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Martes, 16 Agosto 2022

Juan Ramón Lucas: “Como ciudadano, me asombra y me indigna que se recorte en sanidad”

19/10/2012

El periodista Juan Ramón Lucas, que conducirá el acto de entrega de los Premios del IV Certamen Iberoamericano de las Artes de la Fundación para la Protección Social de la OMC, ha hablado, en una entrevista para Médicos y Pacientes, de su compromiso con las causas sociales, de su apuesta por la cultura y también de la realidad sanitaria. Después de cuatro meses de su salida de RNE, dice que echa de menos la radio, pero que prefiere pasar el duelo y mirar hacia adelante y ahora centra sus expectativas de futuro en la televisión, mientras sigue activo en el mundo de la comunicación a través de Twitter, red social donde cuenta con más de 105.000 seguidores

Madrid, 18 de octubre de 2012 (medicosypacientes.com)

El periodista Juan Ramón Lucas, que conducirá el acto de entrega de los Premios del IV Certamen Iberoamericano de las Artes de la Fundación para la Protección Social de la OMC, ha hablado, en una entrevista para Médicos y Pacientes, de su compromiso con las causas sociales, de su apuesta por la cultura y también de la realidad sanitaria. Después de cuatro meses de su salida de RNE, dice que echa de menos la radio, pero que prefiere pasar el duelo y mirar hacia adelante y ahora centra sus expectativas de futuro en la televisión, mientras sigue activo en el mundo de la comunicación a través de Twitter, red social donde cuenta con más de 105.000 seguidores.

P. - Has aceptado colaborar desinteresadamente en la entrega de estos premios de la Fundación de Protección Social de la OMC. ¿Forma parte de tu compromiso con las causas sociales?

R.-  Yo siempre voy a estar comprometido con causas sociales porque, cuando hay una causa que yo creo merece atención, no diré justa porque casi todas las que buscan mejorar la calidad de vida de la gente son justas, también otras como las causas contra marginaciones…, yo siempre estoy porque creo que, cuando alguien tiene cierta notoriedad pública, que es un privilegio de pocos,  está obligado a comprometerse con ese tipo de cosas en las que cree y que necesiten de conciencia social.

¿De qué me sirve a mí ser conocido?, pues para hacer un trabajo que me gusta y que la gente me siga y poco más. Hay algunos que disfrutan de esto como elemento de poder. Yo, no. Siendo consciente de que lo que haga o diga puede ser importante para mucha gente y puede tener influencia, prefiero utilizar esa influencia para hacer pensar a la gente sobre cosas que creo que tiene que pensar. Y ese es el sentido que tiene mi compromiso social.

P.- Vives muy de cerca la realidad de la sanidad a través de la Fundación Sandra Ibarra en su lucha contra el cáncer, ¿cómo crees que está afectando a los pacientes la situación de de crisis?

R.- Como cualquier ciudadano con conciencia social, lo estoy viviendo muy preocupado. Como ciudadano, me asombra y me indigna que se recorte en Sanidad. Y, que además de recortar nos digan que no va a afectar a la atención sanitaria cuando vemos que está afectando y que además se está dejando a sectores de población sin la asistencia sanitaria adecuada. Porque, por ejemplo,  los inmigrantes, por mucho que nos digan que puedan entrar en Urgencias, se les está dejando sin la atención que tenían hasta ahora. Aunque sean ilegales, no podemos culpabilizarles por no tener papales en regla. Aunque no es este exactamente el razonamiento, no podemos decir: tú eres culpable y ahora no te curamos. Me parece inquietante que los recortes vayan por ahí.

Yo estoy preocupado y los médicos deben de estarlo mucho más. Creo que los médicos pierden con esto posición social y también profesional. El médico es un profesional que ahora tiene que administrar miseria, cuando tendría que administrar vida y salud. La mayoría de los  médicos, por lo menos los que yo conozco, están en esto porque quieren ejercer la medicina para contribuir a la salud individual y social. Ahora, el médico cada vez tiene menos dinero, menos tiempo, menos capacidad para ejercer su profesión.

El médico tiene que ocuparse de curar. No tiene que preocuparse de gestionar nada más que curar. Y si alguien quiere gestionar algo pues que se dedique a la gestión voluntariamente. Me imagino al médico, cuando se levanta por la mañana y piensa en qué debe hacer para tratar adecuadamente a los pacientes, cómo va a escucharles, cómo va a atenderles si no tiene tiempo, o si le recortan el sueldo, o si profesionalmente le tratan cada vez peor… Eso debe ser incómodo y frustrante.

P.- Hablemos de humanidades que son el objetivo de los premios de la Fundación. En RNE apostabas claramente por la cultura, por la música ¿Por qué esas frases literarias con las que abrías el tramo de las 9?

R.- Lo hacía porque una frase te sitúa en un contexto. Es decir, si tú encuentras el texto adecuado para expresar un ánimo, no necesitas decir muchas más cosas.  Y lo digo, no solamente pensando en quien dice una cosa y quiere expresarse, sino en quien tiene que contar el día y de repente recuerda o encuentra una frase que encaja con ese día o con el personaje que vas a contar y entonces estableces un guiño cómplice con el público que, al mismo tiempo le obliga a pensar. Esa es la razón.

P.- La entrevista de actualidad del día, la introducías con la música que elegía el entrevistado, ¿Cuál es la génesis de esta iniciativa?  

R.- Pues, porque  la música define muy bien a una persona. Cuando a una persona propone determinada música, define algo de sí misma que, tal vez,  no definirían en otras circunstancias Es decir, si un ministro de Economía pide flamenco o si un ministro de Justicia pide un rock duro, están diciendo algo de su personalidad que no es tan lineal. Cuando una ministra pide una determinada canción que no conoce, pero que el día anterior se la sugirió su hijo, pues se percibe que esa persona tiene una relación especial con su hijo, no sé si de dependencia, pero que sé que se escuchan mutuamente. O el que dice que esta canción le recuerda a historias cuando era adolescente, o a su mujer…siempre te definen. Un científico que pide música clásica sorprende menos.

Como anécdota, Mediterráneo fue la canción que más nos pidieron.

P.- En RNE, como radio pública, siempre mantuviste una equidistancia como presentador con las opiniones personales. Solo te pronunciaste en dos cosas, el fútbol y el flamenco ¿Por qué?  

R.- En cualquier actividad pública, hay dos cosas en las que no me he moderado: el futbol -soy del Atlético de Madrid- y el flamenco. Con lo del Atlético de Madrid, creo que no hago daño a nadie. Es un territorio que incluso te acerca a la gente.

Y, con el flamenco, porque me gusta, porque me apasiona. Yo no puedo renunciar a la pasión ni si quiera en mi expresión pública y es una de mis pasiones. El flamenco tiene muchos elementos de nuestra raíz, de nuestra historia, de nuestra forma de ser, desde el dolor a la alegría extrema, cuenta la historia, psicológicamente define muy bien no solo al mundo gitano sino a nosotros como españoles. Me gusta, me llega… siempre he defendido el flamenco y los espectadores y los oyentes  saben que me apasiona.

R.- Hablemos de temas profesionales. Cuatro meses desde que saliste de RNE después de 5 años presentando el magazine matinal ¿la echas de menos?

R.- Echo de menos la radio. Cuando llevas muchos años en este oficio sabes que hay ciclos y que casi nunca estás mucho tiempo en el mismo sitio.  Pero esta vez yo pensaba que podía seguir y, aunque procuro mirar al futuro, me cuesta mucho porque te encuentras todos los días a gente que te dice: te echamos de menos. Y les digo: yo, a vosotros, también. Para mí, ha sido doloroso, pero ahora prefiero pasar el duelo, mirar hacia delante y centrarme en proyectos nuevos.

P.- Tú cogiste las mañanas de RNE con 600.000 oyentes y las dejaste con 1.490.000. Cuando algo funciona ¿cómo ves que los nuevos dirigentes de RTVE no asuman esta evidencia y  hagan cambios?

R.- En esto, digo lo que ya he dicho, que me sorprendió; que creía que no iba a suceder en esta ocasión pero ha sucedido. Tendrán sus razones, pero la verdad es que prefiero no entrar en ellas y mirar hacia adelante.

P.- Has estado en todas las grandes cadenas de radio, menos en la Cope, y todas las grandes cadenas de televisión. Si tuvieses que elegir medio ¿Con qué te quedarías?

R.- Con la radio porque es un medio que te permite dialogar con los oyentes, igual que las redes sociales. La radio es un medio de comunicación en varias direcciones: con la noticia, con el oyente, con los comentaristas de la noticia…. Además, la radio es un medio muchísimo más cercano, incluso más cercano que Internet aunque no sea tan rápido, porque te estás escuchando, porque estás sintiendo a la gente. La gente que te conoce por la televisión pero se conecta contigo, o se enamora de ti, o  establece un vínculo afectivo, por lo menos mucho más intenso, con la radio.  A mí, es lo que me ha pasado. La gente me conoce porque me ha visto en la tele pero me tiene cariño porque me escuchaba en la radio, porque comparte su vida todos los días con la radio.

P.- Tu trabajo en la radio tenía un plus de renuncia  personal al tener que levantarte a las 3 de la madrugada y acostarte a las 9 de la noche ¿Cómo lo compatibilizabas?

R.- Eso es lo más duro pero está amplísimamente compensado por todo lo que te aportan los oyentes. Yo me levantaba todas las mañanas pensando lo mismo que pensaría cualquiera que se ponga un despertador a las tres de la mañana pero luego decía ¡y lo bien que me lo voy a pasar!. Y me lo pasaba bien. En lo personal tienes que tener alguien al lado que lo comprenda, que sea paciente y que no te diga: estoy hasta el gorro de esto,  que tampoco es fácil. Pero, si tienes la  suerte de poder trabajar en lo que te gusta, de poder hablar y comunicarte con los oyentes, saber que haces sentir y que eres parte de su vida y que eso también cura. Y, si a tu lado, tienes una persona con la que compartes tu vida y entiende eso, es perfecto.

P.- Parece que los magazines matinales de radio eran cosa exclusiva de hombres, hasta que este año ha llegado Pepa Bueno y Gemma Nierga a la SER ¿algo está cambiando?

R.- El hecho de que hasta ahora solo haya habido hombres no sé a qué responde, pero me parece que algo estamos haciendo mal porque en medios de comunicación en general, hay muchas más mujeres en la base que en puestos de responsabilidad.

Creo que la gente que está haciendo magacines por las mañanas en la radio es gente muy solvente. Dirigir un magazine es una cosa compleja y lo que hay que hacer en poner a  alguien que tenga esa capacidad, independientemente de si es hombre o mujer. No sé si sería capaz de establecer cuotas. Lo que ha pasado en la SER, que es lo que pasa en Europa, es que hay un bloque informativo que lo hace una persona y un bloque magazine que lo hace otra. Tal vez, esa sea la tendencia en el futuro.

En general, en esta profesión, hay muy pocas mujeres con responsabilidad en Dirección y en gestión, no conozco a ninguna y la proporción de mujeres periodistas en la base no se corresponde en absoluto con los puestos de responsabilidad a los que acceden. Algo está fallando.  Soy partidario de que haya cuotas en empresas porque es una forma de obligar y dar oportunidades. Seguramente habría que hacer algo así en los medios de comunicación.

Yo, en RNE tenía dos subdirectores -un hombre y una mujer- y la mayoría del equipo de redacción eran mujeres. 

P.- Aunque ahora no estás en radio, sigues muy activo en Twitter, donde tienes más de 105.000 seguidores ¿Cómo ves el papel que ejerce esta red social e Internet, en general, en el sector de los medios?

R.- Sí, es verdad que soy muy activo, a pesar de que entré muy escéptico en esto. Incluso, al principio, pensaba  que Twitter era un mundo pero que el mundo real está fuera. Después de casi dos años, me he dado cuenta que el  mundo real también está ahí. Y un periodista tiene que estar ahí y ser activo para que recibas información en sentido contrario.

Yo creo que lo importante de las redes sociales y de Twitter en particular, es que no solamente tú expresas lo que quieres, sino que la gente habla contigo con absoluta libertad y cuando se hace crítica, es una crítica en torno a la cual puedes establecer un diálogo. En Twitter, hay mucha gente con espíritu crítico que te sirve para aprender. Y estableces un dialogo con los tuiteros que a ti te enriquece. Y, al final, acaba enriqueciéndonos a todos.

Me parece muy positivo para un comunicador y, para alguien que se dedique a la profesión periodística, como fuente de información pero sobre todo como fuente para conocer el pulso, el ánimo de la gente a quien te diriges.

P.- Después de un tiempo de desconexión, ¿En qué proyectos estás trabajando?

R.- Ahora, mis expectativas están en la televisión. Estoy trabajando en varios programas, en distintos frentes. Pero prefiero no hablar de ello hasta que no salga alguno porque no sería elegante por mi parte anunciar algo antes de que lo pueda hacer alguno de los  medios para los que estoy preparando proyectos.

P.-¿Qué perspectivas ves para jóvenes que han terminado la carrera y no tienen trabajo o para expertos profesionales que se ven abocados a un ERE?

R.- Se habla mucho de la construcción pero en el mundo de los medios, estamos igual o peor porque aquí no hay alternativas. Se van a la calle muchos periodistas que tienen mucho conocimiento del oficio y que lo van a tener muy complicado y más del 50% de los periodistas están en el paro, algo tremendo.

El problema es que los medios se financian con publicidad y, si no hay publicidad porque se recortan los gastos en las empresas, va cayendo todo. Menos publicidad, menos ingresos, menos capacidad de trabajo y hay que echar gente a la calle. Ese es el proceso.

P.- Hay medios que hacen expedientes de regulación de empleo en previsión de pérdidas ¿Cómo lo valoras?.

R. Eso nos lleva a otra reflexión y me pregunto ¿en qué medida se está aprovechando esta situación para hacer regulaciones de empleo que no tienen nada que ver con la crisis sino con la ambición y las cuentas de resultados?. Que la gente de abajo pague como estamos pagando los excesos de los de arriba y que en empresas concretas recaiga la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y se envíen a familias completas a la calle porque se quiere mejorar la cuenta de resultados, eso me parece inmoral.

Tal vez haya casos de estos, yo creo que en general, lo que ocurre es que recorta la publicidad y eso afecta a las cuentas de resultados. Otra cuestión es que el sector de la comunicación es algo más que la manufactura de otra cosa. Es un poder de contrapeso de otros poderes. Entonces esta crisis afecta también a la capacidad de información de la gente, y por tanto a la libertad de la gente y, por tanto, al propio sistema democrático en lo que tiene mejor  que es la capacidad de información libre. Y, si caen medios de comunicación, se pierde capacidad de información libre.

P.-Has hablado de publicidad. El Código de los periodistas entiende que es éticamente incompatible el ejercicio simultáneo de la profesión periodística y publicitaria. Tú, como un referente del periodismo ¿Por qué has aceptado en alguna ocasión hacer publicidad?

R.- Me han criticado mucho en Twitter por un anuncio que he hecho, sobre todo, por el contenido que es de seguridad y alarmas. Cuando anuncié gafas no hubo problemas.

A mí no me parece mal que un periodista haga publicidad, siempre que no modifique su actitud, en general, hacia las cosas que cuenta y, en particular, hacia la empresa que anuncia. Yo no tendría ningún problema en criticar cualquier cosa de las dos empresas para las que he hecho publicidad, y a partir de ahí, si alguien puede pensar que no es éticamente aceptable, de acuerdo, es su punto de vista. Yo no tengo un problema de conciencia porque sigo siendo el mismo y haciendo las mismas cosas y, en ese sentido, tengo la conciencia tranquila y volvería a hacer publicidad.

No me produce desasosiego, siempre que sea una publicidad con la que yo esté de acuerdo. No haría publicidad, por ejemplo, de esas empresas que captan gente que necesita dinero para prestárselo y luego terminan quitándoles su casa.

Ahora, para trabajar en cualquier televisión, tienes que llevar tu programa patrocinado. Y  yo he hecho publicidad, pero en un contexto de publicidad. El otro día vi, en una cadena de televisión, al presentador de deportes y a la presentadora del tiempo que, inmediatamente después de su información, vendían un producto y eso me chirrió. Yo eso creo que no lo haría.