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Sábado, 20 Agosto 2022

La prevención excesiva del cáncer de próstata, puede crear más problemas que soluciones

20/09/2010

Destacar que una detección a tiempo se traduce en una muy alta seguridad de curación del cáncer de próstata, supone una clara inducción al cribado mediante la prueba del antígeno específico prostático (PSA). Esto puede contribuir a incrementar un grave problema de salud pública por la proporción de falsos positivos que derivan en la práctica de biopsias innecesarias, cuyo riesgo de complicaciones no es, en absoluto, despreciable

Madrid, 17 de septiembre 2010 (medicosypacientes.com)

Con relación a la noticia difundida el pasado 15 de septiembre por el Círculo de Braquiterapia Prostática (CBP), con motivo de la celebración del “Día Europeo de la Salud Prostàtica”, y que fue recogida por diversos medios de comunicación, entre ellos “Médicos y Pacientes”, el Dr. Andreu Segura, del Área de Salud Pública del Instituto de Estudios de la Salud (IES) y el Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud (UPF), ha alertado que dicha información puede confundir a los lectores en los términos en que esta se había divulgado.

Por este motivo, “Médicos y Pacientes” traslada a sus lectores el siguiente escrito remitido por el Dr. Andreu Segura:

El diagnóstico precoz del cáncer de próstata y la caja de Pandora

“Lo sustantivo de la innovación que se comenta es que la opción terapéutica provoca menos efectos adversos que las que se empleaban con anterioridad, si bien sus complicaciones siguen siendo importantes. Por otro lado al destacar que la curación del cáncer de próstata aumenta en un 90% con una detección a tiempo, supone una clara inducción al cribado mediante la prueba del antígeno específico prostático (PSA) lo que puede contribuir a incrementar el grave problema de salud pública debido a la proporción de falsos positivos que deriva en la práctica de biopsias innecesarias cuyo riesgo de complicaciones no es, en absoluto, despreciable.

Pero todavía peor es la gran cantidad de verdaderos positivos clínicamente irrelevantes que se obtienen, porque no solo conducen a biopsias sino también al tratamiento precoz ya que no sabemos distinguir entre las lesiones que permanecerán latentes toda la vida de las que evolucionaran a la enfermedad, afortunadamente una minoría.

Richard Ablin, el diseñador del test de la PSA en 1970, escribía el pasado 9 de marzo en The New York Times que “(…) la popularidad de la prueba ha conducido a un oneroso desastre de salud pública en Estados Unidos donde solo en el test de cribado se gastan más de tres mil millones de dólares anuales (…) que ha llevado a que la probabilidad de un varón americano de ser diagnosticado de cáncer de próstata a lo largo de su vida sea de un 16% ( uno de cada seis) mientras que la de morir por esa causa es del 3% (…) y que por cada cáncer que se consigue tratar precozmente, cuarenta y siete personas padecerán incontinencia urinaria y trastornos sexuales sin ningún beneficio”.

El impacto global que la prevención secundaria del cáncer de próstata ha tenido no puede considerarse satisfactorio. Como señalaba un artículo de Esserman y cols* en JAMA, mientras que se ha multiplicado el número de nuevos cánceres diagnosticados y tratados -la mayoría de ellos de baja malignidad- el número de cánceres invasivos diagnosticados y tratados no ha experimentado mucha variación, de manera que el precio por conseguir tratar adecuadamente unos pocos pacientes más ha sido una sobrecarga asistencial notable, con multitud de exploraciones y de tratamientos innecesariamente agresivos. Debe pues repensarse la prevención del cáncer de próstata”.

Andreu Segura
Area de Salud Pública del Institut d’Estudis de la Salut (IES)
Dept. Ciencies Experimentals i de la Salut (UPF)

(*) Esserman L, Shieh Y, Thompsom I. Rethinking screening for breast cancer and prostate cancer: JAMA 2009; 302: 1685-92.