Martes, 20 Agosto 2019

XXV Congreso Nacional de Derecho Sanitario

La profesión médica internacional defiende una atención integral paliativa de calidad para el paciente en el proceso de final de la vida

El XXV Congreso Nacional de Derecho Sanitario, celebrado en el Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM), acogió el pasado sábado una mesa redonda, organizada por el Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM), sobre “Los médicos europeos ante la eutanasia". En la sesión, representantes de la profesión médica internacional manifestaron su inclinación hacia los cuidados paliativos frente a la eutanasia, defendiendo el acceso de los pacientes a una atención integral paliativa de calidad y digna en el proceso de final de la vida

Madrid 21/10/2018 medicosypacientes.com/S.P.
De izda. a dcha. Dres. Silva, Romero, Montgomery, Beltrán, y Czapiu, junto a Ricardo de Lorenzo.
En la mesa redonda, moderada por el Dr. Bartolomé Beltrán, miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar, se expuso la visión de la Asociación Médica Mundial, de la mano de su vicepresidente Dr. Frank Montgomery, además de los posicionamientos del Consejo General de Colegios de Médicos, con la participación de su presidente, Dr. Serafín Romero, de la Ordre National des Medecins de Francia, de la mano del Dr. Georges Czapiuk, y de la Ordem dos Médicos de Portugal Portugal, a cargo de su representante, Dr. José Manuel Silva.
 
Al acto asistieron miembros de la Comisión Permanente del CGCOM, Dres. Javier Font, vicepresidente segundo, y Jerónimo Fernández Torrente, tesorero, además de numerosos presidentes de Colegios de Médicos: Asturias, Dr.Alejandro Braña; Badajoz, Dr. Pedro Hidalgo, acompañado de su secretario general, Dr. José Alberto Becerra; Guadalajara, Dr. Julio Cuevas; Salamanca, Dr. Santiago Santa Cruz; Soria, Dr. José Ramón Huerta; Tenerife, Dr. Rodrigo Martín; Vizcaya, Dr. Cosme Naveda; y Zaragoza, Dra. Concepción Ferrer.
 
Pte. CGCOM: “La profesión médica velará por los intereses y la dignidad de la persona enferma, por la calidad de las actuaciones y por la seguridad jurídica de los profesionales”
 
Los médicos tienen la responsabilidad de estar en primera fila en la línea divisoria entre la vida y la muerte, según se puso de manifiesto. En este sentido, el presidente del CGCOM, Dr. Serafín Romero, incidió en su intervención, y en base a lo establecido en el actual Código de Deontología Médica, en las principales pautas de comportamiento de un médico ante el proceso de atención al final de la vida: el médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible; el médico no deberá emprender o continuar acciones diagnósticas o terapéuticas sin esperanza de beneficios para el enfermo, inútiles u obstinadas; el médico está obligado a atender las peticiones del paciente reflejadas en el documento de voluntades anticipadas; y la sedación en la agonía es científica y éticamente correcta sólo cuando existan síntomas refractarios a los recursos terapéuticos disponibles y se disponga para ello del consentimiento del paciente implícito, explícito o delegado.
 
Asimismo, remarcó lo establecido en el artículo 36.3 del citado Código, respecto a que "el médco nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de éste"
 
En relación a la proposición de ley registrada en el Congreso de los Diputados por el PSOE para regular la eutanasia, que se debate este jueves, 25 de octubre, en el Pleno de la Cámara Baja, hizo hincapié en que “si la propuesta prospera se convertirá en una prestación en la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud, con lo que los mayores de edad con una enfermedad grave e incurable y los discapacitados graves crónicos tendrían derecho a que el sistema público les ayudara a morir”.
 
Con independencia de la orientación que los legisladores quieran dar al reconocimiento del derecho a la autonomía del paciente en situación terminal o de grave discapacidad, el presidente del CGCOM consideró que “no se debe desviar la atención sobre la prioridad de que el sistema sanitario, en su conjunto, ha de ser capaz de dar respuesta para garantizar que los recursos materiales, humanos y organizativos para la atención a los enfermos crónicos avanzados sean los adecuados y estén al alcance de todos y en todo el territorio”.
 
El CGCOM ha denunciado reiteradamente, según recordó, las desigualdades en la legislación autonómica sobre la atención al final de la vida, demandando el aseguramiento de la protección de la dignidad de las personas mediante una Ley Orgánica. En este sentido, la corporación médica dio un apoyo sin fisuras a la iniciativa legislativa en materia de derechos y garantías en el proceso de morir.
 
En cualquier caso, subrayó que el debate sobre regulación y despenalización de la eutanasia “no es en sí un debate únicamente médico, sino social, político e, incluso, ideológico”, de acuerdo con lo expuesto en el Documento "Asistencia a personas en situación de final de la vida", del Colegio de Médicos de Barcelona. No obstante, -añadió- en tanto que los médicos sean responsables directa de la asistencia a los enfermos y testimonio habitual de su sufrimiento “pueden aportar a la eventual elaboración de una norma reguladora elementos que ayuden a aclarar conceptos, velando por los intereses y la dignidad de la persona enferma, por la calidad de las actuaciones y por la seguridad jurídica de los médicos que intervienen en cada caso”.
 
Es por ello que el Dr. Romero reafirmó  el compromiso de la profesión médica de servicio al ser humano y a la sociedad, así como el respeto a la vida humana, la dignidad de la persona y el cuidado de su salud, y que la Asamblea General de la OMC plasmó, el pasado mes de mayo, en la "Declaración de Melilla" . De esta forma, y recordando lo manifestado en alguna ocasión por el secretario general de la Comisión Central de Deontología, Dr. Jacinto Bátiz,  “le corresponde a la profesión médica, en general, y al médico en particular no mirar hacia otro lado. El imperativo ético nos demanda ayudar a nuestros pacientes a que mueran bien, por lo que debemos considerar la petición de eutanasia como una demanda de mayor atención donde intentemos revertir los miedos en seguridad, el paternalismo en autonomía, el abandono en compañía, el silencio en escucha, el dolor en alivio y la mentira en esperanza”.
 
Vicepresidente AMM: “Los médicos no debemos dejarnos llevar por la opinión pública, sino que tenemos que ser fieles a nuestros compromisos éticos y deontológicos”
 
Para exponer el posicionamiento de la Asociación Médica Mundial (AMM) se contó con la participación de su vicepresidente, Dr. Frank Montgomery, presidente de la Cámara General de Médicos de Alemania.
 
Definió eutanasia como un acto médico que de forma deliberada pone fin a la vida de un paciente, en torno a lo cual existe un debate antiquísimo, y que ya figura en el Juramento de Hipócrates, columna vertebral de los Códigos de Deontología Médica en Europa. Asimismo, recordó que en su país, Alemania, la eutanasia está prohibida en su Código Penal: “matar a un paciente aun cuando éste lo solicite está prohibido, con una pena para el que lo incumpla de entre seis meses y cinco años de cárcel”.
 
Hizo un repaso al posicionamiento de la AMM sobre eutanasia adoptado en Washington en 2002 y, posteriormente, reafirmado por mayoría, y donde se explicita que la “eutanasia entra en conflicto con principios básicos éticos de la práctica médica e insta a las asociaciones médicas nacionales y a sus médicos a no participar en la eutanasia aun cuando la legislación nacional la descriminaliza bajo ciertas condiciones.
 
El último paso dado por la Asociación Médica Mundial en este terreno, según explicó, ha sido la convocatoria de cuatro conferencias regionales para analizar si se debe variar o reafirmar el posicionamiento de esta organización, sustentado en la necesidad de mejorar los cuidados paliativos. La atención paliativa se centra en ofrecer cuidados y asistencia al paciente, de tal forma que al enfermo se le ayuda a aceptar el proceso de la muerte, con compasión, es decir, “superar las adversidades de forma conjunta”.
 
El Dr. Montgomery puso en alza el valor de los Códigos de Deontología Médica en estos casos,  los cuales, a su juicio, deben pautar las acciones de los médicos “para que sepan lo que es o no aceptable y lo que deben evitar”. Y es que, como defendió, “la ética médica no puede seguir la estela de la opinión pública ni tiene porqué adaptarse automáticamente a cualquier legislación, sino que debe servir de faro para nuestra profesión, independientemente de las leyes que establezcan los Estados.
 
Recomendó a los médicos “ser cautos a la hora de reaccionar ante los deseos de los pacientes, partiendo de la larga trayectoria de compromiso ético de la profesión médica”. “Nuestra obligación es estar al lado del paciente aliviándole de todas maneras posibles, cumpliendo con nuestro papel y con nuestro compromiso ético y deontológico”, concluyó.
 
Representante Ordem Dos Médicos, de Portugal: “La sociedad no está preparada para un debate profundo y apolítico sobre eutanasia”
 
En representación de la Ordem Dos Médicos participó el Dr. José Manuel Silva, expresidente de la corporación médica portuguesa, que explicó la postura de los médicos portugueses ante la eutanasia, partiendo que tanto su Código de Deontología como la normativa vigente en su país veta a los médicos la ayuda a esta práctica, el suicido y la obstinación terapéutica o distanasia, al tiempo que es su obligación respetar la dignidad del paciente en el proceso de final de la vida.
 
El Dr. Silva expresó su preocupación por la generalizada confusión de términos en este terreno, por parte de la sociedad que desconoce, realmente, el contenido de conceptos como eutanasia, distanasia, ortotanasia, testamento vital, muerte asistida, entre otros, tal como se puso de manifiesto, recientemente, tras el debate suscitado ante la propuesta de algunos partidos para la despenalización de la eutanasia el pasado mes de mayo que, finalmente, fue rechazada en el Parlamento portugués. Ello demuestra, a su juicio, que la sociedad no está preparada en realidad para un debate profundo y apolítico y que la terminología utilizada influye en la opinión pública.
 
Rechazó la manipulación en torno al concepto de “muerte asistida” con la colaboración de los médicos y defendió la opción de que todos los pacientes en el proceso del final de la vida puedan optar por los cuidados paliativos, aunque lamentó que en Portugal la mayoría de de estos pacientes tiene dificultades para acceder a este tipo de asistencia.
 
El representante de la profesión médica portuguesa consideró una paradoja defender la eutanasia como progreso de la civilización. Sus defensores saben que personas en situación más trágica y con mayor dependencia “van a tener más presión para solicitar esta práctica”. Así, puso el ejemplo de Holanda, donde una vez aprobada “se ha convertido en un tratamiento normal, de tal forma que se registran unos 300 casos anuales de eutanasia involuntaria”.
 
Para concluir manifestó que “la vida y la muerte son siempre dignas en su esencia, la dignidad reside en las propias personas no en el tipo de muerte”. Modificar uno de los pilares centrales de los valores de la sociedad y de los principios milenarios de la Medicina que han evolucionado hacia una efectiva salvaguarda del derecho de las personas a la vida y a su dignidad sería cambiar radicalmente la estructura y el modelo de sociedad actual con consecuencias imprevisibles.
 
Representante Ordre National des Medecins, de Francia: “El equilibrio entre la eutanasia y la obstinación terapéutica debe hallarse en los cuidados paliativos”
 
Mientras, el representante de la Ordre National des Medecins, de Francia, Dr. Georges Czapiu, explicó que la actual legislación francesa prohíbe la eutanasia. La normativa sobre el “Fin de la Vida” aprobada en 2005 y reformada en 2016, sólo autoriza la sedación profunda, por tanto, aseguró que “el debate social y político es una realidad”. 
 
Desde su punto de vista, el interés del ciudadano por la eutanasia parte, sobre todo, de tres razones fundamentadas en el miedo a la obstinación terapéutica, al sufrimiento, y a que no se respeten los derechos del paciente.  
 
A su juicio el equilibrio ante esta situación hay que buscarlo en los cuidados paliativos que deben aplicarse hasta el final de su vida e investigarse más tanto en este tipo de atención como en lo referente a sedación y sus diferentes variantes.
 
Un informe de 2011 del “Observatorie National de la Fin de Vie” de Francia, al que hizo referencia el Dr. Czapiuk, concluye que las personas mueren mal, ya que sólo un tercio de los que fallecen en los hospitales tienen acceso a cuidados paliativos.
 
Finalmente, animó a un acercamiento más estrecho al paciente para juntos comprender mejor sus demandas y poder ofrecerle las garantías adecuadas 
 
Clausura XXV Congreso Derecho Sanitario
 
La clausura del XXV Congreso de Derecho Sanitario, que se ha celebrado entre los días 18 y 20 de este mes en el Colegio de Médicos de Madrid, corrió  a cargo del Dr. Serafín Romero que propuso que este Congreso de la Asociación Española de Derecho Sanitario (AEDS) sea considerado “de utilidad pública por la labor realizada a través de los últimos 25 años”.
 
Por su parte, el jurista Luis Martí Mingarro, académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, y expresidente de la Unión Iberoamericana de Colegios y Agrupaciones de Abogados, destacó la importancia de la labor conjunta entre las profesiones jurídicas y sanitarias “que ha producido grandes frutos para el avance de la sociedad desde la calidad autoexigida por los profesionales de ambos ámbitos, siendo prueba de ello los Congresos de Derecho Sanitario, de la mano de Ricardo De Lorenzo”.