Domingo, 27 Septiembre 2020

España, a la cola en la utilización de la toxina botulínica para el abordaje de muchas enfermedades

07/07/2008

En los últimos años la toxina botulínica se ha abierto camino como tratamiento terapéutico en numerosas enfermedades ya que consigue relajar la musculatura. En España sólo está aprobado para el tratamiento de la hiperhidrosis, distonías o espasticidades. Sin embargo, hay estudios en marcha que están demostrando su eficacia en enfermedades como la vejiga hiperactiva, incontinencia urinaria en pacientes con lesión medular, artrosis o, incluso, la obesidad mórbida.

Madrid, 8 de julio de 2008

En los últimos años la toxina botulínica se ha abierto camino como tratamiento terapéutico en numerosas enfermedades, según explicó hoy la especialista en medicina física y rehabilitación del Hospital Ramón y Cajal, Belén Alonso, que destacó su utilidad para el tratamiento de la hiperhidrosis, distonías o espasticidades, que sí está aprobado por la Agencia Española del Medicamento.

"La sociedad en general conoce el 'Botox' por el aspecto exclusivamente estético", afirmó, pero la utilización de este tratamiento en el campo terapéutico se remonta a los años setenta cuando un oftalmólogo americano, el doctor Alan Scott, descubrió la utilidad de la toxina botulínica de Tipo A para tratar a sus pacientes bizcos. A partir de este momento, no se ha dejado de estudiar esta toxina y sus propiedades.

Además, la terapia con toxina botulínica tiene un gran potencial ya que hay estudios en marcha que se están realizando para comprobar su utilidad para tratar las migrañas, la vejiga hiperactiva, incontinencia urinaria en pacientes con lesión medular, artrosis o incluso la obesidad mórbida. "Su uso esta ampliamente reconocido, en afectaciones como la migraña y cefaleas pero, aunque esté reconocido y tenga un soporte científico, en España está por llegar", señaló.

En su opinión, el 'Botox' se ha convertido en un tratamiento indispensable para estas enfermedades ya que "mejora la función del paciente, su calidad de vida, el dolor, etc.", por este motivo se mostró optimista sobre su aprobación por la Agencia Española del Medicamento para otros usos.

La capacidad de la toxina para relajar la musculatura, lo convierte en un tratamiento seguro y eficaz para la hiperhidrosis, distonías o espasticidades, no obstante recordó que "hay que combinar las inyecciones con técnicas de fisioterapia, y, a veces, con terapia ocupacional".

"La indicación fundamental es relajar músculos que impiden una correcta posición articular, que impiden una función articular adecuada del paciente y que puede producir dolor e incomodan la actividad básica del paciente" por tanto, agregó, "la toxinas no devuelve las características normales al músculo, lo que hace es relajarlo".

Hiperhidrosis, distonías y epasiticidad

En España, está aprobado para tratar la hiperhidrosis, las distonías y la espasticidad. En todos estos casos, es muy poco probable que se produzcan efectos secundarios, siendo la gran mayoría de ellos leves y transitorios.

El gran éxito de esta sustancia ha provocado que, desde que se comercializó, en el mundo, más de 4,2 millones de tratamientos han sido utilizados para fines terapéuticos, mientras que en España, en el 2007, se realizaron aproximadamente 31.200 tratamientos.

La hiperhidrosis es un trastorno consistente en una sudoración excesiva más allá de las necesidades fisiológicas. La hiperhidrosis puede causar un considerable estrés emocional dificultando la vida personal, laboral y social de los pacientes y, en los casos más graves, provoca que las personas se vuelvan retraídas y rehuyan la actividad social.

La distonía es un trastorno neurológico caracterizado por contracciones musculares involuntarias, sostenidas y repetidas de músculos opuestos. Esta circunstancia provoca movimientos espasmódicos o posturas anormales. Entre los tipos de distonía encontramos el blefaroespasmo y la distonía cervical.

Mientras que el blefaroespasmo produce un cierre involuntario de los párpados, debido a espasmos distónicos en los músculos orbiculares, la distonía cervical ocasiona contracciones involuntarias de los músculos del cuello, que provocan espasmos, movimientos repetitivos o posturas anómalas de la cabeza. Estas contracciones musculares impiden el movimiento normal de la cabeza y provocan un dolor agudo y crónico que puede interferir en las actividades diarias.

Finalmente, la espasticidad es un síntoma derivado de algunas patologías como el ictus cerebral, el traumatismo cerebral o la parálisis cerebral infantil. Este síntoma produce la inmovilización del paciente o fuertes dolores. Todo ello puede reducir considerablemente la calidad de vida de los pacientes.