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Sábado, 13 Agosto 2022

La rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla es la principal lesión entre los aficionados al esquí

19/02/2010

Uno de los objetivos principales de la rehabilitación para este tipo de pacientes es eliminar la rigidez de las articulaciones tras la intervención quirúrgica. Las personas que practican deporte durante todo el año, al tener más acondicionada la musculatura, tienen menos opciones de lesionarse

Madrid, 22 de febrero 2010 (medicosypacientes.com)

“La gran mayoría de las lesiones son del ligamento cruzado anterior de la rodilla”, asegura Josean Betolaza, fisioterapeuta del Hospital de Gorliz, del Bizkaia Bilbao Basket, y de la selección española de baloncesto. En efecto, según el especialista, la rodilla es el punto débil de los esquiadores.

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A pesar de que la temporada de deportes de invierno comienza en noviembre- diciembre, “es a partir de febrero cuando nos llegan la mayoría de pacientes para rehabilitarse. Suelen acudir con la etiqueta de ‘urgente’ tras una operación quirúrgica y el post-operatorio”.

Una vez que los pacientes comienzan la rehabilitación, ésta se divide en tres fases. “Primero tenemos una fase inicial en la que el objetivo es bajar la inflamación, después, ya en la primera fase, nos centramos en eliminar la rigidez, ganando los grados fisiológicos de la articulación”. Según el especialista, “lo importante es llegar al grado cero en la extensión (en el caso de la rodilla, por ejemplo, que se pueda estirar completamente), y en torno a 120 y 130 grados en la flexión”.

El tratamiento en esta fase es “manual”. Se trata de “eliminar algunas adherencias que se forman tras la operación, mediante la movilización de dicha articulación”. Además, en el Hospital de Gorliz someten a sus pacientes a sesiones de rehabilitación en la piscina del centro (en torno a los 35-36 grados), donde “se consigue relajar la musculatura y ganar movilidad”.

La segunda fase del tratamiento se centra en “ganar tono muscular”. Aquí, “se hace sobre todo trabajo activo en el gimnasio, y electroestimulación”, señala Betolaza. También resulta muy importante “el trabajo propioceptivo para recuperar la estabilidad articular”, añade.

Una vez alcanzado este punto, tras dos o tres meses de trabajo rehabilitador, comienza la tercera fase, “la readaptación al esfuerzo”. En esta etapa, los pacientes reciben el alta médica y continúan el proceso sin necesidad de apoyo especial, con la adaptación a sus actividades diarias.

Amoldarse al paciente

En cuanto al perfil del paciente. El experto asegura que “se trata sobre todo de gente joven, en su mayoría varones”. De hecho, apunta, “cuando se trata de gente más mayor, sobre todo en el caso del ligamento cruzado anterior de la rodilla, y si van a llevar una vida no muy activa, se valora la posibilidad de no intervenir”. Es decir, “hay que adecuarse a las expectativas de los pacientes a la hora de planificar los objetivos del tratamiento”.

Por otra parte, aunque los deportes de invierno cada vez son más populares y más gente los practica, el aumento de la calidad de los materiales y las mejores condiciones de las pistas hacen que, aunque sí que cada vez hay más lesiones por el mayor número de practicantes, no se note demasiado este aumento.

Por último, Josean Betolaza explica que “la falta de actividad física durante el año es la principal causa de lesión entre los esquiadores”. Esto se explica porque “la gente que no hace deporte durante el año y empieza de golpe cuando llega la temporada de esquí tiene menos acondicionada la musculatura, sus fuerzas y sus reflejos fallan antes, y es aquí cuando llegan las lesiones”.El otro tipo de pacientes, es decir, los que hacen deporte durante todo el año, “tienen menos facilidad para lesionarse”, aunque no están exentos de riesgo.