Miércoles, 14 Noviembre 2018

Congreso Asociación Mundial Rehabilitación Psicosocial

La esperanza de vida de personas con esquizofrenia es 15 años menor a la general

Las personas afectadas de esquizofrenia tienen un 20 por ciento menos de esperanza de vida que la población general, lo que significa unos 15 años menos, según se desprende de un estudio presentado durante el Congreso de la Asociación Mundial de Rehabilitación Psicosocial (WARP, por sus siglas en inglés)

Madrid 11/07/2018 medicosypacientes.com/E.P.
Las personas con trastorno mental grave presentan una mayor tasa de comorbilidad física.
Además, las personas con depresión y esquizofrenia tienen entre un 40 y un 60 por ciento de posibilidades de morir de manera prematura. Asimismo, el 60 por ciento de los fallecimientos se deben a enfermedades somáticas como el síndrome metabólico o complicaciones cardiovasculares y respiratorias, mientras que el 28 por ciento se deben a suicidios y solo el 12 por ciento a accidentes, según se desprende del estudio que ha sido realizado por expertos de la Línea de Rehabilitación Psicosocial (LRHP) de las Hermanas Hospitalarias.
 
Por otro lado, "las personas con trastorno mental grave (TMG) presentan una mayor tasa de comorbilidad física y mayor incidencia de mortalidad por trastornos físicos que la población general debido tanto a hábitos deficitarios de salud como a los efectos secundarios de los tratamientos farmacológicos", añade Ana Belén Guisado, directora del Centro de Día Arturo Soria y EASC Charmartin y Salamanca de Hermanas Hospitalarias.
 
Uno de los posibles motivos es que esta población tiene un acceso más limitado a la atención sanitaria y tienen menos posibilidad de prevención, dándose casos en los que, añade la experta, "acuden al médico por un problema físico, pero acaban siendo atendidos en psiquiatría porque la enfermedad mental solapa los síntomas".
 
Por otro lado, el estudio muestra que los pacientes con esquizofrenia tienen, en general, hábitos alimenticios menos saludables que la media de la población general, fuman más y mantienen un estilo de vida sedentario, condicionado muchas veces de manera errónea por el propio trastorno mental o el estigma que esta supone.
 
"Consumen menos pescado que la media recomendada, comen más deprisa debido a la impulsividad y toman mayores cantidades de grasas y refrescos azucarados de cola", destaca Iratxe Casañas, diplomada universitaria en enfermería del Hospital Beata María Ana.
 
Una mala alimentación y hábitos de vida poco saludables conllevan un incremento del riesgo de síndrome metabólico, es decir, los factores de riesgo que pueden conducir a cardiopatía isquémica, diabetes y enfermedades por sobrepeso.
 
Con el objetivo de hacer frente a esta situación, responsables de la Línea de Rehabilitación Psicosocial (LRHP) de las Hermanas Hospitalarias han llevado a cabo un proyecto piloto de manera conjunta con Centros de Madrid Salud Comunitaria.
 
La iniciativa, que consistió en un taller dirigido a mejorar los hábitos alimenticios y la actividad física de un grupo de personas con trastorno mental grave, tuvo como resultado que el 80 por ciento de los participantes redujeran sus niveles de colesterol y más de la mitad (56%) mejorara sus niveles de tensión arterial.
 
El programa a ayudado al empoderamiento de los usuarios, "para que puedan tomar de manera consciente sus propias decisiones, y modificar hábitos en la prevención y cuidado de la salud en las mejores condiciones de autonomía", señala el doctor Darío Ochoa, médico de Salud Pública del Centro Madrid Salud Comunitaria Puente de Vallecas.
 
No obstante, de cara al futuro tanto los médicos de Atención primaria como los expertos de la rehabilitación psicosocial coinciden, sin embargo, en que es necesario que exista una mayor coordinación entre ambos niveles.
 
Como explica la psicóloga de la LRHP de Hermanas Hospitalarias, Ainara Arroyo, un ejemplo de esta necesidad de coordinación es el hecho de que "los pacientes con TMG están excluidos de los programas de control de tabaquismo y peso".