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Sábado, 20 Agosto 2022

Hasta el 72% de los pacientes ingresados, según el tipo de hospital, son pluripatológicos

31/10/2008

Conocer el pronóstico de estos pacientes es esencial para la eficiencia del diagnóstico y la terapia correcta a aplicar en cada caso. El internista aporta una atención global al paciente adulto, conservando una visión integral el enfermo y siendo capaz a la vez de mantenerse como referente ante enfermedades específicas

Madrid, 3 de noviembre de 2008 (Redacción)

Los pacientes pluripatológicos y de edad avanzada son especialmente frágiles y necesitan que en su asistencia se contemple la valoración integral clínica, funcional, psicoafectiva y sociofamiliar. A su vez, resulta necesario que se mantenga la continuidad asistencial y se preserve la seguridad clínica.

La envergadura de estas necesidades viene dada al identificar que la proyección de población mayor de 65 años para el 2060 en nuestro país será del 30% frente al 17% actual, llegándose hasta el 14% en mayores de 80 años respecto al 4,5% actual.

En cuanto a los pacientes pluripatológicos, constituyen entre el 23 y 72% de pacientes ingresados, según el tipo de hospital, o hasta el 5% de pacientes mayores de 65 años de la población general.

Dada la importancia de ahondar en la situación de estos pacientes, se celebra la IV Reunión del Paciente Pluripatológico y Edad Avanzada: “evaluación pronóstica. La eficiencia en la toma de decisiones”, durante los días 30 y 31 de octubre en Valencia en la que participan 200 profesionales de distintas especialidades médicas.

Como señala el Dr. Antonio Fernández Moyano, coordinador del Grupo de Trabajo de Paciente Pluripatológico y de Edad Avanzada de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), “en esta cuarta edición hemos consolidado el interés por este tipo de pacientes y el programa incluye temas muy variados como la valoración de la calidad de vida, la terapia parenteral en el domicilio, o la identificación del paciente paliativo no oncológico entre otros, con el objetivo de mejorar la formación en aspectos prácticos y avanzar en el pronóstico de estos pacientes”.

Identificación, evaluación y seguridad de los pacientes pluripatológicos

La identificación correcta de estos pacientes es el elemento clave inicial. “En el marco teórico se han conseguido establecer criterios clasificatorios que han permitido identificar con seguridad a una población de pacientes con enfermedades que el sistema sanitario no cura, recidivantes o de progresivo deterioro, que conllevan una disminución gradual de su capacidad funcional y que producen importantes repercusiones personales y sociales, pero a nivel práctico queda aún mucho camino por recorrer,” destaca este experto.

Una vez identificados, es igualmente imprescindible que se consiga realizar una valoración cuantitativa integral, que incluya las áreas clínica, funcional, psicoafectiva y sociofamiliar. En estos pacientes, se produce una progresiva reducción de la funcionalidad, con entrada final en la cascada de la dependencia predominando el valor del “cuidado” sobre el valor de la “curación”.

“La percepción del estado de salud de estas personas es lo que se denomina calidad de vida relacionada con la salud, y es uno de los indicadores sanitarios de calidad que tenemos que incorporar en nuestra actividad. Actualmente no existen estudios que nos permitan conocer con fiabilidad esta percepción, por lo que es necesario que sepamos evaluar este aspecto en nuestro entorno”, sigue explicando el doctor Fernández.

La protección de estos pacientes también resulta fundamental y en concreto la seguridad del paciente. Cada actividad del proceso de cuidado de los pacientes contiene un cierto grado de riesgo inherente; los efectos secundarios de los medicamentos, las reacciones adversas y la variabilidad biológica del ser humano hacen que en la práctica sea imposible la desaparición total de los posibles efectos adversos.

Como afirma el doctor Fernández-Moyano, “las estrategias sanitarias deben incluir medidas consideradas claves para reducir los eventos adversos que sufran los pacientes durante su asistencia sanitaria por causa directamente relacionada con los cuidados recibidos y no propiamente por su enfermedad de base”.

Papel de los internistas

Los internistas tienen en su programa de formación los elementos necesarios para atender con eficiencia y seguridad a estos pacientes.

El médico internista aporta una atención global al enfermo adulto, trabajando en equipo para ofertar a sus pacientes una atención integral, conservando una visión global del enfermo y siendo capaz a la vez de mantenerse como referente ante enfermedades específicas.

Asimismo, han sido capaces de incorporar la utilización con seguridad de nuevas tecnologías, crear nuevos sistemas de atención hospitalaria, avanzar en la utilización adecuada de recursos y en el uso racional del medicamento desde la autonomía del paciente.

A su vez, la colaboración con otras especialidades médicas resulta fundamental para la evolución de estos pacientes. Así, el doctor Fernández-Moyano comenta que “es muy importante que la atención especifica referida a estos pacientes se mantenga no sólo cuando se encuentran ingresados en los servicios de Medicina Interna, sino que debe extenderse al ingreso en otros servicios médicos o quirúrgicos y, obviamente, en Atención Primaria. El internista como especialista transversal polivalente y a la vez altamente cualificado, se encuentra en situación idónea para conseguir este objetivo”.