Campaña medicina rural

Martes, 29 Noviembre 2022

La mitad de jóvenes entre 16 y 18 años reconoce haberse emborrachado alguna vez, según un estudio

10/10/2012

Alrededor del 70% de los jóvenes españoles entre los 12 y los 18 años reconoce haber probado el alcohol en alguna ocasión, más de un tercio lo consume al menos una vez al mes y más del 10% una vez a la semana, según datos de un estudio “Juventud y Alcohol” que además revela que más de la mitad de jóvenes entre los 16 y 18 años se ha emborrachado al menos una vez. El 44% de los progenitores desconoce estas costumbres de sus hijos

Madrid, 11 de octubre de 2012 (medicosypacientes.com)

Alrededor del 70% de los jóvenes españoles entre los 12 y los 18 años reconoce haber probado el alcohol en alguna ocasión, más de un tercio lo consume al menos una vez al mes y más del 10% una vez a la semana, según datos de un estudio “Juventud y Alcohol” que además revela que más de la mitad de jóvenes entre los 16 y 18 años se ha emborrachado al menos una vez. El 44% de los progenitores desconoce estas costumbres de sus hijos

Tenemos que lograr que el consumo de alcohol sea responsable, y esto quiere decir que los mayores de edad consuman moderadamente, y tener una tolerancia cero ante el consumo de los menores, porque puede perjudicar a su desarrollo” afirma Pedro Núñez Morgades, especialista y uno de los encargados de presentar el estudio “Juventud y Alcohol” que revela los usos y costumbres de los menores con el alcohol.

Como en todas las situaciones sociales problemáticas, continúa el Sr. Núñez Morgades, la mejor medida preventiva es la educación; en este sentido es necesario lograr una intercomunicación mucho mayor entre escuela y padres para coordinar los mensajes hacia nuestros hijos”.

Los encargados de realizar el estudio explican que en la actualidad los jóvenes se inician en el consumo de alcohol a los 13,7 años de edad media, lo que supone más de un año antes de lo que sus padres creen y, sitúan entre las razones para hacerlo, el deseo de experimentar y  la asistencia a celebraciones o fiestas. En este sentido, la encuesta revela un importante grado de desconocimiento de los padres sobre los hábitos de sus hijos.

A pesar de que la mayoría de los jóvenes afirma estar suficientemente informado sobre los efectos y problemas asociados al consumo de alcohol, sólo uno de cada cuatro se propone dejar de beber o al menos reducir su consumo. Entre un 20 y un 30% de los adolescentes sigue admitiendo algunos mitos favorables al alcohol como que beber sólo los fines de semana no produce daños en el organismo, que sólo es malo para la salud si se consume durante muchos años seguidos o que ’no es tan malo como dicen’. Otro dato significativo que se desprende de este estudio es que más de la mitad de los progenitores que tienen hijos consumidores de alcohol les permiten beber. Respecto a la frecuencia con que hablan en casa sobre el alcohol y sus efectos, más de la mitad de los jóvenes encuestados confirma un escaso o nulo contacto con sus padres para hablar de este tema.

En cuanto a las bebidas más consumidas la cerveza es la que tiene más tirón los días laborales y los licores de alta graduación (ron, whisky, vodka…etc.) los fines de semana.

El elevado consumo de bebidas alcohólicas por los adolescentes, se atribuye, habitualmente, a múltiples factores, como la fácil disponibilidad para la obtención de bebidas, la presencia de una ‘personalidad predispuesta’ o ‘viciosa’, la pérdida de valores morales a nivel socio-familiar, la incapacidad formativa y preventiva de la escuela, etc.

Jóvenes que sí rechazan el alcohol

Por otro lado, existe un pequeño porcentaje de menores que decide no probar el alcohol. Entre los motivos que les llevan a no hacerlo, el estudio confirma que junto con la genérica respuesta que menciona la falta de interés (“nunca me ha llamado la atención”, “nunca me he planteado tomarlo”), citada en un 28,7% de los casos, el conocimiento de los problemas de salud que pueden derivarse de su consumo (la concienciación ante el problema) es el principal motivo (30,7%) que explica la no iniciación de los jóvenes en el hábito de beber alcohol, según lo declarado por los que nunca lo han probado. El tercer motivo que más destacan los chicos/as consultados a este respecto (21,9%)  tiene que ver con su aún corta edad para iniciarse en el consumo de alcohol (“soy pequeño”, “aún no tengo edad”,…).Aunque con un peso ya significativamente menor (siempre por debajo de 10%), también se mencionan otras razones, como por ejemplo el simple rechazo al sabor/gusto del alcohol y la prohibición a consumirlo por parte de los padres.

Por otro lado, entre los padres y madres consultados sobre estas motivaciones, ganan peso y significación algunas razones no prioritarias o apenas citadas por los jóvenes: como las del simple rechazo al sabor/gusto del alcohol,  la educación y buena información adquirida sobre el tema -en casa o en el colegio- o, por ejemplo, la no presencia de consumidores de alcohol en el hogar (estos dos últimos motivos son completamente obviados por los jóvenes consultados).

Vulnerabilidad neuro-psicobiológica para las adicciones

Para el doctor Casas, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona y Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitari Vall d'Hebron de Barcelona, es preciso delimitar las importantes diferencias existentes entre el consumo de alcohol y drogas y el desarrollo de un proceso ‘adictivo a estas sustancias’, patología más comúnmente conocida como alcoholismo o drogodependencia. Así, sólo una pequeña parte de los individuos que consumen alcohol (entre un 10 y un 14%) desarrollan un proceso de abuso y dependencia.

En este sentido, cada vez cobran más peso las explicaciones que proponen la existencia de una serie de ‘factores de vulnerabilidad’ a nivel del sistema nervioso central, que serían los que determinarían el inicio y mantenimiento del proceso adictivo y el desarrollo de una dependencia.

Es decir -señala el doctor Casas-, las adicciones no son un vicio, sino una enfermedad biológica que se padece. Ello permite responder a la pregunta que continuamente se están formulando los profesionales que trabajan en el campo de las drogodependencias: ‘¿Por qué solamente algunos de los individuos que prueban las drogas se convierten en adictos?’, siendo la respuesta ‘porque no es adicto el que quiere o las circunstancias le fuerzan a serlo, sino el que, por desgracia, debido a sus factores predisponentes le toca serlo’, teniendo este determinismo causal una base neuro-psico-biológica que se expresa en términos de vulnerabilidad individual”.

Según el doctor Casas “Este enfoque contribuye a cambiar la tan errónea y arraigada creencia de que las drogodependencias son un ‘vicio’”. Así, la denominada ‘Hipótesis de la Automedicación’ propone como principales factores predisponentes para el desarrollo de alcoholismo, la presencia de trastornos psíquicos previos al inicio de la conducta adictiva. Es decir, los individuos que no controlan el consumo de bebidas alcohólicas serían, en realidad, pacientes con psicopatología que se automedican con etanol.  “Por lo tanto, la mejor estrategia preventiva para no desarrollar adicción al etanol y curativa, para revertir la dependencia, es efectuar completos estudios psicopatológicos de los pacientes que abusan o dependen del etanol y tratar el trastorno psíquico que padecen”, concluye este experto.

Puede consultar integramente el estudio  "Juventud y Alcohol" pinchando aquí