Martes, 17 Julio 2018

Estudio Universitat Rovira i Virgili

El tabaquismo pasivo durante el embarazo afecta al desarrollo cognitivo del bebé

El tabaquismo pasivo durante el embarazo afecta al desarrollo cognitivo del bebé de la misma manera que lo hace en madres fumadoras, según demuestra un estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona

Madrid 30/03/2017 medicosypacientes.com/E.P.
Las mujeres embarazadas, expuestas pasivamente al humo del tabaco de su entorno, corren mayores riesgos de salud.
Los efectos perjudiciales que el consumo de tabaco durante el embarazo tiene sobre el desarrollo de los niños son muy conocidos; sin embargo, de todas las drogas, el tabaco es la más ampliamente consumida durante la gestación.
 
Un grupo de investigadoras del grupo de investigación NUTRISAM-Nutrición y Salud Mental, de los departamentos de Psicología y de Ciencias Médicas Básicas de la URV, han demostrado que estas afectaciones también se producen cuando las mujeres están expuestas pasivamente al humo del tabaco de su entorno.
 
El estudio incluyó a 158 madres y a sus hijos. Durante el embarazo se registró, mediante cuestionarios administrados cada trimestre, el consumo de tabaco —tanto activo como pasivo—, alcohol y otras drogas. Una vez que nacieron los hijos, se llevó a cabo una evaluación de su comportamiento a las 48 horas de vida y un seguimiento de su desarrollo cognitivo a los 6, 12 y 30 meses.
 
A las 48 horas de haber nacido, los bebés de madres fumadoras o fumadoras pasivas presentaron más tensión muscular, excitabilidad e irritabilidad, en comparación con los hijos de las madres no fumadoras o que habían dejado de fumar al principio del embarazo.
 
Estos signos, según las investigadoras, se pueden considerar síntoma de inmadurez del sistema nervioso central. A los 6, 12 y 30 meses también se observaron diferencias en el desarrollo cognitivo, pues los hijos de madres fumadoras o fumadoras pasivas obtuvieron peores puntuaciones en el desarrollo del lenguaje.
 
A los 6 y 12 meses mostraban más dificultades en el balbuceo, la repetición y discriminación de sonidos, las vocalizaciones prelingüísticas, las primeras palabras, etc. A los 30 meses (dos años y medio) presentaban más dificultades en cuanto al lenguaje expresivo y receptivo.