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Miércoles, 17 Agosto 2022

La Sanidad pública debe “sacar chispa” del dinero público

31/12/2010

Para el presidente del Comité de Expertos del Consejo de Europa sobre Buen Gobierno de Sistemas de Salud, José Manuel Freire, una obligación de la sanidad pública es ser eficiente, sacar chispa del dinero público y para ello es bueno, por ejemplo, no duplicar cosas innecesariamente. “Hay que simplificar todo lo posible la administración-gestión, para que todo el dinero vaya a la primera línea, allí donde el paciente contacta y se relaciona con el clínico” señala en esta entrevista

Madrid, 3 de enero 2011 (Medicosypacientes.com)

El presidente del Comité de Expertos del Consejo de Europa sobre Buen Gobierno de Sistemas de Salud, José Manuel Freire, ha sido uno de los expertos encargados de fijar las bases para el Código del Buen Gobierno para los responsables de la Sanidad pública vasca. Por este motivo, el Colegio de Médicos de Alava lo ha entrevistado para el último número de la revista que dirige a todos sus colegiados. A través de esta entrevista comenta algunas de las claves de este órgano, el primero en el Sistema Nacional de Salud, que promoverá desde el autocontrol de la Administración la excelencia asistencial.

¿Cuáles son las claves para un buen gobierno? ¿En qué sistemas tiene que fijarse el Pais Vasco?

Las claves para el buen gobierno son los valores democráticos, la ética de servicio público y hacer las cosas que la experiencia propia o ajena ha demostrado que funcionan. El sistema sanitario español es de provisión pública integrada, con un gobierno que financia y también produce servicios sanitarios. Tenemos que fijarnos en aquellos países que son similares al nuestro, y donde las cosas funcionan bien. Es el caso, en primer lugar, de los países nórdicos, del Reino Unido especialmente interesante porque en 2000 comenzaron a transferir competencias sanitarias a Escocia, Gales e Irlanda del Norte, en Italia, Portugal o incluso Nueva Zelanda. De todos ellos cabe aprender muchas cosas sobre el buen gobierno de la sanidad y algunas de sus lecciones nos serán útiles para el País Vasco.

¿Qué tipo de fórmulas de gestión de las que se realizan en estos países de referencia tendrían traslado a nuestra comunidad?

Descripción de la imagen

José Manuel Freire (izqda) con el presidente del
Colegio de Médicos de Alava, Kepa Urigoitia

Primero conviene preguntarse: ¿en qué se diferencian de nosotros? En primer lugar, sus servicios sanitarios son públicos, no están confundidos con la Administración pública y funcionan como lo que sería aquí una empresa pública y por ello su personal no tiene la consideración de funcionario. En segundo lugar, las instituciones y centros sanitarios (hospitales) tienen una gran autonomía de gestión, dentro del conjunto del sistema sanitario. En tercer lugar, los centros sanitarios no están gobernados por un cargo político, sino por el equivalente a un Consejo de Administración, donde reside la máxima autoridad de los centros y ante el que responde el gestor ejecutivo –lo que aquí llamamos gerente-, que es un profesional seleccionado por su trayectoria y que no cambia cuando cambian los gobiernos. Lo que hay de política en la gestión sanitaria debiera estar en los Consejos de Administración o su equivalente.

Al hablar de la formación de gestores profesionales, podría pasar que esa oportunidad de formación se le conceda en mayor medida a una persona cercana por el color político. Se podría caer así en tutelajes por interés.

Ciertamente hay una realidad de la que hay que partir, porque es lo que tenemos. Es deseable cambiarla pero no se puede hacer de la noche a la mañana. Porque ¿Quiénes son hoy gestores “profesionales” con experiencia? Obviamente aquellos que lo han sido con el sistema actual……De todos modos, la implementación de los valores y principios del buen gobierno cambiarían radicalmente lo que en la actualidad tenemos. El sistema de reclutamiento de gerentes será abierto y basado en la capacidad profesional. Así, también se podrían importar gestores. Cambiaría su papel dentro de las organizaciones, la duración de su contrato… Con el tiempo se abrirán nuevos cauces de formación donde carecerá de importancia el posible pecado original de ser gerente con uno o con otro. Para ello es muy importante que los nuevos órganos colegiados de gobierno estén bien diseñados. Se requiere un gran cambio cultural y la participación activa de los profesionales sanitarios.

¿Qué medios pueden motivar para que los profesionales participen de forma activa?

Se necesitan fundamentalmente tres puntos. Primero, credibilidad profesional de los responsables políticos, percepción compartida de que las personas con responsabilidad de gobierno son honestas y competentes; cosa que con el actual equipo de Sanidad no cabe duda alguna. El segundo, que esos responsables tengan propuestas atractivas, ambiciosas y realistas, basadas en la evidencia de lo que funciona o no funciona y en valores compartidos. El tercer punto necesario es que la profesión médica tenga una masa crítica importante de miembros comprometidos con los valores de la profesionalidad, la calidad de su trabajo clínico y también con el futuro del sistema sanitario en el que desarrolla su actividad; precisamente, la participación de los médicos vascos en el II Congreso de la Profesión Médica en Madrid muestra el compromiso de los líderes médicos vascos con los retos de la profesionalidad. Por todo ello, soy optimista. Creo honestamente que, como nunca antes, se dan actualmente las circunstancias para una etapa muy fecunda de colaboración entre la profesión médica y la Administración sanitaria en el País Vasco.

¿Cómo se materializarían esos incentivos?

En una profesión vocacional como la medicina, la satisfacción más importante que se puede tener es la del deber cumplido para eso somos profesionales; normalmente ello incluye otra satisfacción importante en la medicina que es la mirada de reconocimiento de los pacientes. Otro incentivo importante para un profesional es ser consultado, saber que en la organización se cuenta con él y que sus conocimientos y opinión cuentan. Por otro lado, es especialmente negativo ver que los que no cumplen con su deber, no pagan precio alguno. Eso es inadmisible, pero pasa. Por ello el gran reto de todos los responsables sanitarios es crear el entorno para que los buenos médicos puedan hacer buena medicina…. No hay soluciones simples para los temas complejos, pero la introducción de las ideas del buen gobierno en los centros, que incluye una mayor autonomía de los mismos bajo la autoridad de un órgano colegiado de gobierno (Patronato o Consejo), una gran dosis de transparencia y de participación de los profesionales, permitirá avances importantes en estos temas.

La gestión ¿desde una organización única o desde varias organizaciones que puedan coordinarse?

Una obligación de la sanidad pública es ser eficiente, sacar chispa del dinero público. Para ello es bueno, por ejemplo, no duplicar cosas innecesariamente. Por ello en el Sistema Nacional de Salud mucha gente está hoy pensando en que es mejor que haya una Gerencia unificada por Área o Comarca, que incluya atención especializada y atención primaria. Hay que simplificar todo lo posible la administración-gestión, para que todo el dinero vaya a la primera línea, allí donde el paciente contacta y se relaciona con el clínico.

Hablemos de la revisión de las categorías sanitarias, ¿Habrá que hacer trasvase de funciones de una categoría a otra?

En muchos países existe una reubicación de funciones entre las profesiones sanitarias, con experiencias interesantes. Otras profesiones, como la enfermería, tienen que poder asumir funciones nuevas; algunas de las cuales no pueden ser asumidas sin supervisión médica. En los servicios clínicos está claro que la autoridad profesional corresponde al médico responsable y ello implica necesariamente autoridad sobre el equipo. Es el caso de un hospital en Holanda donde las ecografías son realizadas por enfermeras bajo la responsabilidad de un médico cardiólogo.

Todos estos cambios cuestan y ante la actual situación económica, puede parecer que no es el mejor momento.

Creo que pueden ser cambios perfectamente neutros desde el punto de vista económico, y que incluso pueden incrementar la eficiencia de los servicios. En la expansión de funciones profesionales, un buen clima de confianza dentro del equipo y una buena autoridad clínica no necesariamente cuesta más dinero, quizá al revés. Otras medidas como la de instaurar órganos colegiados de gobierno (Patronatos o Consejos) en los hospitales tampoco implica muchos más dinero que no tenerlos, especialmente si se considera que servir en uno de estos órganos es una cuestión de voluntariado cívico.

Esto es, serían puestos no remunerados…

Es la posibilidad que a mí me parecería mejor. Lo cual no quiere decir contar con gente menos preparada; cada vez hay más gente jubilada en plena capacidad y con experiencia y conocimientos útiles en los servicios públicos. Es bueno que la sociedad les pida su conocimiento y experiencia para el buen funcionamiento del sistema como servicio cívico, a modo de un voluntariado muy especializado. Seguro que si se hiciera habría muchos candidatos.