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Martes, 29 Noviembre 2022

El profesional de la privacidad se ha convertido en un agente estratégico

05/11/2010

El tercer foro del Data Privacy Institute ha reunido en la sede del Consejo General de Colegios de Médicos a expertos en privacidad y seguridad de la información. En el ámbito sanitario se alertó sobre la necesidad de una regulación especial ya que los datos clínicos son muy sensibles y nadie ajeno puede acceder ni mucho menos modificar esa información

Madrid, 4 de noviembre 2010 (medicosypacientes.com)

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Antoni Bosch, director del Data Privacy Institute
y el Dr. Juan José Rodríguez Sendín,
presidente de la OMC

Los problemas actuales de la privacidad y la seguridad de la información han sido abordados ayer en el tercer foro del Data Privacy Institute (DPI), celebrado en la sede del Consejo General de Colegios de Médicos. Temas como la integración de las políticas de privacidad dentro de las organizaciones, el uso privado de los medios informáticos por parte del trabajador en la empresa, o la asistencia sanitaria y la seguridad de la información, han centrado la atención de los participantes.

Ya en el acto inaugural, el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, se ha referido en el ámbito sanitario a ”la importancia de la relación médico-paciente y la confianza que se genera en esa relación”. Como ha explicado “la confidencialidad de la información es una de las claves de esa relación y el paciente sabe que el médico la va a respetar”.

Por ello quiso dejar bien claro que “no pueden tener acceso a esa información otros agentes” y se refirió a casos recientes, como el suscitado en el País Vasco, señalando que nadie que no sea el propio médico puede acceder y modificar los contenidos de una historia clínica. “El debate está ahí y hay que resolverlo”, comentó, añadiendo que “los datos clínicos son muy sensibles y no se pueden modificar”, tanto es así que esto ya de por sí solo “necesitaría una regulación especial”.

Ante la jornada de trabajo de este foro, el presidente de la OMC pidió que se trabaje en mejorar los sistemas para garantizar siempre la seguridad de la información clínica.

Por su parte, Antoni Bosch, director del Data Privacy Institute, quiso añadir un tercer elemento a los dos tradicionales de “privacidad y seguridad” y así indicó que hay que añadir la “eficiencia”. En esta línea se preguntó si es que ahora tenemos más información o lo que tenemos son más datos, ya que “no por tener más datos tenemos más información”. Comentó que ante tanta información se necesitan personas que accedan a ella y es preciso establecer un diseño claro y que dichas personas tengan la formación necesaria puesto que “la seguridad es un tema integral que necesita formación”.

Con relación al futuro de Internet y el respeto a la privacidad, Ricard Martínez, coordinador del Área de Estudios de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), habló del concepto de identidad y su gestión y cómo “el profesional de la privacidad se convierte en agente estratégico”.

Los actuales entornos colaborativos que proliferan en Internet, las redes sociales, la misma telemedicina… en todos ellos se observa cómo muchas de las personas no se registran con sus verdaderos datos y esto supone un enorme reto “aunque sea como medida preventiva” existiendo una clara necesidad de identificar a los sujetos. Se trata de “un entorno susceptible de ser utilizado por terceros con fines comerciales”.

También en el ámbito empresarial, ahora que cada vez se ven más empresas que se unen a estas redes sociales o que incluso crean las suyas propias, puntualizó un hecho claro: “el responsable del fichero tiene responsabilidad”. De igual forma, señaló el problema de la necesidad de educación en este sentido para los jóvenes, un campo donde se observa “la carencia de estatus educativo”.

No obstante se mostró optimista al comprobar cómo es cuestión de tiempo que los usuarios tomen la iniciativa y aprendan a preservar su información, aunque desde luego hay un problema de falta de diseño que es preciso resolver y esto supone “un reto estratégico por responsabilidad jurídica, responsabilidad social y porque los usuarios lo van a exigir”.