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Martes, 9 Agosto 2022

España será el país de la UE con mayor proporción de jubilados y menos personas en edad de trabajar dentro de 40 años

11/03/2010

Es importante preparase para esta etapa de la vida en la que aumenta el riesgo de padecer enfermedades, por lo que se hace necesario adaptarse para saber afrontar los cambios que se originan

Bilbao, 12 de marzo 2010 (medicosypacientes.com)

La actualidad ha puesto la palabra jubilación en boca de todos y para muchos, hablar de retiro, genera incertidumbre. “Pero lo cierto es que el ser humano está preparado para afrontar la jubilación al igual que la adolescencia, la incorporación laboral, vivir en pareja, etc. Se trata de un proceso prolongado en el tiempo que supone un ajuste psicológico para el individuo. La clave está en adaptarse y saber afrontar los cambios que se originan en esta etapa”, ha explicado Raúl García, psicólogo de Grupo Euskoges, para quien el conocimiento y la preparación previa son fundamentales para anticiparse a los cambios que se van a originar y tomar conciencia de los mismos.

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Según el experto, la edad para jubilarse es relativa y depende mucho del tipo de trabajo y la dedicación que exige. “No existe una buena o mala edad para retirarse. En la actualidad esta decisión viene impuesta o, en su defecto, quien puede decidir lo hace basándose sobre todo en aspectos económicos. No obstante, en cuanto a la adaptación se refiere, los años son un punto secundario ya que el éxito o el fracaso dependerá de cómo se afronte la nueva situación, no de la edad”.

Se calcula que en el año 2050 España será el país de la Unión Europea con mayor proporción de jubilados (35,6%) y menos personas en edad de trabajar (52,9%) sobre el total de la población. Mientras tanto, en algunas Comunidades, como el País Vasco, las proyecciones indican que para 2015 casi un 22% de los habitantes de la Comunidad Autónoma Vasca estarán retirados. En la actualidad, esta Comunidad ha doblado su población mayor de 65 años en apenas medio siglo, al pasar del 7% al 14%, un plazo muy breve en términos demográficos.

En la sociedad actual todavía hay quien asocia esta etapa de su vida a algo negativo. “Normalmente se trata de personas que no han sido capaces de reenfocar su actividad y la valía que tienen de sí mismos”, apunta el experto. En estos casos, pueden presentarse trastornos asociados como la ansiedad y la depresión. “Para este tipo de personas, esta fase supone tomar conciencia de su edad. Consideran que jubilarse es abandonar un rol en el que se sienten valorados y competentes”.

Cambios físicos, económicos y sociales

Jubilarse supone cambiar una rutina laboral, pero también hay cambios físicos y sociales que modifican nuestra conducta. El más evidente es el deterioro físico. “Existe un aumento del riesgo de padecer enfermedades. Los cambios más evidente son las posibles pérdidas de movilidad y de la disminución sensorial, sobre todo visión y audición”, señala García. La situación económica es otro aspecto a tratar. Una vez cesada la actividad, las pensiones en ocasiones no permiten mantener el nivel de vida al que se está acostumbrado, lo que en ocasiones genera incertidumbre ante esta etapa.

“En el aspecto social, se rompe con un entorno ligado al trabajo y que ya no se ajusta a nuestras necesidades. Se dispone de más tiempo y es necesario poder gestionarlo con nuevas actividades para sentirse realizados” añade el psicólogo. Se trata de un aspecto que influye en la autoestima. Centrar nuestro tiempo en nuevas actividades y buscar objetivos son la solución para seguir sintiéndose valorado tras la jubilación.

¿Qué podemos hacer?

El modo de vida de hoy en día ha ocasionado que las generaciones actuales estén más preparadas para este proceso. La clave estaría en buscar una inactividad progresiva para la adaptación. “Lo ideal es lograr una jubilación gradual, de manera que nuestro tiempo libre fuese aumentando de forma escalonada. Se trata de una opción poco factible por lo que hay que buscar otras alternativas. Es importante que nos pongamos objetivos claros y realistas para este periodo de nuestra vida”. Nuevas actividades, aficiones o amistades son una buena solución para paliar los efectos negativos de la jubilación.

En la actualidad existen grupos de preparación para la jubilación donde se ofrecen pautas e información sobre los cambios que se sufrirán. Se buscan soluciones y anticiparnos ante esos cambios, posibilitando una adecuada adaptación y evitando la aparición de incertidumbre y estrés, que pueden generar trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, del sueño, etc.