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Martes, 16 Agosto 2022

Entrega del Manifiesto Contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario a los principales representantes políticos

22/03/2012

Ayer, con motivo del Día Nacional Contra las Agresiones a Sanitarios, la OMC celebró una jornada especial en la que entre otras acciones se hizo público un manifiesto que denuncia los problemas que genera la violencia a los profesionales sanitarios. Los principales responsables de la OMC y del Observatorio de las Agresiones hicieron entrega de este texto al Director General de Desarrollo Profesional del Ministerio de Sanidad, Javier Castrodeza y a  los presidentes de las comisiones de sanidad en el Senado y el Congreso de los Diputados, María del Carmen Aragón Amunárriz y Mario Mingo, respectivamente

Madrid, 23 de marzo de 2012 (medicosypacientes.com)

Ayer, con motivo del Día Nacional Contra las Agresiones a Sanitarios, la OMC celebró una jornada especial en la que entre otras acciones se hizo público un manifiesto que denuncia los problemas que genera la violencia a los profesionales sanitarios. Los principales responsables de la OMC y del Observatorio de las Agresiones hicieron entrega de este texto al Director General de Desarrollo Profesional del Ministerio de Sanidad, Javier Castrodeza y a  los presidentes de las comisiones de sanidad en el Senado y el Congreso de los Diputados, María del Carmen Aragón Amunárriz y Mario Mingo, respectivamente

El presidente de la OMC, Dr. Juan José Rodríguez Sendin, fue el encargado de entregar el manifiesto al representante del Ministerio de Sanidad, así como a la presidenta de la Comisión de Sanidad del Senado, en la sede de la OMC dentro de la sesión explicativa de los datos recabados por el Observatorio, en la que estuvieron presentes.

El presidente de la corporación entregó el manifiesto junto al Secretario General, Dr. Serafin Romero, el Vicesecretario General de la OMC, Dr. Jerónimo Fernández Torrente y el grupo de expertos del Observatorio coordinado por el Dr. Juan Antonio Becerra, a Mario Mingo, presidente de la comisión de sanidad de la cámara baja del Parlamento, en el Congreso de los Diputados.

A este manifiesto realizado, por la OMC y CESM (Confederación Estatal de Sindicatos Médicos) también se han suscrito diferentes sociedades científicas, asociaciones, confederaciones, consejos y foros como la Asociación Nacional para la Seguridad Integral en Centros Hospitalarios; Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva; Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina; Confederación Española de Organizaciones de Mayores; Confederación Estatal de Sindicatos Médicos; Conferencia de Decanos de Facultades de Medicina; Consejo General de Colegios de Enfermería; Consejo General de Farmacia; Organización Colegial de Dentistas de España; Federación de Asociaciones Científico Médicas de España; Foro Español de Pacientes; Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria; Sociedad Española de Urgencias y Emergencias; Sociedad Española de Medicina General y Familia y la Sociedad Española de medicina Interna.

A Continuación se reproduce el manifiesto:

DIA NACIONAL CONTRA LAS AGRESIONES EN EL ÁMBITO SANITARIO

Manifiesto

Estamos asistiendo a un importante incremento de las agresiones al personal sanitario en el ejercicio de su profesión. Aun cuando no disponemos de estadísticas completas que a nivel nacional reflejen su dimensión real, la OIT y la OMS denuncian que el 25% de los incidentes de violencia en el ámbito laboral se producen en el entorno sanitario. Sin embargo la estadística, tras dos años de iniciado el registro nacional de agresiones a médicos, revela un aumento de las mismas, que solo muestra lo que consideramos que es la punta de un iceberg.

El ejercicio de las profesiones sanitarias tiene un fuerte componente de servicio, deseado por el conjunto de la sociedad, en el que la confianza se constituye como un elemento fundamental. Por ello, la irrupción de la violencia en el escenario sanitario, en cualquiera de sus manifestaciones, además de repercutir gravemente en la salud y en la calidad de vida del profesional agredido, atenta contra ese principio fundamental y afecto de forma sustancial a la actividad sanitaria, uno de los pilares básicos de nuestra sociedad del bienestar.

Desde nuestro ámbito entendemos que debemos profundizar en el respeto al ejercicio por el ciudadano de los derechos que tiene reconocidos, pero también debemos instar a este al cumplimiento de sus deberes. Entre estos deberes se encuentran hacer un uso adecuado de los servicios sanitarios en un ambiente de mutua cordialidad, confianza y respeto, en aras de la mejora de las relaciones entre ciudadanos y profesionales sanitarios.

Detrás de la violencia contra el personal sanitario encontramos un entramado causal de gran complejidad. Nada justifica la agresión a otro ser humano, pero realidades como la extensión de una mentalidad individualista que entiende cualquier recurso como bien de consumo, las falsas expectativas que en la sociedad se van generando en torno a los sistemas sanitarios, y la condescendencia de los poderes públicos ante su uso abusivo, contribuyen en buena manera a la creación de un ambiente hostil incompatible con la actividad sanitaria.

Todo ello hace necesario un tratamiento multidimensional del problema que debe partir del principio de: “Ante las agresiones al personal sanitario, tolerancia cero” (como ante cualquier tipo de violencia). Se debe promover un conocimiento integral del problema mediante la mejora los sistemas de registro, pero, sobre todo, se deben tomar las medidas necesarias  para  proteger  a los  profesionales  y, con  ellos,  al conjunto del sistema sanitario, y asimismo promover una percepción positiva y realista de sus servicios ante el conjunto de la sociedad.

Aunque se han producido avances significativos en el tratamiento de este problema, se hace necesario un abordaje institucional, coordinado e integral, que garantice un completo apoyo al profesional agredido desde el primer momento, y avanzar en el diseño de procedimientos judiciales rápidos,  expeditivos y ejemplarizantes, en los que la consideración como delito de atentado contra la autoridad pública es un elemento fundamental. Asimismo, se deben proporcionar las medidas de prevención y protección que sean necesarias  para garantizar un ejercicio seguro de las profesiones sanitarias.

Exigimos un claro compromiso de los poderes públicos y una concienciación de la sociedad ante esta lacra, promoviendo una conciencia social positiva de los servicios sanitarios como bien público, que debe proporcionarse en las condiciones más adecuadas posibles al individuo que lo necesita, y utilizarse de forma responsable, respetando los derechos y asumiendo los deberes que ello conlleva. Un escenario de desconfianza, exigencia desmedida y agresividad sólo tiene consecuencias perjudiciales para todos, profesionales y ciudadanos.