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Martes, 9 Agosto 2022

Ir a la compra con el estómago vacío aumenta el riesgo de padecer obesidad

08/04/2009

Un estudio revela que ir al supermercado con más de cuatro horas de ayuno influye en la elección de los alimentos y favorece la adquisición de productos asociados a un saciado rápido de estómago, como snack, bollería, bebidas azucaradas o comida precocinada

Huelva, 8 de abril 2009 (medicosypacientes.com)

Compra

La empresa especializada en investigación sobre nutrición y dietética, NC (Nutricion Center), ha realizado recientemente un estudio para analizar la incidencia que tiene sobre la obesidad acudir a comprar con el estómago vacío.

El análisis ha sido realizado entre 5.000 mujeres de toda España, seleccionadas al azar y con edades comprendidas entre los 30 y los 65 años. Todas ellas han contestado una encuesta sobre frecuencia de consumo de alimentos y hábitos de vida y, posteriormente, han sido pesadas para medir tanto su grasa corporal como su Índice de Masa Corporal (IMC).

Los expertos de NC eligieron como universo de la muestra a las mujeres porque suelen ser ellas las encargadas de realizar la compra en el hogar. De las 5.000 encuestadas, un 71,3% asegura que acude al supermercado con el estómago vacío, bien al final de la mañana o de la tarde. El 28’7% restante, por el contrario, realiza la compra poco tiempo después de haber comido, ya sea en el desayuno, la comida principal o la merienda.

De las mujeres que acuden a comprar con el estómago vacío, un 76,9% padece obesidad, es decir, tiene un IMC superior a 30. Este porcentaje se reduce al 37,4% en el caso de las mujeres que van al supermercado habiendo comido en las 4 horas anteriores. Es decir, que la relación de obesidad entre las mujeres que compran con el estómago vacío y habiendo comido es de 2 a 1 (las primeras son dos veces más propensas a padecerla).

El estudio de NC confirma, por tanto, que ir al supermercado sin haber comido nada durante las 3 ó 4 horas anteriores suscita el llenado de la cesta de la compra muy por encima de nuestras necesidades. Además, se tiende a elegir alimentos que, visualmente, se asocian a un saciado rápido del estómago, como snack, bollería, bebidas azucaradas y comida precocinada. Esto es debido a que la glucosa en sangre disminuye a medida que el ayuno es más prolongado, lo que induce a tener apetencia por este tipo de productos.

Toda esta comida que se compra de más, aunque no sea ingerida en el momento, llega al hogar de la persona y acaba consumiéndose en los días sucesivos, tanto por la persona como por el resto de su familia. De ahí que un aspecto muy importante para disminuir la obesidad infantil sea evitar este tipo de alimentos en los hogares de familias con hijos.

El estudio concluye que acudir a al supermercado después de una comida saludable o sin el estómago vacío evita comprar por impulsos y favorece la adquisición de los alimentos que son necesarios aunque, por gustos, se opte por alguno de los antes mencionados pero no de forma masiva.