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Viernes, 19 Agosto 2022

Hay grupos de población en riesgo de no seguir una ingesta diaria adecuada de productos lácteos

28/07/2008

El Consejo General de Colegios de Médicos ha lanzado una nueva Guía dedicada a orientar sobre el consumo de productos lácteos en tres etapas fundamentales de la vida como son la lactancia, la adolescencia y el embarazo

Madrid, 28 julio 2008
Lácteos

En la dieta actual, la leche y los productos lácteos constituyen una importante fuente de energía y nutrientes. Empleados en condiciones óptimas, proporcionan el 15 por ciento de la ingesta energética necesaria de cada día.

Si bien la frecuencia media de consumo de productos lácteos en nuestra población supera las 2,5 raciones/habitante/día, existen todavía ciertos grupos de población que no hacen una adecuada ingesta diaria de ellos. Así, el riesgo de administración inadecuada de estos productos ronda el 35 por ciento entre la población infantil y juvenil; un 40 por ciento, en la población adulta, sobre todo en mujeres jóvenes y premenopáusicas; y el 60 por ciento entre los mayores de 65 años.

Precisamente, una de las finalidades de la nueva Guía de Buena Práctica Clínica en “Requerimiento de productos lácteos en situaciones especiales: lactancia, adolescencia y embarazo”, editada por la Organización Médica Colegial y el Ministerio de Sanidad, pretende hacer hincapié en el consumo de este grupo alimenticio en estos tres períodos básicos de la vida. Como ha explicado uno de sus coordinadores, el doctor Francisco Toquero, vicesecretario del Consejo General de Colegios de Médicos, “la principal aportación de esta guía no es sólo dar información, sino también hacer razonar sobre la importancia de no descuidar la ingesta de este tipo de alimentos. Su principal receptor es el facultativo de A.P., y a través de él su población que puede recibir de su médico las indicaciones correspondientes sobre estos alimentos”.

El doctor Toquero insiste en que es muy importante seguir la pirámide nutricional, “el producto lácteo es siempre recomendable y no debe faltar en ninguna dieta, ni ser sustituido por sucedáneos, en base, por ejemplo, a la moda de no engordar, porque no tienen, ni mucho menos, las características ni las cualidades de éstos”.

Además, el representante del Consejo General de Médicos alerta sobre la publicidad engañosa que se cierne sobre estos productos. “Uno de los motivos que nos ha llevado a la elaboración de esta guía ha sido, precisamente, la preocupación que desde la Organización Médica Colegial se tiene con respecto a los aspectos nutricionales y de consumo, de los que son víctimas especialmente los productos lácteos, a los que suele rodearles ciertas campañas publicitarias que garantizan su enriquecimiento con nutrientes como calcio, sustancias omega 3, etc. y con las que hay que tener cuidado porque pueden ir en detrimento de una correcta aportación nutricional básica”.

Lácteos y salud

La lactancia, el embarazo y la adolescencia, son tres de las etapas del desarrollo humano, donde el aporte de sustancias nutrientes de los productos lácteos, como el calcio, especialmente necesarias, “se están abandonando”, lamenta el vicesecretario del Consejo General de Médicos. Por ello, esta guía pretende contribuir a paliar este problema. Por ejemplo, y como figura en la misma, “se dispone de encuestas que demuestran el desconocimiento que existe, entre la población adolescente, sobre los productos lácteos y su papel sobre la salud”.

La recomendación general que se incluye en este nuevo manual sobre el consumo de productos lácteos es que se necesita entre 2 y 4 raciones al día de lácteos, dependiendo de la edad y de la situación fisiológica. Por tanto, como se indica, el consumo continuado de cantidades inferiores a las mencionadas implica la necesidad de recurrir a suplementos de calcio, lácteos o sustitutos enriquecidos en calcio y/o ingestas complementarias de conservas de pescado, frutos secos, frutas y verduras.

Finalmente, la Guía de Buena Práctica Clínica dedicada al buen consumo de productos lácteos, asocia las ventajas de la ingesta de este tipo de alimentos sobre ciertas patologías como las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis, y la obesidad, haciendo referencia a una serie de estudios sobre los efectos positivos que para la salud en general tiene el adecuado uso de la leche y sus derivados.