB cuando procede al diagnóstico diferencial, sobretodo en pacientes con tos y expectoración de más de 15 días”, explica el Dr. Caylà.

Y añade “muchos casos serían evitables si en su momento, cuando se diagnosticó en su estado inicial, se hubiera procedido a un buen estudio de contactos. De ahí la importancia del estudio sistemático de los contactos cuando se diagnostica un caso de TB”.

La tuberculosis precisa de un tratamiento que dura mínimo de seis meses lo que origina que muchos pacientes abandonen el tratamiento. Sólo en casos extremos se realiza cirugía. En primera línea, se trata en isoniacida, rifampicina, etambutol y estreptomicina. En los casos de tuberculosis resistentes se prescribe cicloserina, etionamida, etc. Sin embargo, cada vez existen más cepas resistentes a los tratamientos vigentes. Para el Dr. Joan Caylà son insatisfactorios ya que “son pautas de hace 30 años y se precisa investigar mucho más en tratamientos de TB, vacunas incluidas. Además hay que tener en cuenta la elevada morbilidad y mortalidad que sigue ocasionando la TB a escala mundial”.

Investigación

Respecto a la investigación, los expertos critican que no se dedican suficientes recursos ya que es un enfermedad que afecta poco a los países desarrollados. “Con el SIDA se ha conocido mejor la situación epidemiológica de la TB y ello ha favorecido que en los últimos años se hayan incrementado los recursos para investigar en TB”, puntualiza el representante de la SEPAR.

En España se está investigando en diversas disciplinas y se está participando en algunos proyectos internacionales (nuevas vacunas, ensayos clínicos sobre nuevos tratamientos...). A nivel microbiológico, se está investigando en resistencias, epidemiología molecular, nuevos tests diagnósticos... A nivel multidisciplinario, en el cumplimiento del tratamiento, en analizar si la TB en inmigrantes es importada o no, etc. Para el representante de la SEPAR, “en España se dan unas condiciones idóneas para la investigación (elevada incidencia y nivel científico alto) por lo que debería potenciarse la investigación en este campo”.

En la actualidad, la vacuna disponible es la BCG que según los expertos presenta una eficacia muy baja por lo que la OMS sólo la recomienda para países muy pobres donde otras medidas no se pueden llevar a cabo. Recientemente se han presentados nuevas investigaciones sobre la vacuna Ruti, una nueva oportunidad terapéutica contra la infección tuberculosa latente.

Por otro lado, algunos estudios señalan al tabaquismo como un factor que aumenta el riesgo de desarrollar tuberculosis. Según un metaanálisis realizado por la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) y publicado en “Archives of Internal Medicine”, los fumadores tienen un 73% mayor de infectarse con la bacteria causante de la enfermedad.

Programas de control

La SEPAR desde hace muchos años ha señalado la necesidad de que cada CC.AA tenga un buen programa de control para esta vieja enfermedad nunca vencida. También apunta la necesidad de que exista un organismo que pueda asesorar a los diversos programas y que sea el encargado de recoger los datos epidemiológicos (número fidedigno de casos y características, conclusiones finales, resultado de los estudios de contactos, etc.).

Para lo expertos se podría mejorar con relativa facilidad. “La incidencia que aún tenemos requiere que cada CC.AA tenga un buen programa de control en el que se coordinen clínicos de diversas especialidades, microbiólogos, epidemiólogos, etc.”, explica el Dr. Joan Caylà. En cada centro sanitario con más de 20 casos anuales debería haber, si aún no las hay, unidades específicas para TB donde también se estudien los contactos. En cuanto a microbiología, deberían practicar antibiogramas sistemáticos y realizar estudios de epidemiología molecular en aquellos lugares donde haya buenos estudios de contactos. En cuanto a salud pública, los programas de control deben disponer de enfermeras de salud pública y agentes comunitarios de salud que actúen como mediadores culturales y como traductores.

2008, solidaridad con la tuberculosis

Este 2008, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha comenzado una campaña nacional para la concienciación de la sociedad ante el repunte de los casos de tuberculosis en España. Los 13.000 nuevos infectados que se detectaron el año pasado son un número más que importante para considerar la prevención como "el mejor tratamiento para una verdadera calidad de vida". El objetivo es conseguir que esta vieja enfermedad gane protagonismo a nivel institucional y de la población general y que España participe más en proyectos solidarios en los países en vías de desarrollo, por ejemplo favoreciendo a que se realice un mayor control de la TB.

Por ello, desde el SEPAR se quiere implicar también a los profesionales de la sanidad y a otros agentes sociales. "No se trata sólo de un problema médico. Es una desgracia humana originada por los problemas del desarrollo político, económico y de la globalización", apuntó Marcos Espinal, director internacional del Programa de Control de Tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud.
Con dos millones de muertes al año en todo el mundo por culpa de esta enfermedad, y con nueve millones de nuevos casos de tuberculosis, los expertos se llevan las manos a la cabeza ante el hecho de que "los jefes de Estado no se conciencien para paliar una problema que tiene solución".

Día Mundial de la tuberculosis

El 24 de marzo se celebra el Día Mundial de la Tuberculosis (TB). Cada día se producen 4.400 muertes que provoca la enfermedad. Las mayores incidencias se dan en los países más pobres y con mayor afectación por VIH (África subsahariana, Haití). Otros países muy afectados son algunos de América latina (Bolivia, Perú, Ecuador), Asia (India China, Bangla Desh, Paquistán), norte de África (Marruecos), etc. En general, son países con bajo nivel socio-económico y con programas de control de la TB muy limitados durante muchos años. El VIH está empeorando la situación.

Plan Nacional frente a la Tuberculosis

El gobierno ha presentado el Plan para la Prevención y Control de la Tuberculosis en España, que ha sido elaborado de forma consensuada entre el Ministerio de Sanidad y Consumo, las Comunidades Autónomas y expertos y sociedades científicas en el ámbito de la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial de Salud. Y ha pasado la revisión de todos los agentes implicados, por lo que se ha sometido hoy al visto bueno del Pleno del Consejo Interterritorial.

El Plan aborda los criterios básicos que deben cumplir los programas implantados o que se vayan a implantar en todo el Estado para el control de la tuberculosis. La iniciativa se centra en los siguientes aspectos:

  • Detección precoz y diagnóstico de la enfermedad tuberculosa. Intensificación de la búsqueda de casos de tuberculosis, especialmente en grupos de población de especial riesgo, y búsqueda activa de casos. Facilitar el acceso a las pruebas diagnósticas requeridas, desde todos los niveles de la atención sanitaria y en un tiempo adecuado.
  • Tratamiento de la enfermedad tuberculosa. El tratamiento correcto es la mejor medida de control, por lo que se definen los criterios básicos en cuanto al tipo y pauta de terapia. El éxito del tratamiento depende en gran parte de la adherencia al mismo, es decir, de su seguimiento, lo que a su vez evitará casos resistentes, multirresistentes o extremadamente resistentes (estos últimos de difícil control).
  • Vigilancia de la enfermedad tuberculosa. Para mejorar el control de la enfermedad se fortalece el sistema de vigilancia actual. Para ello:
  • Se establecerá un registro nacional de casos de tuberculosis.
  • Se articulará una red nacional de laboratorios.
  • Se reforzará la vigilancia epidemiológica.
  • Se incorporará la vigilancia de resistencias antimicrobianas.
  • Estudio de contactos. Todos los programas de control de la tuberculosis profundizarán en el estudio de contactos, ya que en el entorno del paciente puede haber otros infectados o enfermos.