Jueves, 29 Octubre 2020

El Síndrome de Ulises: el estrés límite del inmigrante

17/11/2008

Tristeza, llanto, culpa, ideas de muerte, tensión, preocupaciones recurrentes, irritabilidad, insomnio, cefaleas, fatiga, fallos de memoria, pérdida de atención y desorientación conforman un cuadro psíquico muy complejo

Madrid, 15 de noviembre de 2008 (medicosypacientes.com)

Dolor de cabeza

Las relaciones entre el estrés social y la salud mental constituyen un tema cada vez más relevante en la investigación y en la atención clínica (mobbing, burning-out…). Pero si existe un campo estrechamente relacionado con la salud mental, esa área es el de las migraciones del siglo XXI. Emigrar se ha convertido hoy para millones de personas en un proceso que posee unos niveles de estrés tan intensos que llegan a superar la capacidad de adaptación de los seres humanos. Estas personas son las candidatas a padecer el Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple o Síndrome de Ulises El conjunto de síntomas que conforman este Síndrome constituyen hoy un problema de salud mental emergente en los países de acogida de los inmigrantes.

Ése es el tema escogido para la conferencia inaugural del curso académico de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao pronunciada por Joseba Achótegui, director de Sappir y profesor de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona. Asegura el ponente que, “en los últimos años, se percibe un gran empeoramiento de los estresores que afectan a la población inmigrante. La patera se ha convertido en el único momento en que los inmigrantes del siglo XXI son visibles.

Los siete duelos de la migración

A la hora de identificar el síndrome, subraya el experto que existen siete duelos en la migración:

  1. La familia y los seres queridos, sobre todo si se dan separaciones forzadas de hijos pequeños.
  2. La lengua.
  3. La cultura (costumbres, valores…).
  4. La tierra (paisajes, colores, luminosidad, olores, temperatura…).
  5. El estatus social (acceso a oportunidades, papeles, trabajo, vivienda, sanidad…).
  6. El contacto con el grupo de pertenencia (prejuicios, xenofobia, racismo…).
  7. Los riesgos para la integridad física (en el viaje migratorio, accidentes laborales, persecución., indefensión…).

Elementos desencadenantes

En las nuevas migraciones del siglo XXI aparecen los duelos extremos. Recalca el experto que “el estrés cultural en relación a la lengua y la cultura, aún siendo muy importante, ha sido superado ampliamente por el estrés de tipo psicosocial y de tipo personal en relación al estatus social, las rupturas afectivas y la integridad física”. Achótegui precisa la existencia de cuatro elementos desencadenantes:

  • La soledad, provocada por la separación forzada de la familia y los seres queridos.
  • El duelo por el fracaso del proyecto migratorio que surge cuando el inmigrante no logra ni siquiera las mínimas oportunidades para salir adelante al tener dificultades de acceso a “los papeles”, al mercado de trabajo, o hacerlo en condiciones de explotación.
  • La lucha por la supervivencia, dividida en dos grandes áreas: la alimentación y la vivienda.
  • El miedo tanto a los peligros físicos relacionados con el viaje migratorio (las pateras, los yolos, los camiones, etc.) como a las coacciones de las mafias, a las redes de prostitución, a la detención y expulsión -en España se expulsa a un inmigrante cada 5 minutos, según datos oficiales-, o a los abusos.

Depresión

Apunta el especialista que “el miedo físico tiene unos efectos mucho más desestabilizadores que el miedo de tipo psicológico, ya que en las situaciones de miedo psíquico hay muchas más posibilidades de respuesta que en las de miedo físico. A nivel biológico sabemos que el miedo crónico e intenso fija las situaciones traumáticas a través de la amígdala y da lugar a una atrofia del hipocampo (en veteranos de la guerra de Vietnam o en personas que han sufrido en la infancia abusos sexuales se ha detectado hasta un 25% de pérdida). También habría pérdidas neuronales en la corteza orbitofrontal. Sabemos que a través de un circuito están interconectada la amígdala, los núcleos noradrenérgicos y la corteza prefrontal, áreas muy importantes en la vivencia de las situaciones de terror”.

Sintomatología del Síndrome de Ulises

El Síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple se caracteriza por ser una combinación de toda una serie de estresores que ya hemos señalado y de toda una serie de síntomas, explicados a continuación.

Los síntomas con más frecuencia en la sintomatología del área depresiva son:

  • La tristeza:
  • Que expresa el sentimiento de fracaso, de indefensión aprendida, de desistimiento ante los duelos extremos a los que debe hacer frente el inmigrante en situación límite.

  • El llanto:
  • En estas situaciones límite lloran tanto los hombres como las mujeres, a pesar de que los hombres han sido educados en casi todas las culturas en el control del llanto.

  • La culpa:
  • Se expresa con menor frecuencia e intensidad en culturas no occidentales, en las que no se considera que el ser humano es el centro del mundo, sino que forma parte todo el conjunto de la naturaleza. Se sabe que se da el doble de sentimiento de culpa en los pacientes depresivos occidentales que en los pacientes de otras culturas.

  • Las ideas de muerte:
  • A pesar de la gravedad de los factores estresantes, estas ideas no son frecuentes en estos inmigrantes. Puede tener sentimientos de tristeza pero aún conserva una esperanza que le impulsa a desear seguir viviendo. Un factor que protege de modo muy significativo de las ideas de muerte en los inmigrantes es la intensidad de sus sentimientos religiosos.

Depresión

Los síntomas con más frecuencia en la sintomatología del área de la ansiedad son:

  • Tensión, nerviosismo:
  • Es un síntoma muy frecuente que expresaría el enorme esfuerzo, la lucha que supone afrontar las adversidades que conlleva emigrar en estas condiciones.

  • Preocupaciones intrusivas y recurrentes:
  • Se hallan en relación a la extrema complejidad y dificultad de la situación en la que se encuentran estos inmigrantes extracomunitarios. Hay un enorme acúmulo de sentimientos contrapuestos, que cuesta integrar. El inmigrante ha de tomar muchas y graves decisiones, a veces en muy poco tiempo y con escasos medios de análisis, lo cual conlleva una enorme tensión.

  • Irritabilidad:
  • No es un síntoma tan frecuente como los anteriores. De todos modos se ha de tener en cuenta que tiende a expresarse menos en inmigrantes procedentes de culturas orientales que controlan más la expresión de las emociones. Este síntoma se ve más en menores. La irritabilidad esfrecuente en las bandas juveniles.

  • Insomnio:
  • Las preocupaciones recurrentes e intrusivas dificultan el dormir. La noche es el momento más duro: afloran los recuerdos, se percibe con toda su crueldad la soledad, el alejamiento de los seres queridos, la magnitud de los problemas a los que debe hacerse frente.

Los síntomas con más frecuencia en la sintomatología del área de la somatización son:

  • Cefalea:
  • Es uno de los síntomas más característicos del Síndrome de Ulises, ya que se da en una proporción superior a la de los autóctonos que viven situaciones de estrés. En un estudio reciente el 76,7% de los pacientes con el Síndrome padecían cefalea.

  • Fatiga:
  • La energía se halla ligada a la motivación y cuando la persona durante largo tiempo no ve la salida a su situación hay una tendencia a que disminuyan las fuerzas.

Los síntomas con más frecuencia en la sintomatología del área de confusional son:

  • Fallos de memoria.
  • Falta de atención.
  • Sentirse perdido -incluso perderse físicamente-.
  • Hallarse desorientados a nivel temporal.

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