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Viernes, 19 Agosto 2022

Juan José Rodríguez Sendín: "Primaria es uno de los grandes temas que espero que quien gane las elecciones decida tratar en profundidad"

20/10/2011

El presidente de la OMC, el doctor Rodríguez Sendín, explica en una entrevista concedida a la Revista "Dinero y Salud" que se siente "enamorado de su profesión", al tiempo que defiende a capa y espada los valores que la gobiernan. No teme pronunciarse en temas tan polémicos como la sedación terminal, la eutanasia y la objeción de conciencia. Además, demuestra que tiene claro qué es ser un buen médico, defiende la prescripción por principio activo y rechaza frontalmente el copago

-¿Qué significa ser médico para usted?

Descripción de la imagen

Dr. Rodríguez Sendín (foto: Jesús
Umbría."Dinero y Salud").

-Es con lo que me divierto y lo que me ocupa todo el día. Es una profesión que sirve para curar de vez en cuando, en otras ocasiones para aliviar, pero sobre todo sirve para acompañar y entender al otro, incluso cuando uno no está de acuerdo. También sabemos que muchas cosas se pueden prevenir en salud, por lo que el médico debe intervenir para dar, en la medida de lo posible, más calidad de vida a sus pacientes o, por lo menos, para evitar que enfermen antes de tiempo. Desde una perspectiva muy amplia, el médico podría dar soluciones a todo lo que plantea el ser humano. Estoy enamorado de mi profesión y procuro que mi mujer no se ponga celosa, cosa que tengo fácil porque ella también es médico.

-Todo es salud

-Sí. Sin embargo, vivimos en una sociedad que quiere bienestar a cualquier precio. No quiere displacer o disconfort, que no son enfermedad. No obstante, si el médico quiere extender sus tentáculos hacia todo aquello que genere sufrimiento… La salud es la gran preocupación de los seres humanos. Se ha convertido en un bien de consumo, pero no todo vale. Si yo despilfarro, le estoy quitando a otro. Hoy y siempre, lo que ocurre es que ahora somos más conscientes. Hay gastos superfluos y se puede hacer lo mismo con menos.

-En este contexto, ¿qué debe hacer el médico?

-Nuestro nuevo Código Deontológico renueva los valores de la profesión. Si quiere, el médico puede introducir racionalidad. Y debe volver a colocar en el centro al ser humano. Lo que ocurre es que venimos de unas décadas en las que hemos intentado aparentar que tenemos soluciones para todo, en la que nos hemos centrado en las máquinas, que están muy bien, pero no son infalibles.

- Porque, finalmente, llega la muerte.

-El miedo a la muerte mueve montañas. Debemos entenderlo y ofrecer respuestas a la carta. Hemos vivido unos años en los que la muerte parecía casi evitable, años en los que el médico se ha alejado de ese miedo humano que no sale en la tele, porque en la tele salen los milagros. Pero cada vez hay más ancianos que quieren saber qué cuidados tendrán cuando vayan a morir. Debemos volver a centrarnos en ese acompañamiento.

- Hay quien mezcla cuidados paliativos y eutanasia.

-Me parece una locura. La eutanasia no tiene absolutamente nada que ver con los
cuidados paliativos ni con la sedación terminal. La eutanasia no tiene nada que ver con las buenas prácticas. Lo que no puede ser es que con todo lo que sabemos, con las técnicas de las que disponemos, no nos acerquemos a la cabecera del moribundo para ver qué necesita. Tenemos herramientas: podemos quitar el dolor y rebajar la ansiedad. Y esto, precisamente, disminuirá las peticiones de eutanasia. El instrumento no es peligroso, lo peligroso es la intencionalidad. El cuchillo mata y parte el pan. Pero con esta historia, muchos pacientes se mueren con dolor, ahogados y angustiados cuando podría haberse evitado. Es éticamente obligatorio evitarlo, respecto al paciente y respecto a su familia. Las buenas prácticas no se objetan. Estoy absoluta y radicalmente en contra de la eutanasia –y esto es una opinión personal–, pero soy un defensor a ultranza de atender al moribundo con todas las herramientas disponibles. Si un médico no sabe, no quiere o no se atreve a sedarlo, que avise a otro.

- Ser médico implica una vocación de servicio que el contexto laboral no facilita.

-La respuesta es muy compleja. Algunos son médicos y otros son licenciados en Medicina. Algunos tienen una profesión y otros un trabajo. Los primeros, independientemente de que sean debidamente gratificados o no, tienen un comportamiento acorde con la esencia de esta profesión. Pasa en todas las profesiones: unos tienen tiempo para todo y otros no, unos trabajan mucho y otros poco. Me lo imponga quien me lo imponga, no puedo tratar igual a todo el mundo ni en todas las situaciones. En las consultas, el médico sigue teniendo su cuota de poder. Es posible tratar los casos excepcionales a la carta. No se trata de minutos, se trata de mirar a la cara al paciente y decirle que estás ahí si te necesita. Es tener el teléfono abierto. Eso siempre ha existido y siempre existirá.

- Entonces, ¿dónde está el problema?

-En un sistema que no reconoce las diferencias. No existe ninguna propuesta seria para introducir cambios tanto en el sistema retributivo como en el sistema de ejercicio profesional. Estamos prácticamente todos de acuerdo, pero no se crea el clima ni se crean las condiciones para animar ese mayor compromiso profesional.

- ¿Por qué?

-El poder político no quiere que se produzca una nueva descentralización, que ahora tendría que llegar a los médicos, a los centros, a los ayuntamientos. Partiendo de la base de que el acceso a la sanidad es universal, creo que los profesionales que gestionen mejor sus recursos y los adapten mejor a su entorno inmediato deben tener un reconocimiento. Parte de la retribución hay que ganársela mes a mes. Se debe evaluar científicamente lo que es evaluable científicamente, pero existen factores de otro tipo, cualitativos y subjetivos, que también se deben valorar. Si los ciudadanos eligen a un médico, por algo será.

- Esto me recuerda a Atención Primaria...

- Primaria es como el paño de lágrimas. ¡Se ha dicho tanto y se ha hecho tan poco! Debe ser la entrada y la salida del sistema y lleva mucho tiempo gritando para introducir cambios de máxima racionalidad. La Primaria española podría cambiar mucho la situación, entre otras cosas porque es excelente. Pero puede ocurrir que mucha gente se nos esté deshinchando porque los cambios nunca llegan. Sería indignante que en estas próximas elecciones alguien volviese a hablar de primaria sin proponer nada nuevo. Tenemos una Primaria burocratizada, mal distribuida. Sin embargo, podría hacer pruebas complementarias, ocuparse de los enfermos crónicos, controlar las residencias de ancianos e incluso disponer de camas para quienes no precisen exactamente un ingreso hospitalario… Pero todo esto necesita recursos, reconocimiento y una evaluación en función de la calidad. Primaria es uno de los temas que espero que quien gane las elecciones decida estudiar en profundidad.

- La sostenibilidad del SNS está en boca de todos. ¿Qué va a pasar?

-Nuestra sanidad está entre las primeras del mundo, pero el gasto sanitario está muy por debajo del de las primeras potencias económicas. Nuestro error ha sido presupuestar por debajo de lo que íbamos a gastar. Eso es lo que hacen las 17 comunidades autónomas: déficit sistemático, un disparate. Pese a todo, nuestra sanidad es barata. Moraleja: hay que ser tonto para desmontar algo que funciona incluso así. Tenemos que poner el contador a cero y financiar la sanidad que queremos con la inversión que necesita. Saquemos un punto del PIB. ¿Cómo? Eso ya no es cosa nuestra. Hay quien dice que debe pagar quien más necesita. No estoy de acuerdo. En esas condiciones, no estaría dispuesto a tratar igual al rico que al pobre.

-¿Funcionaría el copago?

- No hay ningún sistema en el mundo que haya demostrado que es mejor cobrar al que más necesita. Quienes tienen copago, gastan mucho más y no tienen mejor sanidad. Como dice mi querida compañera Ana Pastor, quien plantea el copago no sabe de qué está hablando. Probablemente, el que más enfermedades tenga sea el más pobre. Es discriminatorio. Además, en nuestro sistema, el que quiere y puede, paga la sanidad privada.

- Sin embargo, habría que racionalizar el gasto…

-Al final, quienes podemos racionalizar el gasto somos los médicos desde nuestras consultas. Uno a uno, consulta a consulta.

-Es inevitable hablar del medicamento. Usted se ha pronunciado a favor del catálogo gallego y de la prescripción por principio activo contra la opinión de algunas sociedades científicas y del sector farmacéutico.

-Lo que no debería haber ocurrido nunca es que los médicos prescribamos por marca. En la facultad, estudiamos principios activos. La marca la ponen los fabricantes, que son entidades privadas. Y la marca es un elemento de confusión: distintos nombres para lo mismo y un conflicto de intereses creado por el mercado y ajeno al paciente. La libertad de prescripción, aunque no se quiera ver, siempre se ha referido a los principios activos y no a las marcas, que suponen, en todo caso, libertad de elección. ¿Qué ocurre? Que cuando solo una compañía oferta determinado principio activo, el médico prescribe por marca. Todo lo demás son cantinelas. La libertad del médico es responsable. Nuestro Código Deontológico siempre ha sido claro: no nos han dado permiso para prescribir en función de otros intereses. Puede que algunos no estén de acuerdo, pero me temo que el Tribunal Constitucional, así como los gobiernos autonómicos y el central, sí lo están.

-Se argumenta que los distintos formatos de los genéricos pueden confundir.

-Si nos centramos en la idea de que hay medicamentos buenos y malos, apaga y vámonos. Es una visión interesada. Y, si no, que se lo digan a Brasil o a India. No estamos hablando un yogur de marca frente a otro de marca blanca. Estamos hablando de medicamentos. No es una broma. Pero, curiosamente, quienes más medicamentos consumen son los mayores. Efectivamente, no se les puede cambiar a diario la apariencia de su medicación. Se debe respetar el medicamento que reciba el paciente en primer lugar. Si el farmacéutico da un genérico de una marca hoy, que lo dé también mañana. Que no lo varíe por un descuento del 10%. Hay dos soluciones: o el médico receta uno concreto dentro de los que son financiables o el farmacéutico dispensa siempre el mismo.

-¿Se toman demasiados medicamentos en España?

-Se toman muchos, pero se prescriben y se venden más. Afortunadamente, no se consumen todos. Solo hay que ver de qué manera se llenan los puntos Sigre.