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Martes, 9 Agosto 2022

La corrección sistemática a los mayores con deterioro cognitivo puede ser contraproducente

29/01/2010

Una nueva ‘técnica de validación’ pone de manifiesto que es más ventajoso "captar la desorientación de la persona mayor y redirigir la conversación, sin negar de forma tajante lo que expone". Para los estadios más avanzados de la enfermedad, conviene tocar a la persona mayor antes de hablarle y hacerlo enfrente de él y mirándole a los ojos

Bilbao, 29 de enero 2010 (medicosypacientes.com)

Con motivo de la conferencia titulada ‘La comunicación con la persona mayor dependiente’, Ainara Castaños, neuropsicóloga del grupo sociosanitario Igurco, ha señalado la importancia de que los cuidadores no profesionales se formen en los aspectos esenciales del deterioro cognitivo que sufre un gran porcentaje de las personas mayores. Además, ha subrayado la necesidad de que dichos cuidadores adquieran los conocimientos esenciales para afrontar con éxito, a través de técnicas y estrategias específicas, este problema en la relación paciente-cuidador, evitando problemas de conducta que pueden surgir por la incomunicación.

Persona mayor-profesional

“De otro modo”, asegura “no sólo se va a mejorar la calidad de vida del mayor, sino que el propio cuidador va a manejar de un modo más satisfactorio el estrés diario al que se tiene que enfrentar, evitando así la aparición de problemas de salud, tales como el conocido como síndrome del cuidador”.

Estrategias para una mejor comunicación

En el deterioro cognitivo, la persona mayor va perdiendo la facultad para expresarse y recibir estímulos comunicativos. Por ello, es conveniente que el cuidador adapte su expresión comunicativa al estado en el que se encuentra el mayor.

“En las primeras fases todavía se mantiene la comunicación verbal. A medida que el deterioro cognitivo avanza y se hace más acusado, la comunicación verbal va desapareciendo y se hace necesaria la comunicación no verbal”, explica Ainara Castaños.

Así, en los primeros estadios del deterioro, “es aconsejable emplear palabras sencillas y frases cortas. También es importante tener en cuenta que no sólo hay que valorar el qué se dice, sino el cómo se dice, ya que la forma de decir las cosas influye notablemente tanto en la adecuada transmisión de los mensajes como en su aceptación por parte del receptor de los mismos”.

A medida que el deterioro cognitivo avanza, “el cuidador debe poner más cuidado en captar el lenguaje corporal y las emociones del mayor”, y, del mismo modo, hacer más hincapié en el “uso de este lenguaje corporal y emocional” cuando se comunique con el mayor, ya que, “va a permitir darse cuenta de cuál es el estado de ánimo del mayor”. “Además”, apunta, “conviene transmitir mensajes objetivos”.

En las últimas fases de las demencias –en las que el deterioro cognitivo es muy severo -, “la desconexión es muy grande, pero, sin embargo, no hay ruptura”. En este punto de la relación cuidador-paciente, cobra especial relevancia la mirada y el contacto físico. “Es importante que el cuidador toque a la persona antes de iniciar la conversación, le hable de frente y le mire a los ojos mientras habla, ya que en estos estadios de la enfermedad, los mayores con deterioro cognitivo pierden gran parte de su visión periférica. De no hacerlo de este modo, es difícil que centren la atención en nosotros”.

Distinguir entre la enfermedad y la persona

Castaños también ha indicado que es importante que los cuidadores estén correctamente informados sobre la enfermedad. “En las personas mayores, el deterioro cognitivo es, desgraciadamente, una realidad muy presente; por ello, el cuidador debe conocer los signos y síntomas que traslucen la existencia de este problema”.

“El cuidador ha de distinguir en su relación entre la enfermedad y la persona, entendiendo que muchos de los comportamientos del mayor son fruto de la patología, no de la personalidad del mayor. A partir de ahí, ha de saber qué técnicas y estrategias se pueden poner en marcha para que la comunicación y, por tanto, la relación entre el mayor dependiente y el cuidador, sea lo mejor posible en cada momento”, expone.

El cuidador, cuando pasan estas cosas, “debería intentar no obrar según sus impulsos; debe observar el origen –ver la causa de ese problema-, reflexionar sobre ello y decidir cuál es el comportamiento más adecuado en cada caso”.

De otro modo, estas situaciones conflictivas dan como resultado la existencia de un “estrés diario que condiciona los pensamientos, que, a su vez, condicionan en parte los sentimientos y, por ende, la conducta final que el cuidador expresa con el mayor con deterioro cognitivo”.

Técnica de validación

La neuropsicóloga de Igurco también manifiesta que en el deterioro cognitivo, se produce “una cada vez mayor desorientación y afectación de la memoria en el mayor dependiente, mezclando pasado y presente”.

Ainara Castaños alude, asimismo, a que cuando un mayor dependiente sufre episodios de desorientación espacial y temporal muy frecuentes, “lo que se solía hacer es orientar al mayor hacia nuestra realidad espacio-temporal. Esto, en gran cantidad de ocasiones provoca un cierto malestar en el mayor al sentirse continuamente corregido, y se produce un choque emocional que no siempre es positivo”.

Por ello, “actualmente se opta por poner en marcha la llamada ‘técnica de validación’, que aboga, primero, por mantener un comportamiento de vigilancia activo, para captar el sentimiento con el que habla el mayor. Una vez interpretada la situación por el cuidador, éste debe esforzarse por redirigir la conversación, sin negar de forma tajante lo que expone”. De este modo, al redirigir la conversación, “se da un rodeo argumentativo a través de otros conceptos en el que se le presenta la realidad tal cual es pero sin negar sus expresiones directamente. Por esto, precisamente, se llama técnica de validación”, concluye.

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