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Sábado, 13 Agosto 2022

Expertos advierten, en el Día Mundial de la Hipertensión, que la sal es el detonante de uno de cada tres casos de esta enfermedad

17/05/2012

La sal es la causa de uno de cada tres casos de hipertensión en España, segundo país europeo en consumo de sal con una media nueve gramos diarios frente a los cinco que recomienda la Organización Mundial de la Salud, según informa la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) con motivo del Día Mundial de la enfermedad que se celebra hoy

Madrid, 17 de mayo de 2012 (medicosypacientes.com)

La sal es la causa de uno de cada tres casos de hipertensión en España, segundo país europeo en consumo de sal con una media nueve gramos diarios frente a los cinco que recomienda la Organización Mundial de la Salud, según informa la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) con motivo del Día Mundial de la enfermedad que se celebra hoy.

Expertos aconsejan no superar los cinco gramos de sal diarios que recomienda la OMS para mantener los valores de presión arterial en niveles aceptables (140/90 Hgmm) y, en consecuencia, reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además añaden que, disminuyendo las proporciones de sodio se ayuda a combatir la hipertensión arterial, primera causa de mortalidad en el mundo.

Desde la SEH-LELHA informan que el 80% de la sal que se consume proviene de conservas y precocinados por lo que, recomiendan ser más reflexivos a la hora de hacer la cesta de la compra y analizar detenidamente el etiquetado de los productos, a fin de determinar el aporte de sodio y de grasas saturadas totales en el alimento.

“Comer sano es posible y no tiene por qué hipotecar nuestro bolsillo ni nuestro tiempo”,  explica la presidenta de la SEH-LELHA, la doctora Nieves Martell, quién alerta del peligro de la ingesta descontrolada de los platos precocinados y otros alimentos ricos en grasas saturadas, sodio y ácidos grasos trans, abuso de fritos, conservas y guisos demasiados calóricos y, recomienda frente a su consumo aumentar el de alimentos frescos.

Entre los alimentos que más sal contienen, “los embutidos, el pan, los lácteos y derivados y sobre todo los platos preparados son los que más sal aportan a nuestra dieta y de hecho, se ha demostrado que aproximadamente entre el 70 y el 75 por ciento del sodio consumido procede de alimentos procesados e ingeridos fuera del hogar, lo que se conoce como ‘sal oculta’,  ya que desconocemos cuánta  tomamos en cada comida”, aclara la doctora Martell.

No obstante matizan desde la Sociedad Española de Hipertensión, la cesta de la compra no es la única responsable del incremento de la hipertensión en España. El 20% de sal restante que consumen los españoles procede del salero y cerca del 8%, del sodio natural de los alimentos y medicamentos.

Contra la hipertensión, moderación

En el marco de las celebraciones por el Día Mundial de la Hipertensión, la SEH-LELHA y el Club del Hipertenso pusieron en marcha un taller sobre alimentación y hábitos saludables a fin de comprender mejor la composición de los alimentos y qué aspectos debemos tener en cuenta a la hora de comprar.

La charla, impartida por la doctora Lola Ruiz y dirigida a padres y niños, tenía por objeto concienciar a los “más pequeños” de la casa sobre lo importante que es el consumo de frutas y verduras frente a la comida rápida. También se dieron pautas y consejos para organizar la cesta de la compra y cocinar platos sabrosos y saludables que permitan mantener el equilibrio nutricional.

En el caso de la sal, la doctora recomienda disminuir poco a poco su consumo de tal forma que el paladar se vaya acostumbrando y la cantidad diaria no supere los 1,5 gr. al día (el equivalente a un dedal). Como alternativa, propone recurrir a zumo de limón, pimienta u otras especias para potenciar el sabor de las comidas. Otra buena manera de acostumbrase a tomar alimentos bajos en sal es dejar de utilizar ésta una vez que el alimento está en el plato y no antes y, en última instancia, retirar el salero de la mesa. “De esta forma conseguirá que las papilas gustativas se estimulen rápidamente al contacto directo con la sal y así no notará que la comida esta cocinada sin ella”, aclaró la doctora Ruiz.