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Miércoles, 17 Agosto 2022

La narcolepsia suele ser confundida con frecuencia con otros trastornos como depresión o epilepsía

02/07/2008

En España, se estima que unas 30.000 personas padecen este trastorno del sueño crónico, de base genética y difícil diagnóstico, según datos expuestos en un simposio enmarcado en la XVII Reunión Anual de la Sociedad Española del Sueño

Madrid 3 de julio 2008 (Redacción)

Alrededor de 30.000 personas en España padecen narcolepsia, un trastorno del sueño crónico, de base genética y difícil diagnóstico. Aunque puede aparecer en la infancia, la edad más frecuente de aparición es entre los 20 y los 30 años. El trastorno tarda en diagnosticarse una media de diez años por lo que los expertos buscan por un lado, informar sobre la enfermedad a médicos y población general y por otra parte, definir límites diagnósticos más precisos para que la enfermedad pueda ser tratada a tiempo y reducir así el deterioro social y laboral que afecta a los pacientes que la sufren. Así se puso de manifiesto en el simposio “¿Dónde están los límites de la narcolepsia?”, celebrado en el marco de la reciente XVII Reunión Anual de la Sociedad Española del Sueño.

El síntoma más frecuente de la narcolepsia es la somnolencia diurna incontrolable que lleva a crisis de sueño y el más típico es la pérdida repentina del tono muscular o cataplexia que suele estar provocada por emociones, lo más frecuente por la risa. Aunque la causa de la patología permanece desconocida, los descubrimientos de los últimos años han permitido que cada vez se sepa más sobre los mecanismos genéticos y ambientales que pueden desencadenarla.

El principal problema que hoy día rodea a esta patología es que sus síntomas suelen ser confundidos, con frecuencia con otros trastornos de tipo neurológico o psiquiátrico como la depresión, la hipersomnia psiquiátrica o la epilepsia e incluso en ocasiones el exceso de sueño se confunde con los efectos secundarios de los medicamentos”, tal como afirmó la doctora Francesca Canellas, coordinadora del Servicio de Psiquiatría y corresponsable del Centro de Medicina del Sueño del Hospital Universitario Son Dureta de Palma de Mallorca.

Por otra parte, los límites diagnósticos de la narcolepsia, como se puso de manifiesto en el transcurso del simposio, en algunas ocasiones son difíciles de delimitar en la práctica clínica diaria. Algunos casos son de fácil diagnóstico, pero otros requieren exploraciones complementarias muy específicas que se realizan exclusivamente en centros muy especializados y no se solicitan si no se sospecha la enfermedad.

Deterioro de la calidad de vida

Aunque se trata de una patología en realidad poco frecuente, la misma conlleva un significativo deterioro de la vida social y laboral del paciente, comparable con el que afecta a los enfermos epilépticos. Algunos estudios sobre el impacto de la enfermedad en la calidad de vida del paciente concluyen que el 30 por ciento de los afectados sufren accidentes laborales y otro 30 por ciento pierde su puesto de trabajo.

Junto a la necesidad de un diagnóstico precoz para reducir este impacto negativo de la narcolepsia en la calidad en la calidad de vida de los pacientes, los expertos insisten en que con los tratamientos terapéuticos actuales junto a algunas estrategias conductuales relacionadas con una mejor planificación del sueño es posible lograr un control adecuado de los síntomas.

“Una vida ordenada, ocho horas de sueño nocturno o realizar tres siestas preventivas al día de 15 a 30 minutos de duración son algunas de las pautas de conducta que se recomiendan a los pacientes para evitar el exceso de somnolencia diurna”, tal como se indicó en el referido simposio.